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189 días en el paro

24.318 parados más en las oficinas del Inem en noviembre. Un suma y sigue que llega a la friolera de 4,1 millones de parados. Si el dato es para echarse a temblar, de escalofrío cabe calificar el hecho de que a finales de 2010 el número de desempleados en el mundo alcanzará la friolera de 210 millones de personas. ¡La cifra más alta de la historia! Treinta millones más que al comenzar la crisis allá por 2007. Si el dato pone los pelos de punta, hay otro que es para echarse a temblar. Casi tres cuartas partes de ese aumento corresponde a las economías llamadas avanzadas y, de ellas, ¡España y Estados Unidos suman dos tercios del total! En el país del Tío Sam  ahora hay 7,5 millones más de desempleados que hace tres años, mientras que en el país de la paella y los toros esa cifra se ha incrementado en 2,7 millones más. Muy por encima de los 900.000 parados de Reino Unido, o los 800.000 de Japón.

Por desgracia para España, comparte otra estadística con Estados Unidos. Y nada buena, por cierto. Porque ambas economías tienen un 40% de parados de larga duración, es decir, aquellos que están sin empleo durante más de 27 semanas. ¡La cifra más alta desde 1948 en el país de Obama! ¡Y sólo Eslovaquia y Estonia tienen una tasa superior a España en toda la Unión Europea!

Lo trágico, tanto allí como aquí, es que muchos de esos trabajadores tienen ya una cierta edad, han estado ocupados en sectores que no ofertan empleo, y tienen muy difícil su recolocación. Pero no son los únicos damnificados. Los jóvenes, muchos con estudios universitarios, están empezando ya a creer que no existe un trabajo para ellos. Y una generación entera frustrada tiene graves consecuencias económicas y políticas. Además, cuando una empresa tiende a contratar, prefiere a alguien que lleva menos tiempo “los lunes al sol”. Por tanto, la pregunta que deberían hacerse sus dirigentes es: ¿Cómo mantener un país con cada vez mayor población sin ingresos.

Para empezar, hay que apostar por la eficiencia en los servicios de empleo. Si no fuera por lo terrible de la situación, da risa que el Inem sólo coloque al 2% de las personas que buscan empleo. También sería positivo ligar el dinero que reciben los servicios regionales de empleo a su nivel de éxito. Y crear políticas que tiendan puentes entre la escuela, la universidad y el trabajo. Sin olvidar la formación continua ni el reciclaje.