Economía

Desde California

Los primeros cartógrafos representaban a la península de California como una isla en la costa occidental de Norteamérica. En las últimas elecciones de mitad de legislatura celebradas en EEUU, los resultados de California han ido en consonancia con este error geográfico. Mientras en el resto del país Obama y el Partido Demócrata sufrían una estrepitosa derrota frente a los Republicanos y el Tea Party,  cuyo nombre hace referencia al movimiento llamado Motín del Té de Boston, cuando los colonos arrojaron cajas de té en protesta a los impuestos británicos,  California iba por su cuenta. El Estado, que mostró su firme apoyo a Obama hace dos años, mantuvo esta tendencia. Los demócratas se hicieron con el puesto de gobernador y con el escaño del Senado.  En cuanto a la Cámara de Representantes, hay una gran cantidad de distritos electorales de la costa que seguirán siendo demócratas, aunque el centro del Estado será en su mayoría republicano. Evidentemente, esta tendencia liberal tiene sus límites, al igual que la Propuesta 19, que habría permitido la tenencia de hasta 28 gramos de marihuana para consumo personal, que no logró aprobarse. Los partidarios de la propuesta ya veían en ella un futuro negocio para el cultivo de cannabis en el Estado.

Pero la principal lección que se puede extraer de la experiencia electoral de California es que las brillantes ex ejecutivas, casualmente mujeres las dos, no pueden aspirar a ocupar los cargos de gobernadora o senadora sin contar con ninguna experiencia en política. Al parecer, Meg Whitman, ex consejera delegada de eBay, la página de subastas por Internet, habría gastado 140 millones de dólares (100 millones de euros) de su fortuna para intentar suceder a la estrella de Hollywood Arnold Schwarzenegger como candidata republicana. Whitman perdió toda posibilidad de ganar después de saberse que tuvo contratada como empleada del hogar a una inmigrante ilegal de origen hispano, a la que despidió el año pasado. El ex gobernador Jerry Brown, de 72 años, hijo de un ex gobernador de California, ganó sin dificultad. El político siempre ha pertenecido al ala liberal del Partido Demócrata.
En cuanto a Washington, Carly Fiorina, la ex consejera delegada de Hewlett-Packard (HP), habrá llegado a la conclusión de que dirigir una gran multinacional es más sencillo que presentar su candidatura por el Partido Republicano, manifiestamente en contra de la inmigración y del aborto. Su rival, Barbara Boxer, una senadora con 18 años de experiencia,  no tuvo problemas para ser reelegida. La política es una conocida feminista y su hija estuvo casada con el hermano de Hillary Clinton, aunque el matrimonio no duró mucho. Boxer es dos años más joven que Brown, y, al igual que él, cuenta con el apoyo sindical y de la comunidad hispana. Actualmente, el 20% del censo electoral de California está formado por latinos. De hecho, las papeletas, a las que los hispanos llaman “balotas” (del inglés ballot) están en castellano y en inglés. Los votantes tienen la posibilidad de pedirlas en chino, una señal evidente de la diversidad cultural. La experiencia empresarial de Fiorina, al igual que la de Meg Whitman, no supone ningún atractivo para los votantes, que más bien sintieron inquietud ante el historial de despidos de la primera en HP y las acusaciones de que intentaba comprar las elecciones sin contar con ninguna experiencia política.

En España tuvimos el caso de Manuel Pizarro, que también tuvo problemas al intentar vender su experiencia empresarial como candidato por el Partido Popular. En la política española es el partido el que controla las listas, una forma mucho menos democrática que el sistema estadounidense, donde los candidatos primero tienen que superar los obstáculos de las primarias. Lo que en España se conoce como “primarias” es la elección que enfrentó en Madrid a Tomás Gómez con Trinidad Jiménez, ambos candidatos socialistas a la Comunidad,  en la que intervino un reducido grupo del PSOE. Sin duda, la democracia española puede aprender mucho de la política californiana, y los aspirantes a empresarios, del éxito de Silicon Valley, y de las Tres Grandes: Apple, Google y Facebook. El ritmo de crecimiento de estas compañías es imparable, a pesar de la crisis económica a la que se enfrenta el país. El desafío para España sería conseguir que los políticos y la sociedad civil emularan la trayectoria de California, una isla en la que abundan empresas innovadoras y políticos elegidos de forma totalmente democrática, que entiende la importancia de que las autoridades, el sector educativo y las empresas trabajen juntos para fomentar el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo.