Economía

¿Qué tienen en común los toros, la cerveza… y la lejía?

Conteste a esta pregunta. ¿De dónde puede ser un individuo al que le gusta la cerveza, devora la prensa del corazón, acude a los centros comerciales, va a las corridas de toros y a los festivales de flamenco, está casado y utiliza la lejía como limpiador? Está claro, ¿no? No hace falta ser un lince para darse cuenta de que usted está ante un perfecto ciudadano español. Ya sea por tradición o por costumbre, los nacidos en este país compartimos muchas aficiones, populares sólo entre nosotros. Obviamente, detrás de todas ellas existen industrias que mueven ingentes cantidades de dinero. Conozcámoslas.
Una de esas aficiones españolas son los toros. A pesar de que algunos políticos en general, y el Parlamento catalán, en particular, se esfuercen por hacerla desaparecer, la Fiesta genera unos ingresos de 2.500 millones de euros, a través de los 16.000 festejos taurinos que se celebran cada año. De ella viven 3.362 matadores, 2.409 rejoneadores y banderilleros, y 1.200 empresas ganaderas. Y todo eso sin pasar por sus mejores momentos. “El sector debe seguir defendiéndose de los incesantes ataques que sufre desde los ámbitos políticos y ajustar mejor su propuesta a la sociedad en la que vivimos”, asegura Carlos Núñez, presidente de la Mesa del Toro. Entre sus propuestas para hacer más popular la Fiesta entre los jóvenes está la de divulgar mejor los códigos que esconde el mundo del toreo, además de lograr que TVE vuelva a retransmitir las corridas. “La televisión pública nos ha manifestado su imposibilidad presupuestaria para emitir festejos y competir con otras cadenas”, se lamenta Núñez.

Otra de las aficiones populares que tampoco cuenta con respaldo televisivo es el flamenco. La verdad es que no le hace mucha falta. El cante jondo ha sobrevivido más de 200 años sin apoyos, generando unos ingresos estimados de 610 millones de euros, la gran mayoría procedentes del turismo. “El flamenco es el embajador cultural de España en el mundo. Es la música y el arte que nos representa, que nos distingue”, explica María de los Ángeles Carrasco, directora de la Agencia Andaluza del Flamenco.
Así es, el Arte está muy arraigado fuera de nuestras fronteras y cada vez son más los festivales que tienen al flamenco como protagonista. ¿Ejemplos? El Flamenco Festival de Estados Unidos que acaba de cumplir su décima edición, o los espactáculos del Teatro de Bogotá. “Nuestro reto era incluir el flamenco en la lista del Patrimonio Cultural de la Unesco, y ya lo hemos logrado”, añade Carrasco. Gracias a ello, leyendas del cante como Camarón, Antonio Mairena, Manolo Caracol, la Niña de los Peines y Rafael Romero serán reconocidos en todo el mundo.  Mientras tanto, la dispersa industria del flamenco seguirá gozando de buena salud. Por un lado, ingresará 12,7 millones de euros al año por los conciertos, 23 millones por la venta de discos, 30 millones provenientes de la moda, y atraerá a 626.000 turistas, sólo a Andalucía, en busca de disfrutar con alguno de los 221 festivales que se celebran cada año.
Además de toros y flamenco, el español es también conocido por devorar la prensa del corazón. Buena muestra de ello es que de las 12 revistas más vendidas en España, siete tienen en la información social su razón de ser. A la cabeza está Pronto, con 970.000 ejemplares vendidos cada semana. Le sigue Hola con la mitad, Diez Minutos (320.000), Qué me dices (250.000), Cuore (230.000), Lecturas (210.000) y Semana (190.000). Además de copar el kiosco nacional, el periodismo del corazón no se reduce sólo a la prensa: la televisión, con las cadenas privadas a la cabeza, dedican buena parte de su programación a esta clase contenidos. Es más Telecinco, la segunda más vista tras TVE, ha convertido su parrilla en un espectáculo social continuado. ¿Resultado? La cadena más rentable de España.
El mercado es tan suculento que los famosos también lo aprovechan. Si no, que se lo pregunten a Rafael Medina, el hijo de Naty Abascal, que pagó su boda, y de paso la de todos sus descendientes, gracias a una exclusiva de 850.000 euros de Hola. Otro ejemplo fue el enlace de Jesulín de Ubrique y María José Campanario, por la que la misma revista pagó un millón de euros.

Como se puede ver por los ejemplos anteriores, los dineros del corazón suele estar relacionado con otro de los productos populares de los españoles: las bodas. De hecho, el sector nupcial estima que el negocio asciende a 7.000 millones de euros al año, de los que más de 1.400 corresponden a la moda nupcial, convertida en referente español a nivel internacional. A diferencia de ejemplos anteriores, como los toros o el flamenco, dominado por microempresas, los trajes de novia son territorio de grandes compañías en continuo crecimiento, como Pronovias o Rosa Clará. Y es que ni la crisis ha podido reducir el número de enlaces que se celebran al año en España (más de 200.000). Esto, unido a nuestro país es el más caro de su entorno para casarse (un traje de novia cuesta 1.800 euros en España, 700 más que en Francia, y 600 más que en Reino Unido) provoca que el sector de bodas sea una rara avis de crecimiento y de exportación.
La fabricación de automóviles también es un terreno donde la exportación es favorable a la importación. Pero en España se da la curiosa circunstancia de que preferimos por goleada los coches de tipo medio (los antiguos compactos) a las berlinas o coches pequeños. Así, según las cifras de la patronal Anfac, de enero a octubre de este año se han vendido 246.000 vehículos del estilo del Megane, Focus, C4 o Golf, el 33% del total. “El éxito de este tipo de coche está muy relacionado con el poder adquisitivo de la sociedad española, ya que este segmento era el más vendido antes de la crisis”, explica Luis Valero, director general de Anfac, que espera una recuperación de la economía para evitar la huida de los fabricantes de coches de España. “Tenemos que mejorar la competitividad de las fábricas”, añade.

Otro sector popular que no vive sus mejores momentos es el de los centros comerciales. Importado de Francia, los españoles se han convertido en forofos de las grandes superficies hasta el punto de lograr que en los 530 centros que hay en España se alcance una cifra de ventas en torno a los 40.000 millones de euros, gracias a las 1.700 millones de visitas que reciben cada año. “El éxito de este formato se debe a que la sociedad cambió. Antes la mujer no trabajaba y tener una tienda debajo de casa era vital. Ahora no es así. Por eso, el centro se integra tan bien en la sociedad”, explica Rafael Serrano de Aecc, la patronal del sector. Pero el formato no es inmune a las crisis, y precisa de una pequeña reinvención para afrontar el futuro. “Hasta ahora se decía que para un centro comercial la ubicación era importante. Ahora se busca una oferta más amplia. Un lugar donde puedas encontrar todo”, añade Serrano.
De reinventarse saben mucho en el siguiente producto que triunfa entre los españoles: la lejía. Aunque sorprenda, en muchos países es difícil encontrar este limpiador que, quizá por tradición, es muy utilizado en España. En cifras, estamos ante un mercado que mueve 111 millones de euros y que parece inmune a la crisis. Y eso que en la primera mitad de década parecía condenado al ostracismo, con la irrupción de limpiadores con ambientadores que no olían tan mal como la lejía. Pero las multinacionales Henkel o Procter&Gamble reaccionaron rápido y revitalizaron el sector con las lejías con blanqueantes a base de oxígeno y con las mezclas de limpiador con lejía.

La cerveza, en cambio, no ha atravesado nunca por problemas importantes. Con crisis o sin ella, al español le gusta ir de cañas y coloca a la producción nacional en el cuarto lugar europeo, con unos ingresos en torno a los 12.000 millones de euros, el 1,1% del PIB, y un consumo per cápita de 50 litros al año. ¿Las claves del éxito? “El producto en sí. En España, la cerveza se consume según los patrones de la dieta mediterránea, buscando sus propiedades refrescantes y no tanto su componente alcohólico”, explica Jacobo Olalla, director general de Cerveceros de España. Cierto, la famosa rubia es el complemento idóneo para las reuniones sociales, lo que provoca que el 30% de la facturación de los bares provenga de la cerveza. Otro factor que habla en favor de la buena salud cervecera de los españoles es la constante innovación de las empresas, con hitos como la cerveza sin alcohol, o las marcas premiun. “España es el país de la UE donde más sin se consume. En torno al 15% del total”, concluye un Olalla que sabe que pocas cosas pueden evitar que el español siga tomando cañas.
Y lo mismo ocurre con el resto de productos populares. Si alguna vez el español abandona el flamenco, los toros, las revistas del corazón, no se casa, o no acude a los centros comerciales, estaremos ante un problema más grave que una crisis. Simplemente, habremos dejado de ser españoles.