Economía

Érase una empresa a una nariz pegada

“Érase un hombre a una nariz pegado,

érase una nariz superlativa,

érase una nariz sayón y escriba,

érase un peje espada muy barbado

[…]”

Los versos hirientes que Quevedo dedicó a su colega y rival Góngora me sirven para presentarles a un pequeño grupo de emprendedores españoles, una pequeña pyme denominada Deutecno Noses, integrada por tres jóvenes socios (David J. Yañez,  Raúl Martín y David Suriol) y que han hecho del defecto de Góngora un negocio. Sí. Su creación es una nariz, pero ni grande ni humana, sino pequeña, muy pequeña, y artificial. Una nariz informática programada para oler cosas como la calidad de la gasolina, de los alimentos, la existencia de droga o sustancias tóxicas, la pureza de un perfume, la contaminación de unas aguas… y así podría seguir largo rato.

No es la primera nariz artificial que sale al mercado. De hecho, en el mundo ha habido varios fracasos de emprendedores en este campo. Lo que hace singular la nariz de estos inventores españoles es, como en Góngora, el tamaño. No por grande, sino por pequeña, enormemente pequeña (cabe perfectamente en palma de la mano) frente a las narices tamaño frigorífico que hay por el mundo. Y si el proyecto ya de por sí llama la atención, cuando uno conoce a sus creadores, es imposible no quedarse asombrado por su profesionalidad, sus ideas tan claras (sin caer en la prepotencia) y su capacidad de investigación y de negocio. Así que ya entienden ustedes porqué Deutecno Noses ha sido elegido, entre más de un centenar, por la Fundación Everis en su edición del premio emprendedores de este año. Juzguen ustedes mismos. Deutecno Noses

Yo no tengo ninguna duda de que llegarán muy lejos. Por eso (y porque estuve en el Jurado que les eligió, que todo hay que decirlo) he querido hablarles a ustedes su proyecto. Porque muchas veces nos jactamos de decir que en España no se investiga, ni se inventa, ni tenemos carácter emprendedor, y la verdad es que sí que hay historias que merecen la pena contar. Que tendría que haber más, sin duda. Pero no es verdad que las investigación y las empresas vayan siempre por caminos separados. La prueba es que Deutecno Noses surgió en el seno universitario (el grupo de Neurocomputación Biológica de la Universidad de Madrid) pero está tan conectada a las necesidades reales de las empresas que ya tiene en cartera clientes como Repsol, Canal de Isabel II y la Guardia Civil, entre otros. Su nariz, que se adapta a cada proyecto según las necesidades, tiene habilidades para oler en campos tan diversos como el petroquímico, el agua, la sanidad, defensa, farmacia y alimentación, por decir algunas. Así que ya saben, si además de buen olfato intuitivo para abrirse caminos y diseñar nuevas estrategias, su negocio necesita una precisión olfativa, aquí les dejo una buena referencia.

Esta nariz

ni se cansa,

ni se constipa,

ni come,

ni duerme,

ni se irrita…