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¿Quiere un pagaré, un bono patriótico, un huerto solar?

Por todos es sabido que entre 2007 y 2008 hubo una burbuja en la energía fotovoltaica. Pero lo que quizá no se conozca tanto es a los responsables de semejante desatino. A la hora de buscar responsabilidades los causantes del boom solar insostenible fueron precisamente los que idearon la legislación renovable. Es decir, el Gobierno que, primero, le colocó un precio demasiado goloso, y segundo, no le puso coto. Esto dio lugar a la picaresca española con la aparición de los espabilados habituales que vendieron la generación fotovoltaica como un vehículo financiero de alta rentabilidad.

Los hechos: el Ministerio de Industria propuso una norma errática, concretada en el Real Decreto 661 en 2007, que dio lugar a un aumento desorbitado de los llamados huertos solares, al establecer unas primas excesivamente generosas, que generaban rentabilidades de más del 15%. Así, la potencia fotovoltaica se incrementó en 3.500 megavatios entre agosto de 2007 y agosto de 2008, cuando el tope estaba previsto en 400 MW. Es decir, un crecimiento en un año del 900%, cifra que ni siquiera la burbuja del ladrillo fue capaz de atisbar. “La burbuja fotovoltaica se hinchó al venderse como una inversión financiera” asegura Luis Atienza, presidente de Red Eléctrica.

El negocio era redondo. Los bancos estaban encantados en conceder hasta el 90% de la inversión en unos negocios que recibirán el cheque oficial de unas primas exageradas durante 25 años. Además, el desatino era todavía más increíble, ya que el Real Decreto no preveía una reducción gradual de las subvenciones cuando llegaran las mejoras tecnológicas, que naturalmente han llegado. De hecho, el coste de la generación fotovoltaica ha caído un 40% en poco más de tres años.

Para terminar este despropósito que, sin duda, se reflejará poco a poco en la factura de la luz, el Gobierno, en otro alarde de ingenio, decidió que serían las Comunidades Autónomas quienes tendrían las competencias en la adjudicación de autorizaciones para levantar huertos solares. ¿Resultado? Un caldo de cultivo inmejorable para la aparición de viejos conocidos de nuestra picaresca: la especulación y el tráfico de influencias, que cambiaron el terreno de la recalificación urbanística por los permisos de conexión a la hora de las comisiones.

Será la Justicia la que determine, o no, quién se saltó la Ley y concedió más permisos de los debidos. Pero mientras eso ocurre, las autoridades parece haber condenado a una tecnología que podría ser importante en la generación limpia del futuro (reducción de las primas en un 45% que da una rentabilidad del 8% según Industria, y negativa para el sector). Eso es al menos lo que piensan más allá de los Pirineos. Por ejemplo en Alemania, segunda potencia mundial en generación fotovoltaica, ya que allí la legislación sí se hizo con criterio, ya que se destinó el grueso de las subvenciones a promover instalaciones solares en los tejados para el autoconsumo de las familias. En cambio, en España, se subvenciona a un especulador cuyo mayor mérito es tener contactos en la Administración autonómica de turno. Y así nos luce el pelo…