Mercados

Pero… ¿quién demonios son los mercados?

“Nuevo paquete anticrisis de Zapatero para calmar a los mercados”. “Los mercados ya no creen en Zapatero”. “Salgado cree que los mercados ya no equiparan a España con Irlanda”. “Se dispara la prima de riesgo que los mercados exigen a España”.

Ante tanto protagonismo, no me diga que no se ha preguntado más de una vez, ¿pero bueno, quién demonios son esos mercados que van por la vida con tantas exigencias? Si se ha hecho esa pregunta es porque, de alguna forma, ha caído ya en la trampa. Me refiero a la trampa de los políticos, que en tiempos de bonanza rara vez se refieren a esos etéreos sujetos pero, en épocas de crisis, parece que no tienen otra palabra en la boca. Y lo utilizan así, en tercera persona, con un tono despectivo y señalándoles como los culpables de todos los males. Cuando no cambian el término “mercados” por “especuladores” (o “langostas” como ocurrió en Alemania en referencia a los hedge funds o fondos de alto riesgo y a las firmas de capital riesgo), para así cargar todas las tintas sobre esos seres malignos. Esa es una táctica habitual. ¿O no se acuerdan ya cuando otros presidentes y ministros echaban espumarajos contra esos especuladores que forzaron no una, ni dos, sino cuatro devaluaciones de la peseta en los años noventa?

Pero vayamos al fondo de la cuestión. Esos “mercados” tan exigentes o “especuladores” (a los que Zapatero advirtió que perderán dinero en su apuesta contra España) no son más que los mismos que durante todos estos años nos han estado prestando dinero. Sí. Así es. Son los mismos que han estado comprando los bonos y obligaciones del Tesoro español; las emisiones de renta fija (pagarés, bonos, deuda subordinada…) de nuestras grandes y pequeñas empresas; las cédulas hipotecarias que emitían las cajas de ahorros y las emisiones de titulización hipotecaria que han  hecho tanto nuestras cajas como nuestros bancos. Son los que nos han prestado, nuestros acreedores, a los que les debemos dinero, y ahora, con tantos problemas que tenemos, no nos quieren seguir prestando ni mucho, ni poco ni nada, al menos al mismo precio del pasado.

¿Y quienes son esos? Pues ahí hay un poco de todo, pero los grandes juradores, los que juegan en las primeras ligas por así decirlo, son los  grandes inversores institucionales, que lo que hacen es recolectar y gestionar el dinero de muchos pequeños ahorradores de diferentes partes del mundo. A grandes rasgos, hablamos de bancos, compañías de seguros, fondos de inversión y de pensiones. Y detrás de ellos estamos usted, yo y muchísimos más. Porque si usted no tiene un fondo de pensiones, seguro que tiene un fondo de inversión o algún ahorrillo colocado en el banco para que se lo inviertan bien.

Llegados a este punto ya puede intuir algunos de esos nombres y apellidos que se esconden tras la palabra mercados, nombres nacionales como Santander, BBVA, SegurCaixa, Bestinver, Mapfre, Aviva, Pegón Seguros, AXA Pensiones, Caser, Fonditel.. Y, a nivel internacional, quizá no les suenen tanto, pero ahí figuran grupos como Fideliy, BlackRock, Prudencial, Metlife, Goldman Sachs, Allianz, Crédit Agricole, Barclays Global Investors. Pero también fondos de pensiones de trabajadores específicos, como el fondo de los funcionarios de California (más conocido como CalPERS), que es el fondo de pensiones más grande de Estados Unidos, o el de los profesores de Ontario (Canadá). Lógicamente, entre estos inversores institucionales también hay grupos que, como los hedge funds, son  más avispadillos y juegan a moverse más rápido para sacar beneficios allí donde otros no lo han visto. Pero eso no sólo es legítimo, sino que es su obligación, la obligación que tienen para con los ahorradores que les han confiado su dinero, no para perder, sino para ganar lo máximo posible.

Así que ya sabe, cuando Zapatero vuelva a apuntar a los mercados como los malos de la película, entienda que también le está apuntando a usted.