Economía

Cuanto más felices sean los ricos, mejor para todos

Obesidad, drogas, enfermedades mentales, tristeza… La desigualdad económica exacerbada en un país es una especie de patología cancerígena que tiene efectos perversos para la población general, incluidos los siempre envidiados ricos, según se afirma en el bestseller Spirit Level, de Richard Wikinson y Kate Pickett, que arrasó el año pasado en Reino Unido y dejó a más de uno pensando. O lo que es lo mismo, si en una economía nacional- ­también en la global- los ricos tienen cada vez la cuenta más llena de euros y los pobres cada vez la tienen más vacía la sociedad se avería, hasta el punto de que, dicen los autores, los ricos son infelices. No disfrutan de su patrimonio, se contagian de las otras enfermedades, y su salud física y mental se resiente. Tal afirmación, hecha por estos autores muy  respetados por la comunidad académica, ha tenido multitud de críticas, como es lógico, sobre todo porque la evidencia estadística no es, valga la redundancia, evidente.

El debate (muy viejo y muy recurrente: ¿No es la vida, y más la economía, por definición desigual? ¿No es EEUU una sociedad dinámica y puntera a la vez que desigual? ¿No es Europa una sociedad más igualitaria pero también más anquilosada?) no tendría por qué estar en este post si no fuera porque en el Foro de Davos, donde se ha dado cita parte de la flor y parte de la nata de la economía y la política mundiales, ha puesto el dedo acusador sobre la creciente desigualdad entre los que tienen mucho y los que tienen poco como una de las próximas bombas de relojería que nos va a estallar, dándonos una nueva sacudida. ¡Caray, otras más después de la inmobiliaria y la financiera! Además, lo dicen (y esto es lo que debe ponernos las orejas tiesas, en alerta) contradiciéndose a sí mismo (y con el espaldarazo intelectual del FMI). El consenso de Davos hasta ahora era que la desigualdad daba igual, siempre y cuando el crecimiento económico elevase los estándares globales de riqueza. O como decía algún político significado da igual los millones que gane una estrella de fútbol mientras los jóvenes de abajo sigan mejorando su acceso a la escuela y su calidad de vida.

Hoy hay economistas que incluso piensan que la crisis internacional en la que estamos sumidos ha sido una consecuencia más de esa polarización entre los rich y los poors en Estados Unidos. Los pobres, sin recursos, no tenían más remedio que entrar en el juego del endeudamiento ­-hipotécas, créditos…- sin avales, sin oficio ni beneficio. Y de aquellos polvos proceden estos lodos.

De ser cierta esta nueva tesis de Davos, novedosa, la crisis, con su sangría de millones de empleos en el mundo, estaría agravando el foso entre ricos y pobres, y estaría haciendo nuestras sociedades más enfermas. Más ansiedad, más frustración, más sobrepeso, más violencia… En fin, con la última tasa de paro que ha salido en España, con 4.7 millones de desempleados, y sabiendo que el INE dice que el 20,8% de los españoles viven por debajo del umbral de la pobreza relativa, los efectos secundarios citados en Spirit Level no pueden tardar en manifestarse entre nosotros. Como tampoco será raro que nuestros ricos empiecen a sentirse tristes. El país no funciona.