Economía

España pone en hora su reloj tecnológico

“Por primera vez en su historia España tiene el reloj tecnológico en hora”.  Dicho así, sin conocer quién pronuncia esta sentencia, puede sonar a chiste. ¿No sé supone que somos el país de la burbuja inmobiliaria y los señores del ladrillo? ¿No estábamos a la cola de Europa en I+D? Pero si su autor es el presidente de la patronal tecnológica, Jesús Banegas, la cosa cambia y es para, por lo menos, pararse a pensar.

Jesús Banegas, presidente de la patronal Aetic

El presidente de Aetic acostumbra a ser muy crítico con los deberes (reformas) que España tiene pendientes, pero no le tiembla el pulso al reconocer el salto que este país ha dado en los últimos años, situándose a la vanguardia mundial en conectividad y velocidad de acceso a Internet. Un rally que le coloca por encima de gigantes como Estados Unidos en ratios como el número de abonados en banda ancha, en teléfonos fijos y en móviles. ¡Oh, sorpresa!

El sector TIC, que hoy aporta cerca del 7% del PIB nacional, es “el protagonista de una nueva economía y ha venido ofreciendo, y lo seguirá haciendo, más cobertura de comunicación, más movilidad geográfica, más almacenamiento de información, más capacidad de proceso y más variedad de servicios y de contenidos. Y cada vez más, por menos dinero”, ahonda Banegas. En la última década el mundo ha dado “un prodigioso salto adelante”: asistimos a la quinta ola tecnológica. Y parece que, por fin, España, no llega con el paso cambiado.

Y para no perderlo, tenemos que “poner en valor aquellos nichos tecnológicos en lo que somos competitivos”, argumenta el propio Banegas. Ah, ¿pero es que lo somos en algo? Pues oiga, sí: en tecnología para la TDT, ya que fuimos pioneros en apuntarnos al apagón analógico, en el DNI electrónico –los alemanes se quedaron locos con él en el último CEBIT, la gran feria del sector que se celebra en Hannover– y en sistemas para el control de fronteras (Sistema Integrado de Vigilancia Exterior). Áreas en las que empresas españolas ya están exportando tecnología allende nuestras fronteras. Y no debemos apearnos de aquellos sectores que van a tirar de la demanda: servicios de telecomunicaciones, contenidos digitales…

Dicho esto, no podemos tampoco perder el Norte. España no es Estados Unidos por mucho Málaga Valley que queramos desarrollar. Si atendemos al último ranking de empresas europeas que apuestan por la I+D, del total de mil, Reino Unido aporta 246; Alemania, 206; Francia, 116; Suecia, 76… y España, ¡27! Más que las cinco empresas de Grecia, pero insuficientes para considerarnos un país puntero. Y como dice el propio Benegas, “el país necesita que haya diez o veinte empresas como Indra”, la compañía tecnológica made in Spain por excelencia.

Está claro que para lograr sustitutos al ladrillo como motor de crecimiento económico es necesario que cambien muchas cosas de nuestro modus operandi: mejorar la formación y el binomio universidad-empresa, crear un tejido de capital riesgo que apoye las nuevas ideas, que haya un apagón del papel y llegue por fin la administración electrónica, apostar por la innovación… La sociedad de la Información no tiene vuelta atrás y si no queremos que el reloj se desfase de nuevo, debemos pasar a la acción ya.