Economía

Más miedo que vergüenza a perder el trabajo

Es norma general que con la llegada de un nuevo año se repitan estudios sobre todo lo inimaginable dentro del campo económico. Es algo así, como los tópicos sobre dejar de fumar, ponerse a dieta e ir al gimnasio, pero mucho más sesudos. Uno de los campos favoritos de los especialistas es el laboral. En enero se dan a conocer a conocer estudios que incluyen los índices de satisfacción en el trabajo y expectativas para el nuevo año de los españoles y extranjeros. A nivel mundial todo va enfocado a la recuperación. Los extranjeros están bien en sus trabajos, no temen que los despidan y confían en encontrar un trabajo mejor, aunque no es algo que les quite el sueño. En cambio, cuando el estudio gira en torno a la situación en España, los resultados dan una conclusión curiosa: el español está muy mal, pero tiene miedo de estar peor. En otras palabras: virgencita, virgencita que me quede como estoy.

Según un estudio de Randstad, un 32,4% de los españoles cree que podría perder su empleo en los próximos meses, lo que es un dato pésimo si se tiene en cuenta que en España hay más de cuatro millones de parados. Mientras, en otros países como Noruega, Bélgica o Francia, los porcentajes son de sólo el 16% y el 17%. Por si fuera poco, el 58% de los españoles ve imposible encontrar un empleo similar al que tiene. De mejorar ni hablamos.¿Conclusión? España sigue inmersa en la crisis y la sociedad no cree que en 2011 mejore el empleo. Este miedo y desánimo generalizado origina datos tan curiosos como que el 66% de los españoles afirme estar satisfecho o muy satisfecho con su empleo, un porcentaje muy cercano a la media internacional situada en el 67%. Por el contrario, en otro estudio realizado por RRHH Digital se afirma que poco más del 1% de los españoles está contento en su trabajo. De hecho, para el 40% de los encuestados el primer deseo que pidieron mientras se tomaban las uvas de nochevieja era precisamente ése: cambiar de trabajo. Otro 40% se conformaba con que le aumentaran el sueldo, mientras que el 20% restante no pensaba cambiar de trabajo.

A la vista de los resultados, surge una pregunta: ¿qué les pasa realmente a los españoles? ¿Por qué se dan resultados tan diferentes según los estudios? Muy sencillo. Como ya dijimos en el reportaje “El talento, cabreado, prepara su salida de las empresas”, el trabajador español es capaz en estos momentos de crisis de soportar lo que haga falta (recorte de beneficios sociales, cobrar menos, hiperproductividad, etc.), afirmando además que está feliz con esta situación, pero lo que está ocurriendo de verdad es que está esperando a que la tormenta de la crisis escampe y se vuelva a generar empleo, para salir corriendo en busca de otro trabajo mejor. Una situación a la que no son ajenos los jefes (especialmente los mandos intermedios), que también sufren las consecuencias de la crisis (pérdida de los variables, aumento del estrés, etc). Esto último será tratado en profundidad en el próximo número de la revista Capital.