Economía

¿Falda o pantalón? En las empresas siguen mandando ellos

Ana Patricia Botín, la aplicada hija de Don Emilio, se ha hecho con las riendas de la filial británica del Banco Santander. María Dolores Dancausa ha dado el salto desde la dirección de la aseguradora Línea Directa al sillón de consejera delegada en Bankinter. Y la ex comisaria europea Benita Ferrero-Waldner acaba de sumar a su puesto en el consejo de Gamesa otro en el de FFC Alpine. Parece que algo se mueve en el panorama empresarial español, tradicionalmente copado por señores con trajes de chaqueta y pantalón.

Mª Dolores Dancausa ha saltado de Línea Directa a Bankinter (foto:Pedro Sánchez).

Pero no se dejen engañar. El cambio se está produciendo con cuentagotas. El último informe sobre la presencia de la mujer en las empresas del Ibex-35 es, todavía, desalentador: de los 502 consejeros, sólo el 10,5% es femenino. Hombre, si se quiere ver la botella medio llena, invita al optimismo saber que este exiguo porcentaje se ha doblado desde 2008 (entonces era el 5,2%). Pero sigue siendo eso, exiguo. Y si no, recuerden la foto de la reunión en Moncloa del presidente del Gobierno con los principales empresarios del país, sólo había dos mujeres de un total de más de treinta convocados: Carmen Riu, de la cadena hotelera mallorquina Riu Hotels, y Petra Mateos, de Hispasat. Por cierto, la primera con traje de chaqueta y falda y la segunda, vestida con pantalón y las dos, en cada esquina de la mesa (se supone que la distribución  iba en función de la facturación de la empresa… tampoco hay que ser mal pensados).

Se supone que en el plazo de ocho años desde la entrada en vigor de la Ley para la Igualdad (marzo de 2007), las sociedades mercantiles deben ir incluyendo un numero de mujeres que permita alcanzar una “presencia equilibrada”. Y por equilibrado se entiende una representación entre el 40% y el 50%, ¿no? Pero a este ritmo, ¿se cumplirá el objetivo marcado? Mucho tienen que cambiar las cosas, porque al paso que vamos, se necesitarían doce años más a contar desde ahora para alcanzar el 40%  de féminas.

Los detractores de legislaciones de género siempre han defendido la teoría de que, con el pasar del tiempo, este desfase se iría corrigiendo por sí mismo. Pero salta a la vista que los cambios cuestan, incluso con la fuerza de ley en la mano. Empresas como Gas Natural Fenosa, Endesa o Técnicas Reunidas no tienen ninguna fémina sentada en sus consejos. Y mucha gente (mujeres incluidas) sigue sin ver con buenos ojos la política de cuotas como instrumento para lograr la normalización. Pero ¿no está el mundo lleno de cuotas? Sólo en el área político-económica, la ONU y el FMI, por ejemplo, son una muestra de este sistema. Y como bien decía la ex vicepresidenta de la UE, Margot Wallström, en una entrevista en Capital: “Se trata de compensar las barreras que existen. ¿Cree que los hombres no tienen su cuota? Claro que sí, pero no la llaman así porque viene de un sistema en el que hombres eligen a hombres”.

Algo similar pasó con los temas de buen gobierno. Nunca olvidaré lo que el secretario del consejo de administración de una gran compañía española me dijo hace muchos años en una entrevista (off the record, por supuesto): “Aquí, hasta que no se obligue por ley, ni Dios dirá cuánto cobra”. Pues eso, al final, después de muchas recomendaciones y buenas intenciones insatisfechas, vino la ley y todos a desnudarse. Sin embargo, informar sobre las retribuciones del consejo parece más sencillo que despejar barreras para romper el famoso techo de cristal.

Desde el Ministerio de Sanidad (el que ha acogido la batuta de estos temas tras la desaparición del de Igualdad), señalan como conquista que el 35% de las empresas con más de 250 trabajadores ya ha elaborado un plan de igualdad. Y, recientemente, 36 empresas han recibido el distintivo Igualdad en la Empresa. Pero sigue sorprendiendo, y mucho, que aún persistan diferencias salariales por cuestión de sexo. O que todavía muchos piensen que la conciliación laboral-familiar es una cuestión de mujeres con hijos.

Vistan falda, pantalón o lo que quieran ponerse, la sociedad se habrá normalizado cuando dejemos de decir frases como la primera mujer presidenta de… Pero igual que Barack Obama copó titulares por ser el primer presidente negro de Estados Unidos, los logros por ser mujer siguen siendo noticia. ¡Cuánto mejor nos iría si no fuera así!