Economía

¿Jefes o jefas? Los españoles las prefieren a ellas

Se llama Miranda Priestly, y dirige con éxito (y con puño de hierro), una revista de moda. No sólo es la protagonista de la película “El diablo viste de Prada”, sino que ella es el diablo al que se refiere el título. ¿Por qué? Porque Miranda (papel interpretado por Meryl Streep), no deja de machacar a sus empleados, entre ellos a una joven llamada Andrea (Anne Hathaway), con diferentes y difíciles desafíos.

Y de auténtico reto es el que el actor Alec Baldwin lanza a sus empleados en “Glengarry Glen Ross”. Quien venda más pisos en esta inmobiliaria, recibirá un cadillac. Quien vende menos, de patitas en la calle. ¿Resultado? Todos los empleados se convertirán en monstruos sin piedad, sin moral ni escrúpulos, capaces de todo para permanecer en su puesto. La pregunta es: si pudiera elegir, ¿con cuál de ellos se quedaría? Cierto que ambos son dos personajes llevados al extremo, que no todos los jefes son de ese calibre. Pero, según el Barómetro de Conciliación Edenred-Iese, los empleados españoles prefieren tener… jefas. Sobre todo si sobre la mesa hay cuestiones referentes  al equilibrio entre vida profesional y personal. Así se desprende de una encuesta elaborada a 1.200 trabajadores españoles, pertenecientes a diferentes ramas de actividad, y con diferentes grados de responsabilidad y edades. Del total, el 57% de los encuestados eran hombres, y el 43% restante mujeres.

Según el estudio, hasta los 35 años , el nivel de satisfacción con el equilibrio trabajo-familia es muy parecido tanto si el jefe es de sexo masculino (65% de satisfacción) como si es de sexo femenino (68% de satisfacción). Pero, a partir de esa edad, dicha satisfacción es mayor si el jefe es una mujer. Y, a partir de los 50 años, las diferencias se amplían a favor de las jefas (81%) frente a los jefes (65%). Otro hecho a destacar del informe, es que los más satisfechos con la integración trabajo-familia son los hombres cuyo jefe es una mujer (75%), por delante incluso de las mujeres con jefa (72%) y respecto a aquellos hombres cuyo jefe es un hombre (66%).

Otros datos curiosos es que los jefes con hijos son mejor valorados por sus subordinados con hijos, sobre todo si el jefe es una mujer (aunque también si es un hombre), frente a los jefes masculinos sin hijos. En general, el estudio concluye que los hombres sin hijos son los jefes peor valorados por sus empleados con o sin hijos. Por su parte, los empleados sin hijos afirman estar más satisfechos con el equilibrio trabajo-familia si la jefa no tiene hijos que si los tiene. ¿Y usted, qué prefiere?