Economía

¿Invertir en Loterías o abrir una cuenta en ING?

 Loterías y Apuestas del Estado (LAE), que gestiona, entre otros, la Lotería Nacional, la Primitiva, la Quiniela y el Euromillones, ha puesto en marcha toda la maquinaria para salir a bolsa después del verano. En octubre.

 De momento, se conocen sólo algunas de las grandes líneas de cómo será la operación. Se colocará en torno al 30% del capital de la sociedad, ahora íntegramente estatal; espera salir con una valoración de entre 24.000 y 21.000 millones de euros y se intentará colocar la mayor parte de las acciones entre inversores particulares. Vamos, que antes o después del verano, le llamará seguro el director de oficina de su banco para decirle que tiene una oportunidad de oro que no debe dejar pasar para invertir en bolsa. Y quizá, en esta ocasión, tengan razón, dado que Loterías del Estado ­que, por cierto, ¿debería cambiar el nombre?- ha ideado un curioso y atractivo sistema de reclamo para los inversores: pagará dividendo cada mes.

Se trata de algo revolucionario en el parqué español y que presenta la inversión en las Loterías más como un producto financiero, una cuenta corriente al estilo de ING Direct, que cada mes abona religiosamente los intereses. Claro que, está por ver si el montante de este dividendo mensual es jugoso o no, porque eso dependerá del precio al que la compañía salga a bolsa y de cómo evolucione después. Según algunos cálculos iniciales -Loterías dice que quiere destinar a diviendos en torno al 80% del beneficio- esta cuenta de Loterías -por seguir con el juego comparativo- sería interesante ya que ofrecería una rentabilidad del orden del 10%. Pero hay que ver cómo van luego las cosas: si mantiene beneficios, si no se endeuda para abordar alguna operación en el exterior o en el mundo online y, por supuesto, si el valor va mal o bien en bolsa.

En ese sentido, sí que puede ayudar el lenvantar la vista a otros operadores europeos en la misma situación y que sí cotizan ya en bolsa. Y ahí hay de todo.Desde el milagro alemán a los problemas griegos e italianos. El operador alemán de las loterías, Tipp24, ha subido un 18% en los últimos doce meses y desde finales de 2008 ha multiplicado por seis su valor en bolsa.Y eso que, desde esa fecha, tuvo que suspender sus apuestas online en Alemania a la espera de una regulación pertinente. En cambmio, tanto el operador griego, OPAP, como la italiana Lottomatica, han perdido en torno a un 25% de su valor desde finales de 2008.

La alemana Tipp24, está controlada por 16 landers alemanes. Y su brillante marcha es comparable a la de la británica Camelot, que está registrando ingresos récord y que acaba de ser adquirida por el fondo de pensiones de los profesores de Ontario.

Volviendo a España, la privatización de un 30% de la Lotería es, desde luego, interesante para el Estado, que obtendrá unos ingresos extras con los que reducir el déficit público que tanto le asfixia. Que sea igual de interesante para el público y para los inversores, dependerá de varios factores.

Una de las dudas que la privatización que se debería despejar es si la entrada del capital privado va a cambiar la exención fiscal que ahora tienen los premios: ya sabe, que si le toca la lotería o acierta la Primitiva o el Euromillones, no tiene que

pagar impuestos (IRPF) por ello. Bruselas lleva tiempo quejándose de este favoritismo español, que no tienen otros países. Entre esa presión, y lo bien que le vendría al Estado conseguir otros ingresos extras sometiendo estos premios al pago de impuestos, no resultaría extraño que la situación cambiara de la noche a la mañana.

Lo que sí podría beneficiar, y mucho, a los apostantes es que, tras su privatización, Loterías del Estado buscara alianzas internacionales para plantear apuestas más globales, más jugosas, de mayor cuantía, al estilo deln Euromillones. Pero eso, el futuro que se plantea para sí misma, es lo primero que debe definir Loterías del Estado para convencer a los inversores de que colocar ahí su dinero es una apuesta acertada. ¿Qué piensa hacer para contrarrestar las apuestas online? ¿Tiene previsto alguna alianza internacional? ¿Cómo va a incentivar las apuestas si éstas se someten a fisco? Son sólo algunas preguntas de las muchas que deberían tener respuesta antes de la salida a bolsa.