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Se busca inmigrante que nos mantenga el estado de bienestar

En los últimos tiempos está surgiendo una corriente de pensamiento basada en la premisa de que los extranjeros son los culpables de todo. De hecho, este sentimiento ha llegado hasta los congresos de algunos países, aupando a partidos políticos ultraconservadores. Ése es al menos el caso de Francia y Finlandia. Pero, ¿qué pasa en España? Aquí todavía no ha surgido ningún líder espiritual que quiera solucionar nuestra crisis expulsando a los extranjeros, aunque eso no quiere decir que el sentimiento de la calle esté a favor de este colectivo. Muy al contrario, cerca de la mitad de los españoles piensa que las políticas de inmigración son demasiado tolerantes. Además el inmigrante es visto por buena parte de la sociedad como un competidor a la hora de acceder a prestaciones o servicios públicos, actitud que es mayoritaria entre grupos de bajo nivel educativo y con principios más conservadores, según el estudio de La Caixa, “Inmigración y Estado de bienestar en España”.

Para buena parte de la población, el extranjero recibe más ayudas escolares y prestaciones sanitarias, deteriorando por tanto la calidad de la atención sanitaria y educativa para los nacionales.

Pues bien. Ante esta avalancha de odio a todo lo que llegue del norte de los Pirineos y del sur del Estrecho nada mejor que los fríos números que demuestran que nada de eso es cierto. De hecho, según un amplio estudio elaborado por La Caixa, los inmigrantes aportan más a España de lo que reciben del estado del bienestar. Es más, gracias a ellos nuestro sistema de pensiones tardará cinco años más en entrar en pérdidas.

Y es que la inmigración ha contribuido a consolidar el sistema de protección social en España. Según la Oficina Económica de Presidencia de Gobierno el 30% del crecimiento del PIB entre mediados de los 90 y la primera década de este siglo fue consecuencia del asentamiento de inmigrantes. Este efecto positivo se eleva al 50% del PIB en el periodo de crecimiento de 2002 a 2006.  “El 50% del superávit alcanzado por las finanzas públicas en los años de crecimiento correspondió a impuestos y contribuciones sociales de la inmigración”, asegura Javier Moreno de La Caixa y uno de los autores del estudio “Inmigración y Estado de bienestar en España”.

Frente a estas aportaciones a nuestro tan querido estado del bienestar se contrapone el porcentaje del gasto social dedicado a inmigrantes. Pues bien, mientras el extranjero aporta el 50% del PIB, resulta que utiliza sólo el 5% del total del gasto sanitario y el 6% del educativo. Además el extranjero recurre un 7% al médico de cabecera y un 16,5% menos al especialista, aunque sí que abusan un 3,2% más de los servicios de urgencias.

Con estos datos en la mano, no hace falta ser un lince para darse cuenta de que tener extranjeros es un buen negocio para los españoles. “Aportan más de lo que reciben. Pero muchos españoles creen que es al revés porque el fenómeno de la inmigración está politizado”, concluye Moreno.