Economía

La Fórmula 1 se gestiona como una familia

 

Este fin de semana se celebra el Gran Premio de Europa de Fórmula 1 por las calles del circuito urbano de la ciudad de Valencia. A él acudirán los 22 pilotos que conforman la parrilla con la intención de llevarse la victoria. Pero no serán sólo ellos los que acudan a Valencia. Con Alonso, Hamilton, Vettel y compañía llegarán otras 2.500 personas, que también buscan que sus respectivos pilotos salgan triunfadores. Todos se juegan mucho, no sólo los pilotos.

Desde mecánicos, a ingenieros, a propietarios, a patrocinadores…. Todos ellos forman lo que se conoce como el gran circo de la Fórmula 1. Un nombre perfecto para definir de lo que realmente estamos hablando: de una empresa conocida como Fórmula 1. “Más que una sola compañía, cada equipo de Fórmula 1 es una empresa en sí mismo”, puntualiza Pastor Maldonado, piloto del equipo Williams que, junto con su compañero Rubens Barrichelo, pretende sacar su propia compañía adelante.

Una de las patas de la compañía del joven venezolano son los patrocinadores. Y fue uno de ellos, Randstad, el que organizó el pasado miércoles un acto en el que estuvo presente una de sus estrellas. “Aunque te creas el mejor piloto del mundo realmente eres un empleado más, por lo que tienes que estar dispuesto a hacer otras cosas que necesita la empresa, no sólo pilotar el coche”, explica Maldonado.

Está claro que el piloto de Williams sabe cuál es su papel en esta empresa. Y también conoce las similitudes y las diferencias que existen entre gestionar un equipo de carreras y una multinacional. “Lo más curioso en la Fórmula 1 es que eres el empleado de un equipo en el que el jefe también trabaja para al que la piloto le salgan bien las cosas. Otra peculiaridad es que cada piloto tiene su propia empresa, por lo que existe un grupo de gente que sigue a mi compañero Barrichelo y otro que está conmigo”, añade Maldonado.

¿El truco para gestionar las diferencias? “Todo debe llevarse como en una familia. Aunque seas la estrella, no puedes ir imponiendo a los demás tus puntos de vista. Debes escuchar a todo el mundo y reconocer tus errores. Es decir, un piloto debe ser amigo de sus mecánicos, de sus ingenieros y de su jefe. Si no, las cosas no salen bien”, concluye Maldonado.