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-¿Sí dígame? -Soy Cajatal. Le llamo porque tengo una oportunidad única

¿Que aún no ha recibido una llamada de su caja de ahorros para que no deje pasar una “gran oportunidad de inversión”? No me lo puedo creer. Si no la ha recibido, prepárese, porque esto va a ser peor que las, a menudo atosigantes, llamadas de las teleoperadoras para que cambiemos de móvil o de ADSL.

No hay más que ver la carrera en la que se han metido Bankia y Banca Cívica, para salir el primero a la bolsa, no vaya a ser que… Y después vendrán más. La lista es larga. Para ver el grado de persuasion no hay más que pasarse por una oficina de las variadas cajas que integran los dos grupos en la recta de salida a bolsa. Y aunque parece que una (Bankia) está siendo más activa que otra (Banca Cívica) tenga cuidado en su visita, porque, sin comerlo ni beberlo, puede salir con unas cuantas accionillas reservadas bajo el brazo. Se lo van a poner muy fácil para que pique: si compra acciones, le quitarán algunas comisiones bancarias de por vida; podrá cancelar ancitipadamente aquel producto que antes no le dejaban; si no puede usted hablar en ese momento, no se preocupe, que pueden pasarse por su domicilio o reservarle una cita; le dirán que las acciones van a salir con tal descuento que va a ser un chollo sí o sí y, si todavía no le han convencido, le argumentarán que las acciones tendrán una rentabilidad por dividendo –algunos hablan del 6% y el 7%-  que para sí la quisieran algunos otros valores o algunas cuentas de ahorro. Eso, como poco. Parece que los argumentos de convicción van incluso mucho más lejos. Vea,  vea. Pero la verdad es que ya hemos visto argumentos parecidos en el pasado, en otras salidas a bolsa, y pregunten a los que todavía están esperando a recuperar su dinero.

Hasta aquí el toque de humor de este artículo. Porque la verdad es que las salidas a bolsa de las cajas de ahorros es un tema muy serio y no se debería tomar a la ligera. Porque en estas operaciones las cajas se lo juegan todo, pero estas mismas instituciones no deberían olvidar que  también los ahorradores, sus ahorradores, en la mayor parte de los casos, se están jugando su dinero.

Este comentario viene al caso porque ya sabemos todos que en España las redes bancarias son muy disciplinadas. Y sus empleados venden lo que haya que vender, según lleguen las directrices de arriba. Que toca fondos, pues fondos. Ahora planes de pensiones, pues planes de pensiones. Que hay que colocar las acciones de la propia caja, pues manos a la obra para que todo salga más que bien. Da igual si a ese ahorrador le conviene en ese momento o no. O que haya una directiva, la susodicha directiva MIFI, que exige que se explique todo bien al ahorrador para que sea consciente del riesgo que asume. Dudo mucho que todos los que van a comprar acciones de las cajas sepan bien los riesgos que corren.

Precisamente por eso, porque las oficinas venden lo que haya que vender, entiendo que el regulador bursátil, la CNMV, ha puesto algunos condicionamientos para que estas salidas a bolsa, como es el caso de que las operaciones tengan un gran tramo internacional (al menos del 40%) a la hora de colocar las acciones. Y que sea ahí dónde se fije el precio. Eso dará al menos cierta garantía para los pequeños ahorradores, mucho menos prolijos a la hora de buscar pegas y preguntar datos que los inversores institucionales. Lo deseable es que la CNMV no baje la guardia en estos aspectos, especialmente en la recta final, porque es fácil intuir que la demanda de acciones que llegue de las oficinas de las cajas –con la enorme capacidad de persuasion desplegada por los empleados– supere con creces la oferta para ese tramo. Y ahí siempre cabe la tentación de cambiar los cromos de cesto. Si usted ha reservado acciones de alguna caja y ve que esto ocurre, que se reasignan tramos, cuidado, porque eso quiere decir que lo que a usted le están vendiendo como una oportunidad única, otros, los que más saben de esto, no lo ven tan claro.