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Groupon es una burbuja

ENTREVISTA REALIZADA POR PILAR PÉREZ (PARÍS)
Por un instante parece que Jacques-Antoine Granjon va a armarse con una guitarra eléctrica y deleitarnos con un concierto de rock, pero en lugar de ello, se recuesta en un cómodo sofá de su despacho del parisino barrio de Saint-Denis y contesta a las preguntas como si tuviera todo el tiempo del mundo. Sin embargo, a pesar de su cabellera a lo Metallica, su camiseta negra, vaqueros, sortija y collar king-size, es imposible mirarle solo a él. Su despacho parece cualquier cosa menos el lugar donde una de las mayores fortunas de Francia toma sus decisiones. Situado en lo que fuera el antiguo edificio de la rotativa de Le Monde, su cuartel general particular parece una galería de arte contemporáneo, con cuadros apilados y piezas desperdigadas por el suelo. Jeff Koons, Helmut Newton, Richard Prince… y así un sinfín de cotizados autores que rubrican desde un retrato de Mao hasta un tigre a tamaño real.  ¿Sus obras de arte favoritas? “Todas”, contesta rápidamente.

Granjon se aleja totalmente de la imagen del hombre de negocios o, incluso, del emprendedor digital. Nieto de empresario, estudió en una escuela de negocios francesa y fundó su primera compañía, dedicada a la venta de stocks de moda, allá por 1985. “Aprendí sobre Internet de forma autodidacta”, explica este empresario afable y cercanoque, hoy, rondando los cincuenta, parece estar de vuelta de todo. Granjon acuñó el concepto de clubes privados de venta online  de artículos de grandes marcas y, sobre él creó Vente Privée, hoy una de las mayores empresas de Internet, con una legión de imitadores que inunda el planeta. Con una facturación prevista este año de 1.100 millones de euros, su compañía es toda una institución en Francia y, curiosamente, la primera distribuidora de vino y de… juguetes eróticos. Cada día12.500 nuevos socios se suman a su web en toda Europa. En España está pegando muy fuerte. De hecho, nuestro país es su segundo mercado, antes que Alemania, Italia o Reino Unido.

–En España hizo correr ríos de tinta cuando dijo que BuyVip, uno de sus principales competidores, era una mala copia y que no entendía “por qué Amazon lo había comprado”. ¿No ha cambiado de opinión?
–En absoluto. Sigo pensando que es malísima, nunca pensé que a Amazon le interesase el negocio de quedarse con tanto stock de las marcas. No acabo de entender por qué Amazon, siendo una empresa global que ha llegado hasta Indonesia, no ha aterrizado en España directamente y lo ha hecho a través de BuyVip. Sobre todo porque se trata de una compañía muy mala, con unos precios muy malos, un servicio pésimo, con falta de liquidez y de conocimientos… Debe ser que Amazon tiene tanto dinero que puede permitirse hacer estas tonterías.
–¿Cómo se posiciona entonces respecto a los numerosos clones que le han salido, como Privalia o Gilt Groupe en Estados Unidos?
–A mí no me molestan las copias, en la vida es mucho mejor decir que te han copiado a que no, porque significa que has dado con un modelo de éxito. Lo que me incordia son las malas copias como BuyVip. Este tipo de negocio no se puede hacer de cualquier forma. Intentamos conseguir un margen y que las marcas y el consumidor estén contentos. Las marcas deberían tener claro que se está cuidando de su stock, que no se está devaluando. No vale cualquier cosa. Lo mismo ocurre con España, donde se ha invertido mucho en turismo y en ladrillo. Fue una estupidez, el país va a tardar mucho en recuperarse. Hay que invertir más en tecnología y reinvertir en tu negocio para hacerlo crecer.
–Insisto, ¿cómo ve a Privalia? ¿Es su copia más acertada?
–Sí, a Privalia les respeto, solo que ahora no entiendo su último movimiento, la compra de la alemana Dress for Less, que hace descuentos permanentes. Privalia lo hizo bien hasta que lo fastidió con esto. ¡Se ha gastado más de 150 millones de euros en un negocio que les puede hacer la competencia! Si a ti te gusta una camiseta y ves que está siempre con descuento, jamás vas a ir a Privalia. Lo comprarás en Dress for Less. Ellos quisieron ir muy rápido en Latinoamérica, y eso está bien, pero no son lo suficientemente fuertes en un solo país, como nosotros en Francia. En España competimos mano a mano, aunque ellos facturan un poco menos. Lo nuestro es business to business, hacemos ventas flash –promociones con fecha de caducidad–, no comercio electrónico. Ellos hacen las dos cosas. Quizás la suya sea la estrategia adecuada. Pero también es posible que no. Lo veremos.
–Entonces, ¿quién es su competencia?
–Internet ha creado un mercado entero de competencia, tienes tentaciones 24 horas al día, las compras por Internet son muy adictivas. Nosotros tenemos muchas ventas los domingos por la tarde. ¿Por qué? El cliente no tiene otra cosa mejor que hacer. Por eso competimos con Zara, eBay, Amazon… Todas las tiendas y descuentos compiten entre sí, porque el usuario tiene un presupuesto determinado para gastarse al día. No se sale de él.

Desde su nacimiento, hasta 2006, cuando inició su expansión internacional, Vente Privée ha registrado un espectacular crecimiento. Además de España, Alemania, Italia, Reino Unido, Austria y Bélgica, acaba de lanzarse a Holanda. También ha reforzado sus canales de venta con el lanzamiento de plataformas para iPad y su competidor, el sistema Android. Y todo ello sin gastarse el dinero en promociones online, porque es algo que parece que no cuadra muy bien con la filosofía del rebelde Granjon.

–En 2008 dijo que no invertía en marketing online y que no dependía de Google (Google free). ¿Puede decirlo todavía?
– Sí, me encanta decirlo. Todas las marcas deberían ser Google free e invertir en ellas mismas. No es bueno que dependan de un buscador para que los usuarios las encuentren.
–¿Cree que el problema es que las marcas no saben ni venderse ni vender bien en Internet?
–La mayor parte no sabe crear sus páginas de e–commerce. El comercio electrónico ofrece libertad y calidad de servicio, pero también mucha competencia, por eso las marcas deben ser más creativas e imaginativas. Yo, por ejemplo, nunca voy a Armani [en Internet] pero he ido al café de Armani con mis hijos, porque es más que una marca, es una forma de vida, es algo más emocional. Las marcas deben ser mucho más emocionales para distinguirse de alguna manera.
–También ha dicho que no cree en las redes sociales…
–No quise decir eso exactamente, sino que Facebook es solo para un momento en la vida. Puedes ser un exhibicionista cuando eres un adolescente, pero cuando te haces mayor es muy posible que no quieras que nadie sepa cómo es tu vida. El modelo de Facebook va a madurar mucho. Ahora ha invertido mucho en publicitar marcas, que la gente se pueda hacer fan, pero… ¿a quién le importa el modelo que te has comprado? A nadie. La vida es diferente, se trata de comer, de divertirse, no de mostrar las cosas que te compras. Para mí Facebook no es la vida real. Por eso creo que cambiará.

Este año está siendo uno de los más arriesgados para Vente Privée, que sigue siendo el líder del sector, con 13 millones de miembros, una cartera de 1.200 marcas y unos buenos datos financieros: el año pasado facturó 969 millones de euros, un 15% más, algo que espera repetir este año. Es una compañía saneada, sin pérdidas ni deudas. Un lujo en los tiempos que corren.

Pero estos últimos meses se ha aventurado en varios frentes. Quizá demasiados. Ha abierto una escuela de Internet (EEMI); ha lanzado Digital Commerce Factory, un servicio que pretende dar apoyo a las marcas para la creación de sus tiendas virtuales; ha dado al salto a Estados Unidos  de  la mano de American Express y, lo más curioso de todo, ha incorporado al negocio la estrategia de los cupones online con el lanzamiento de Rosedeal.

–¿Ha lanzado Rosedeal  para luchar contra empresas como Groupon?
–Conozco a Andrew Mason [fundador de Groupon, la empresa que ha hecho de los cupones online la razón de su éxito]. Mason es un tipo muy listo. Eso sí, me confesó que se inspiró en la empresa de cupones físicos Woods para crear Groupon. Y curiosamente, Woods cogió la idea de nosotros. Groupon ha conseguido crear tráfico para ciertas promociones locales, en una especie de happy hour. El problema es que es demasiado local y que no puede garantizar la calidad del servicio. Nosotros trabajamos con marcas a las que hay que cuidar. Y Groupon no las cuida tanto. Contrata a muchos vendedores por muy poco dinero, 800 euros al mes, y no controla la calidad de las tiendas. No es un negocio a largo plazo, hay algo extraño en el modelo. Para mí Groupon es una burbuja. Andrew Mason es muy simpático, pero creo que su oferta es igual de pésimo que su servicio. El año pasado perdió 450 millones de dólares; este primer trimestre, casi 120 millones; y ahora parece que necesita financiación y por eso quiere salir a Bolsa.
–¿Cuál es su visión de hacer negocios?
–Nosotros buscamos una visión a largo plazo. En Vente Privée trabajan 1.500 personas con familias que tienen que pagar sus hipotecas y yo siento esa responsabilidad. Queremos ir paso a paso. Quizá no voy tan rápido como debería, pero prefiero tener una empresa rentable que puede invertir, dar dividendos, aumentar las nóminas, invertir más en herramientas para mejorar el negocio. No he creado este modelo para venderlo sin más y sacar dinero.

Desde luego, no tiene una visión cortoplacista, porque la empresa cuida su producto como si de un hijo se tratara. Cada campaña de Vente Privée tiene su propio anuncio, con un rodaje especial con modelos y una música especialmente compuesta para este efímero spot. Y todo, made in house, en sus estudios de sonido y salas de rodaje. “La clave está en el detalle”, afirma orgulloso este emprendedor hecho a sí mismo.

–Usted dijo medio en broma medio en serio que una de las razones por las que creó su empresa era para no tener que pasar por una entrevista de trabajo. ¿Cree que es un buen momento para los emprendedores?
–Gracias a la revolución digital, los emprendedores tienen muchas facilidades. Quien quiera, puede crear una empresa y llegar a otros mercados rápidamente. No hace falta ser un genio. Pero sí estar preparado. Hoy la gente tiene demasiado miedo a perder sus trabajos y no tiene coraje. Nosotros queremos que la gente sepa que puede transformar las cosas si se esfuerza. Ir todos los días al trabajo no es divertido, ni siquiera para mí, por eso hay que intentar innovar.

A pesar de que otro compromiso le aguarda, Granjon se muestra relajado y concede diez minutos más para hablar de su participación en el  primer G-8 de Internet, convocado por el presidente francés Sarkozy y en el que compartió mesa e ideas con otros gurús de Internet como Mark Zuckerberg (fundador de Facebook), Eric Schmidt (Google) o Jimmy Wales (Wikipedia). Como ellos, Granjon tiene una visión global y le enerva ver lo que es y lo que podría ser si Europa fuera más  global, más abierta. “Europa no existe en cuanto a comercio electrónico, es muy difícil crear una empresa así en nuestras fronteras por los diferentes mercados de trabajo y fiscalidades”, se lamenta. Eso limita la vocación global que, en cambio, sí se ve en EEUU. “Los políticos  [europeos] no lo entienden…”, sostiene este emprendedor, que ha demostrado ser un visionario y que, aunque solo sea por eso, quizá merezca más atención hacia estas críticas. Así que, a quienes corresponda, ¡tomen nota!

pilar@pereznews.es