Economía

Estos pueblos merecen un ‘Oscar’

¡Es ésta! ¡Es ésta ¡Es ésta!”, grita alborozada una mujer frente a sus amigos. ¿Qué puede desatar tanta exaltación si estamos en Asturias? ¿La Virgen de Covadonga? ¿La fiesta de la sidra? Minutos después, cámara en ristre, otro turista da una pista: “Pregunta si está el doctor por ahí”, les dice a quienes le acompañan. ¿Solución al acertijo? Ni más ni menos que la casa del  protagonista de la serie Doctor Mateo, rodada en la localidad marinera de Lastres, de 830 habitantes. “Desde que se emite ha habido un crecimiento espectacular en el número de visitantes tanto en el pueblo como en los alrededores”, afirma Miguel Ángel Naredo, director gerente de la Fundación Turismo Comarca de la Sidra. Y es que si antes de su puesta en antena, en el año 2007, la oficina de turismo atendía a una media de 1.700 personas, durante 2010 su número creció hasta alcanzar los 31.000.

“Lastres nos ofreció una muy buena luz, una fotografía espectacular y zonas sin explotar cinematográficamente”, argumenta Sergio García, director de Producción de Doctor Mateo (de la productora Vértice 360º). Tan grande ha sido el boom que incluso se ha desarrollado un producto turístico denominado Ruta Doctor Mateo, del que se han editado más de 100.000 folletos en los que, además de la casa del galeno, la taberna del pueblo, o el hogar de la maestra en la ficción se incluyen otras visitas de interés en la Comarca de la Sidra como el Museo Jurásico de Asturias o la colección permanente de las bodegas donde se elabora la sidra El Gaitero. “Cada folleto lo pueden visualizar unas cuatro personas”, puntualiza Naredo. Una influencia, la del matasanos, que no se queda en el papel. Los amantes de las nuevas tecnologías ya disponen de una aplicación en el teléfono móvil para hacer la citada ruta que nada tiene que ver con los artesanales rótulos repartidos por las calles de trazado irregular, y fuerte pendiente, del pueblo. Una anécdota: a la casa del galeno hay quien llega con la lengua fuera.

Que las cámaras son un excelente medio para promocionar algunos rincones de España no es de ahora. Ya en la década de los 50, Bienvenido Míster Marshall catapultó a Guadalix de la Sierra. En los 70, Crónicas de un pueblo puso en el mapa a Santorcaz (aunque en la ficción era Puebla Nueva del Rey Sancho). Y, en los 80, la localidad malagueña de Nerja fue el plató de Verano Azul. “Cuando un pueblo o ciudad es elegido para la grabación de un proyecto audiovisual se convierte en un personaje más de la serie que cada semana ven millones de espectadores”, argumenta Víctor Fandiño, director de localizaciones de Bambú Producciones (Gran Reserva, Hispania…). Por eso, en Cuéntame, tan conocido es Antonio Alcántara (personaje interpretado por Imanol Arias) como Sagrillas, la cuna donde vio la luz, pero que en realidad son parajes rodados en las localidades segovianas de Perorrubio, La Nava, Orejana y Arahuetes. “El rodaje no es solo una ventana importante a la hora generar promoción y turismo, también genera una serie de beneficios económicos para la localidad ya que se necesitan hoteles, restaurantes o figuración”, apunta Víctor Fandiño.

Un ejemplo es Briones (867 habitantes), la localidad medieval riojana que siglos atrás fue campo de batalla entre los reinos de Castilla y Navarra. Enfrentamientos que en la ficción de Gran Reserva son el pan nuestro de cada día entre dos familias de bodegueros que nada tienen que envidiar a los personajes de dos clásicos como Dinastía y Falcon Crest. “Antes de la serie los visitantes solo se acercaban al principal atractivo del municipio, que es el Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco. Pero ahora muchos de ellos también visitan el centro urbano para buscar los lugares de grabación”, señala Puy Trigueros, responsable de Comunicación de La Rioja Turismo. ¿Cuántos? “Cada año recibimos una media de 100.000 visitantes, y alrededor de un 15% nos preguntan por dónde se rueda Gran Reserva”, apunta Borja Martínez, director del departamento de Marketing y Comunicación de la bodega.

Turistas que además de pasear por sus empedradas calles, acaban tomando café en el Bar Alto Ebro, otro de los escenarios de la serie. “Desde que se emite viene más gente de toda España”, comenta Ana González, su propietaria. Y más que podrían ser si en vez de llamarse Lasiesta en la ficción se hubiera respetado el nombre original. Al menos así lo piensa Manolo Bárcenas, propietario del restaurante Los 4 arcos:  “Cuando les decimos que el ayuntamiento es la comisaría en la tele se quedan sorprendidos. Tendríamos más visitantes si se llamara Briones”.

(Para ampliar información, ya está en su quiosco el número de agosto de la revista Capital)