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Por si no lo sabías, un parto natural cuesta 1.603 euros

 

Una ecografía abdominal cuesta 63,16 euros.

Un biopsia, 100 euros.

Una resonancia, igual que un escáner, 100 euros.

Un parto natural asciende a 1.603 euros.

Tratar un infarto, 4.953 euros.

Operar una apendicitis, 2.413 euros.

Un transplante de páncreas y riñón, 60.000 euros.

Y si es de corazón, entonces cuesta 96.000 euros

¿Verdad que asusta poner números a los servicios sanitarios?

Pues prepárese, porque en breve se va a acostumbrar a ello cuando le llegue a casa la factura. No será una factura como tal, a pagar, sino meramente informativa, pero seguro que dedicará más tiempo a esta factura que el caso que hace a otras que le llegan. La factura informativa sanitaria ya es una realidad en Madrid para los centros hospitalarios. Poco a poco se irán sumando todos a la lista. Y el año que viene, aunque no haya pasado por el hospital, recibirá también la factura si visitó al menos cinco veces a su médico de cabecera o a la enfermera para recoger recetas. Madrid no hace sino sumarse a lo que ya están aplicando Navarra, Valencia y Andalucía y a las que seguro se irán sumando pronto el resto de comunidades.

El objetivo de esta medida no es otra que forzarnos a ser conscientes del gasto sanitario y cambiar nuestra mentalidad sobre algo que, a priori, muchos identifican con el gratis total. Y no parece mal porque a veces hay que asustar para tomar conciencia y evitar abusos en la sanidad pública, que los sigue habiendo. Y muchos. Y no sólo en esta práctica tan nuestra de recurrir a Urgencias por cosas banales (yo una vez coincidí allí con una mujer que acudía por un simple dolor de cabeza). Si no también con el abuso que se sigue dando con las recetas. No sé ustedes, pero yo conozco personas cuya casa parece una auténtica farmacia por la cantidad de fármacos recetados que acumulan. A veces hasta se les caducan, porque pierden la cuenta. Según datos de la OCDE, España es de los países desarrollados que más gasta en recetas sanitarias: en torno al 21% del total del gasto sanitario. Los países de la OCDE que tienen un ratio por encima del 21% como España son República Checa (22,4%); Estonia (25,8%); Hungría (36,8%); Polonia (24,7%), Eslovaquia (34,8%) y Eslovenia (22,2%), por citar algunos para que se hagan una idea de con quiénes podemos compararnos.

Además, los españoles también somos de los que más acudimos al médico: una media de 7,5 veces al año, por encima de Reino Unido (5); Francia (6,9); Holanda (5,7); Polonia (6,8), Suecia (2,9). No me extraña que haya hasta sobre el tiempo que nos pasamos en la consulta del médico de cabecera.

Claro que, cuando el dinero sobra a raudales, esta esos excesos pasan desapercibidos. Pero cuando falta, como ocurre ahora con la crisis, hay que cortar por lo sano. Así las cosas en nuestras sanidad, ¿de verdad alguien se extraña de que se cierren transitoriamente centros sanitarios o de urgencias reconduciendo a los pacientes hacia otros centros más lejanos? Pues no. Y más que llegaremos a ver.

Porque no se engañen, la factura informativa es, sí, para tomar conciencia y promover así una reducción voluntaria/automática de los gastos sanitarios. Pero también es una antesala clara de que, nos guste o no, la sanidad ya dejado de ser gratis para siempre. Ahora vamos a empezar a conocer el precio de los servicios sanitarios públicos. Y pronto, empezaremos a pagar más por ellos. O al menos, que paguen más quienes más los usan. Porque ahora todos pagamos igual, los utilicemos o no.

Y haciendo un poco de ciencia ficción, me pregunto yo y les pregunto ¿creen que algún día tendremos comparadores en Internet similares a lo que ahora hay para comparar precios de vuelos, seguros o hipotecas, pero aplicados a hospitales y para otros servicios sanitarios? ¿Se imaginan? Buscando por Internet dónde sale más barato un escáner o un simple análisis de sangre…