Economía

¿Eres un percebe y aún no te has dado cuenta? ¡Cuidado!

Quizá sea tu caso. Y si es así, es mejor que te des cuenta cuanto antes de ello para intentar cambiar tu vida. Si es que quieres claro.

Para entender qué es un percebe, social e individualmente hablando, necesitas recordar algo sobre lo que quizá no hayas caído: el percebe es un animal que sólo toma decisión en su vida, elegir la roca en la va a pegar su cabeza para permanecer así, inmóvil, para siempre. Ahora ya puede intuir que una persona o una sociedad percebe es aquella que se queda enquistada, anclada, atrapada en algún momento de su vida. ¿No me diga que no conoce a más de una persona a la que podría aplicarle perfectamente el calificativo de percebe? ¿Y no me diga que no le gustaría saber algunos trucos para evitar convertirse en un percebe en algún momento de su vida?

Bueno, pues voy a contártelos. Pero antes déjame que te explique que esas ideas y reflexiones proceden del político y pensador estadounidense John William Gardner  (1912–2002) y están recogidas en su conocido libro Self-Renewal, que data de 1983 pero que tiene tanta validez que sigue siendo materia obligada de reflexión en algunas escuelas de negocios, como es la prestigiosa Harward Business School. Así nos lo contó en una entrevista que puedes leer en este número en la revista Capital el que durante muchos años dirigió Bankinter y que hoy presidente la Fundación Empresa y Sociedad Responsable, Juan Arena.

Pero vamos ya a algunas reflexiones y frases recogidas por Gardner –muchas suyas propias, y otras, adoptadas– y que quiero compartir con vosotros porque me parecen magníficas y porque creo que, si uno piensa sobre ellas, puede ayudarle a ver la vida de otra manera.

-Hay personas a las que parece que el reloj se les paró en un momento de su vida

-La vida es el arte de dibujar sin tener una goma de borrar. Y la vida no es una historia terminada: tiene muchos capítulos.

-El aburrimiento es el alimento secreto de las grandes organizaciones

-A veces uno corre tanto y de forma tan dura en la vida que en algún momento olvida incluso para qué está corriendo

-Nosotros y nuestro entorno construimos nuestra cárcel y somos nuestros propios carceleros

-Uno nunca conquista una montaña. Sólo se conquista a sí mismo (Jim Whitaker, montanista que conquistó el Everest)

-No sólo es aprende cuando un es joven. Eso es un falso mito. Uno aprende toda su vida. De sus fracasos. De sus éxitos. Del trabajo. De los amigos. De la familia. De los compromisos con la vida. Del amor. Del sufrimiento. Del riesgo. Del aguante. No siempre las lecciones son agradables. Y nunca paran de venir. No es una mala idea pararse ocasionalmente y mirar hacia nuestro interior porque, hacia la mitad de nuestras vidas, la mayoría de nosotros somos un hábiles fugitivos de nosotros mismos.

-Las cosas que uno aprende en la madurez no son simples cosas como adquirir información o capacidades. En la madurez uno aprende a:

– no dejarse atrapar en comportamientos autodestructivos

– no quemar demasiada energía ni  ansiedad. Aprende a  gestionar sus tensiones, si las tiene.

-la autocompasión y el resentimiento están entre las drogas más tóxicas, más dañinas.

– al mundo le gusta mucho el talento, pero despide a la gente con carácter.

– los demás no están ni a favor tuyo y en contra de ti, simplemente piensan en ellos mismos.

– por mucho que uno intente gustar y agradar a los demás, algunas personas no van a corresponderte nunca, una lección que al principio puede resultar dura, pero que luego uno encuentra bastante relajante.

-el arte de la mutua dependencia: detectar las necesidades de los que quieres y dejarte a ti mismo necesitarles

– de joven, uno aprende el impacto que los otros tienen en uno mismo, pero en la madurez es cuando uno empieza a comprender el impacto que uno tiene en los otros.

-hay algunas cosas que uno no puede aprender a través de otros, sino que tiene que pasar por el fuego

-Al final del camino lo que uno se encuentra es a sí mismo

-El fracaso es también parte de la historia, de la vida. La cuestión no es si fracasaste, sino cómo te levantaste del golpe y te pusiste otra vez a mirar hacia delante. Y otra cuestión importante ¿Contribuiste tú mismo a tu caída? Mucha gente lo hace, pero no aprende de ello.

-La vida no es una montaña que hay que conquistar. Tampoco es una adivinanza que tiene una respuesta concreta. Ni un juego con un resultado final. La vida es un desplegable sin final y, si así lo queremos, un proceso de autodescubrimiento sin final, un diálogo impredecible y sin final entre nuestras propias potencialidades y las situaciones de la vida en las que nos vamos encontrando nosotros mismos.

-Tú tienes en ti más recursos y energía de la que nunca has explotado; más talento del que has aprovechado, más fortaleza y voluntad de la que nunca has probado, y más para dar de lo que nunca has dado.

-El mundo se mueve por gente altamente motivada, por entusiastas, hombre y mujeres, que quieren algo enormemente o creen mucho en ello. Y no estoy hablando de algo tan estrecho como la ambición.

-Para no ser un percebe en la vida, además de todo lo anterior y de seguir aprendiendo a lo largo de la vida, se podría decir que uno tiene que mantener el sentido de la curiosidad, de descubrir nuevas cosas, de no importarle fracasar porque busca algo y lo intenta alcanzar.

¿No están de acuerdo conmigo en que son son reflexiones muy profundas y muy válidas?