Economía

¿Serán las próximas elecciones las más revolucionarias desde 1982? Algunos analistas lo creen así.

Luces, cámaras, ¡acción!  Bienvenidos a las elecciones más “revolucionarias” de la historia de España desde 1982, según vaticinan algunos analistas. Y no porque el PSOE vaya a hundirse: tiene un suelo sólido del 30% del electorado. Sino porque van a ser las elecciones en las que más votantes podrían cambiar de opción. “Más de cinco millones de españoles van a votar a una formación distinta a la que ya habían votado. Además, serán los comicios más sociales y menos políticos de la democracia. Los electores van a votar más por su situación socioeconómica directa que por los mensajes de los partidos”, señala Narciso Michavila, presidente de la consultora GAD3, que asesora al Partido Popular.

Todo apunta a que la composición del Parlamento va a ser más fragmentada. Desde 1989 ha habido una evolución hacia el bipartidismo. Aquel año, los dos principales partidos se llevaban el 64% de los votos; en 2008 alcanzaron casi el 84%. Pero las últimas elecciones del 22 de mayo marcaron un claro cambio de tendencia: PSOE y PP sumaron la menor votación conjunta de las dos últimas décadas.  “Es de esperar que Nafarroa Bai esté en el Congreso y que IU tenga grupo parlamentario propio. UPyD lo tiene más difícil, porque sus únicas opciones están en Madrid. Bildu crecerá, y habrá que ver si tiene grupo parlamentario propio. Foro Asturias, Compromis y Coalición Canaria-Nueva Canaria subirán”, vaticina Narciso Michavila.

Junto a ese crecimiento de los minoritarios, la gran incógnita está en discernir qué puede hacer el PP para lograr la mayoría absoluta y el PSOE para perder por lo menos posible.

Rubalcaba como salvador. Tal como están el paro y la economía, no es de extrañar que el PSOE confíe más en su candidato que en sus mensajes.  “En una situación de crisis económica como la actual, los ciudadanos van a valorar la capacidad de liderazgo para sacarnos de la crisis. Necesitamos a alguien que tome decisiones, las tome rápido y sepa enfrentarse a los poderosos y a los mercados. Ahí vemos una oportunidad, pese a que todas las encuestas muestran una ventaja evidente del PP. Ellos no tienen capitán ni equipo”, afirma Antonio Hernando, vicecoordinador del Comité Electoral del PSOE.

El PP duda de esta tesis. “Negaron la crisis. Tomaron medidas tardías y descoordinadas”, señala José Antonio Bermúdez de Castro, cordinador electoral del partido. Y en cuanto a la estrategia electoral, indican: “Es de una extrema personalización. Parece que se avergüenzan de su partido y sus militantes. Pretenden ocultar las siglas y sus colores. Nosotros estamos orgullosos de nuestra trayectoria, con nuestros errores y aciertos. Tenemos un buen candidato, un buen equipo, un buen programa y un gran partido”.

¿Qué opinan los analistas? “Rubalcaba tiene fama de eficacia, que es precisamente el problema del PSOE. Es el responsable de que el terrorismo y la seguridad ciudadana estén en su mínimo histórico en el índice de preocupación de las encuestas del CIS. ¿Puede ser esa eficacia trasladable a la economía? Se puede pensar que sí. La cuestión es ver cuánto pesa que Rubalcaba sea el candidato del PSOE. El partido está muy dañado, y es muy difícil que se borren las siglas”, explica Belén Barreiro, directora del Laboratorio Alternativas y asesora externa del PSOE. Por eso el líder socialista está tratando de hacer guiños a la izquierda –presión a la banca, impuesto a los ricos…– con el objetivo de consolidar el suelo y no bajar de los 125 escaños a los que descendió Almunia en 2000.

¿Pero es mejor candidato Rubalcaba que Rajoy? “Mariano Rajoy no está tan mal valorado como se piensa. Los votantes de su partido le apoyan más que los del PSOE a Rubalcaba”, apunta Álvaro Matud, asesor de políticos y director del Master de Comunicación Institucional y Política de la Universidad Carlos III. Además, este especialista recuerda que en las elecciones generales y autonómicas se vota más al partido. Y que tener mejor valoración como candidato no es imprescindible para ser elegido: “En Cantabria ganó  en las últimas elecciones Ignacio Diego, que era mucho menos popular que su rival, el entonces presidente Revilla”.

En cuanto a la estrategia global del PP, Belén Barreiro cree que es acertada: el no moverse, no decir mucho. El Partido Popular ya tiene en la sociedad la imagen de ser mejor gestor de la economía que su rival. Si comenta sus propuestas, puede haber un debate con expertos que no le favorezca: “Hay muchos ciudadanos volátiles, no ideologizados, que son los que cambian las tendencias. En nuestros estudios cualitativos, con grupos de discusión, nos dicen que quizá el PP no nos saque de ésta, pero vamos a intentarlo”. Es algo que ya ha ocurrido en otras elecciones: “En el 96 había votantes que nos decían que su corazón estaba en la izquierda, pero que lo prioritario en ese momento era salir de la crisis y había que probar”. Quizá pese también el efecto Cameron: “Se presentó ya de presidente, con un gabinete en la sombra y mostrando planes detallados de lo que iba a hacer. Eso hizo que el debate público girara a favor y en contra de sus propuestas, en lugar de sobre la mala gestión de los laboristas. La consecuencia es que Cameron empezó a desgastarse y al final ganó por menos de lo previsto”, explica Matud.

Lógicamente, en el PSOE no ven bien esta actitud: “Dudo del equipo y del cómo. Rubalcaba está contando el cómo, pero enfrente se pide un cheque en blanco”, dice Antonio Hernando. Barreiro ve acertada esta estrategia. “Por un lado, tratan de sacudir al electorado para que piense por qué el PP va a ser mejor en economía, si no ha mostrado nada. Por otro, las ideas que propone el PSOE son ampliamente aceptadas por la sociedad española: reforzar la sanidad, la educación, el Estado del Bienestar… Incluso el impuesto a los ricos puede ser aceptado por personas de izquierdas, centro o derechas, porque muchos de ellos no son ricos. El objetivo es que el votante vea que quizá el PP puede ser mejor creando empleo, pero el PSOE tiene mejor reputación en cuestiones sociales”.

Como las propuestas no salen, el PSOE hace elucubraciones en función de los recortes que el PP efectúa en Castilla La Mancha, Valencia o Extremadura.  “De la crisis se puede salir de dos formas: aprovechándola como una excusa para recortar el Estado del Bienestar, que es lo que creemos que quiere hacer la derecha, o viéndola como una oportunidad para salir más fortalecidos. Con recorte de gastos y bajada de impuestos no se puede mantener la calidad en sanidad y educación”, indica Hernando. Una acusación para la que el PP tiene respuesta: “Hay que dar ejemplo. Reducir los gastos superfluos sin mermas sociales. Sólo desde la recuperación económica y el empleo se pueden garantizar las políticas sociales. No podemos gastar más que ingresar de modo permanente”, explica Bermúdez de Castro. Desde la izquierda y otras partes de la sociedad se le critica que estos recortes se den en asuntos tan importantes como la educación: “Me sorprende que el PSOE critique que pidamos 20 horas lectivas a los profesores en Madrid cuando ellos apoyan que sean 21 horas lectivas en Andalucía”, dice Bermúdez.

Tampoco le cuadra la propuesta del PSOE acerca de las diputaciones: “Se trata de evitar duplicidades. Que pregunten en los pueblos de Salamanca si son o no importantes las diputaciones”, indica.

Entre PP y PSOE, 8 puntos. Mientras los partidos lanzan sus propuestas y se arrojan los trastos a la cabeza, las encuestas van reflejando el estado de la batalla electoral. Una de las dudas es que la distancia entre los partidos sea de diecisiete puntos, como indican las encuestas –salvo la del CIS de julio, que redujo la diferencia a siete–. “No creo que esté más allá de los ocho o nueve ”, señala Belén Barreiro.

Además, según esta experta en temas electorales, el PSOE tiende a mejorar los resultados en el transcurso de la campaña, mientras que el PP alcanza su tope un mes y medio antes de las elecciones: “La indecisión se da más en la izquierda que en la derecha. Las encuestas dan al PP un 90% de margen de retención del voto. Ahí queda poco espacio para crecer. El PSOE sí lo tiene. Otra cosa es que haga una mala campaña o no consiga atraer a los indecisos”, dice Barreiro.

La ex directora del CIS, que conoce al milímetro las encuestas, piensa que hay dos segmentos especialmente preocupantes para el PSOE: los jóvenes y los parados. Entre los votantes de 18 a 24 años, el PP gana al PSOE por trece puntos, según el CIS. “Eso es muchísimo. Y es preocupante, porque, de hecho, la victoria de Zapatero en 2004 tuvo mucho que ver con los primeros votantes. Además, el primer voto suele influir en el futuro”, dice Barreiro.

Los parados también dan la espalda al PSOE: “Desde 2004 estaban de su parte con diferencias enormes: quince o veinte puntos a favor del PSOE según el CIS. En otoño de 2010 se dio la vuelta a la situación, y ahora el PP gana por alrededor de diez”, indica Barreiro.

No es la única tendencia que está mostrando el abandono del voto del PSOE. Otra es el trasvase hacia Izquierda Unida. En la legislatura anterior, el partido comunista no crecía, pese a tener un líder reconocido como Gaspar Llamazares. Los guiños a la izquierda ayudaban al partido de Zapatero. “Ahora las encuestas dicen que el PSOE pierde votos a favor de la abstención, el Partido Popular, Izquierda Unida y algo de UPyD”, señala Barreiro.

En cuanto a los exvotantes del PSOE que pueden cambiar su voto y dárselo al PP, Narciso Michavila estima que “se trata de 1.100.000, y su perfil está compuesto por personas menores de 45 años, que viven en municipios industriales, en Andalucía y Cataluña. Personas que nacieron viendo a sus padres en el paro, luego vieron empleo y después han vuelto el paro”.

Por lo que se refiere a los territorios, el PSOE creció en algunos en 2008, y sus pérdidas se concentraron en Valencia, Madrid y Murcia, donde pesó la discusión territorial. Ahora pierde por todos lados, y el PP gana por todas las regiones, clases sociales, géneros… “Como siempre, Cataluña será clave. En 2008, el PSOE sacó un millón de votos mas que el PP. Es exactamente la diferencia que el PSOE sacó al PP en Cataluña en esas elecciones. Por eso Rajoy ha ido allí en varias ocasiones y ha cambiado hacia un líder más moderado”, dice Matud.

En medio de este escenario, parece poco probable que el PSOE gane las elecciones. Y eso que en España la economía no está ligada directamente con el resultado de los comicios. En otros países, si el paro está por encima del 6%, el partido del Gobierno puede ir haciendo las maletas. En España no. En 1993, en plena crisis, el PSOE revalidó su mandato. “La diferencia es que, en aquel año, las encuestas reflejaban que el PSOE era el partido capaz de lidiar con la economía; ahora no lo reflejan”, dice Belén Barreiro.

Los debates no serán decisivos. ¿Qué pasará con los debates? “Cuando las elecciones están reñidas, pueden decidir el voto de los indecisos. Ocurrió en el 93, cuando Felipe ganó a Aznar. Pero no estamos en ese escenario”, indica Barreiro. En cualquier caso, el voto parece que va a ser más reflexivo que en otras ocasiones. Ya pasó en las últimas elecciones. No porque los votantes vayan a leer los programas, sino porque van a retrasar más su decisión. La mayoría ya tiene decidido el voto, pero una buena parte escogerá en el último suspiro. “El porcentaje de personas que va a decidir en el último momento va a ser el más elevado de la historia”, sostiene Michavila. Así que ya saben. El 20-N, bien pegados a la televisión para ver qué pasa en el último instante. Sea lo que sea, ojalá que sirva para enderezar el rumbo del país.

Así lo ven los “fontaneros”

Antonio Hernando (PSOE): “Piensen su voto; nos jugamos el Estado de Bienestar”

No cabe duda de que buena parte del éxito de la campaña del PSOE se basará en su capacidad de curar heridas del pasado y tratar de ilusionar de nuevo. Hernando asegura que su primer objetivo electoral es volver a motivar a los que les votaron en 2008. Para conseguirlo, además de atacar al contrario, es inevitable comentar algunos de los temas que pueden hacerle daño: “La crisis ha sido global, de todos, y a nosotros nos ha afectado en el mercado de trabajo. Zapatero ha gobernado en unas circunstancias que no habían pasado en los últimos cincuenta años”.  También es inevitable explicar algunas de las medidas impopulares que han llevado a cabo y que pueden restarle votos. “No revalorizar las pensiones, reducir el sueldo a los funcionarios o retirar el cheque bebé eran medidas necesarias para no traer otras más graves”. A ello hay que añadir una reflexión sobre por qué a veces surgen mensajes contradictorios desde el Gobierno: “Con una crisis tan cambiante, se han tenido que tomar decisiones distintas, que han podido ser contradictorias entre sí. Si se hubieran tomado las mismas decisiones a lo largo de todo el proceso, estaríamos mucho peor”. “Rubalcaba y Blanco no daban cifras sobre el Impuesto de Patrimonio. Hablaban de ejemplos”. O algunas medidas que muchos de sus votantes no han acabado de entender, como la reforma de la Constitución para introducir el techo de gasto. “Somos firmes defensores de la estabilidad presupuestaria, no del equilibrio presupuestario que la derecha ha querido imponer: eso es un corsé”.  ¿Conseguirá el PSOE convencer a sus seguidores? Al menos, Hernando anima a que se lo piensen. “Está en juego el futuro de la economía, el Estado del Bienestar y las bases del crecimiento. Es un cambio de paradigma, casi de siglo. Estamos casi en un nuevo periodo constituyente. Nos jugamos mucho. No es una decisión fácil”.

José Antonio Bermúdez de Castro (PP): “Con Aznar ya creamos cinco millones de empleos”

El gran reto de la sociedad española es crear empleo, y en el PP piensan que ése es su gran aval: “En la época de Felipe González se decía que, como España no podía crear empleo, habría que repartir el trabajo. Nosotros fuimos capaces de crear cinco millones de empleos en ocho años”, señala José Antonio Bermúdez de Castro, coordinador electoral del partido. Ahora afirman tener “la aspiración” de crear tres millones de puestos de trabajo. La gran apuesta son los emprendedores. “Porque el empleo lo crea la pyme, no la Administración”, dice Bermúdez. Con este mensaje, el PP se lanza a la conquista de unas elecciones en las que se reconoce favorito, pero no las ve ganadas. Para ellos, éstas son “las elecciones del cambio, porque la situación no puede seguir así. Debemos volver al lugar que nos corresponde”. Esta idea esperan que convenza a sus votantes y a los de otra ideología, al conjunto de los españoles. A todos irá explicando su programa, esbozado de algún modo a principios de octubre, y que se basa en seis grandes ejes: economía y empleo; educación; reforma de las administraciones; políticas sociales; fortalecimiento de las instituciones; proyección de España en el mundo. La crítica al rival no escasea. El empleo: “Alemania ha sufrido la crisis y los gastos de la reunificación, pero ha registrado los mejores datos de empleo desde que se unió el país. Nosotros tenemos los peores datos de la democracia”. El Impuesto de Patrimonio: “Las grandes fortunas tributan por el impuesto de sociedades, no por el de patrimonio. Este impuesto ha gravado más bien a las clases medias. Además, en su día ellos lo suprimieron por obsoleto, injusto e inútil”.  En cualquier caso, el foco está en la economía: “En esta legislatura hemos perdido poder adquisitivo. Han subido el IVA, el IRPF, los impuestos especiales, la luz y el gas. Y subiendo impuestos no se crea empleo, eso ya se ha visto”, dice Bermúdez.