Tecnología

¿Una nueva universidad para convertirnos en potencia tecnológica? Podría ser la solución.

El éxito internacional de su videojuego Commandos, la creación de Teleline o el lanzamiento de la película de animación Planet 51 son algunos de los hechos que han constituido a los hermanos Pérez Dolset en dos de los emprendedores tecnológicos de más renombre en España. Por eso su opinión en este terreno tiene peso. Y lo que lamentan es que hay escasez de emprendedores. “Nos faltan Googles, Facebooks, Netflixs… Tenemos pocos casos de éxito: Idealista, con los hermanos Encinar, lo ha hecho bien; BuyVip es un buen ejemplo de gente emprendedora; Tuenti es una empresa ejemplar en España…”, dice Ignacio Pérez Dolset. Por eso no es de extrañar que este apasionado de la tecnología se haya constituido en el principal impulsor de una nueva universidad: la U-tad. “No es lo más fácil ni lo más rentable, pero creemos que la formación es lo más importante”, dice Dolset.

El copresidente del Grupo Zed –Pyro Studios, Ilion– recuerda que en Estados Unidos ya había universidades de contenidos digitales desde los años 60, y especializadas en videojuegos, desde los años 80. Ahora, la U-tad tiene que construirse su reputación. Dolset estima que muchas de las carreras actuales no están conectadas con las demandas de empleo, y piensa en unos estudios que vayan más allá: no tanto en enseñar cómo funciona un ordenador como en avanzar en qué puedo hacer con él. “Hay que dinamizar la universidad, y que si alguien quiere tener habilidad en construir aplicaciones para tablets o smartphones, no tenga que irse a EEUU”, dice. Por eso ha pensado en una universidad eminentemente práctica, con temarios actualizados, profesores profesionales, que van de su empresa a la universidad, y prácticas profesionales: nada de ser un becario que lleva los cafés. El objetivo es que los estudiantes trabajen en aplicaciones reales con empresas, supervisando si la aplicación vende o no; trabajar con videojuegos, animaciones o redes sociales tutelados por profesionales, y que si deciden crear cortometrajes, se hagan dirigidos por directores profesionales, y que puedan ir a los Goya o a los Oscar, como sucede en las escuelas de animación europeas.

Dolset reconoce que lo que están impulsando es difícil, “la tarea de Hércules”, pero ya hay estudiantes trabajando en las empresas de Zed y se ha firmado el primer convenio con garantía de desarrollo con HP.

Con este ambicioso plan, Dolset y el sector esperan que se vayan venciendo dificultades, y que el personal cualificado vaya permitiendo el impulso de proyectos de nivel. “Hace un tiempo pusimos un anuncio en prensa para un proyecto nuestro. Ofertamos 400 puestos de trabajo, pero buscábamos profesionales de alto nivel. Sólo nos llegaron 60 curriculum.”, lamenta Dolset.

Obviamente, no sólo su empresa se encuentra con problemas: “Telefónica tiene más dinero que capacidad de invertirlo en España. Tratan de impulsar portales, BlueVia, Wayra, pero tienen más retorno fuera de España que en España”.

Hay futuro en videojuegos, virtualización, simulaciones…

Ignacio Pérez Dolset cree que en España va a haber oportunidades en productos y servicios digitales en distintos frentes. Uno de ellos es el de los videojuegos: “Vamos a ver grandes crecimientos en móviles, redes sociales…”, dice Dolset. También ve campo en la animación: las simulaciones de aviones civiles y militares, por ejemplo, donde se da una mezcla de animación y videojuegos. Y en la virtualización de la medicina, por medio de avatares, que también pueden servir para la prevención de incendios.

Según Dolset, en España hemos hecho cosas bien, pero tenemos asignaturas pendientes. “Venimos con mucho retraso. Por tradición, ni somos emprendedores ni la tecnología nos ha resultado especialmente atractiva”. A favor está que hemos avanzado en infraestructuras. Como decía recientemente Jesús Banegas, presidente de Ametic, la patronal de las tecnologías de la información, tenemos nuestro reloj tecnológico en hora. “Nuestra banda ancha está por encima de lo que nos correspondería; la transición a la TDT ha sido ejemplar; tenemos campeones internacionales como Telefónica…”. Hay otros países, como Corea, que están por delante, pero lo hemos hecho bien.

En cuanto al problema de la financiación, Dolset cree que la formación es lo primero para resolverlo. “Es como el cubo Rubik: por alguna cara hay que empezar. Lo primero es formar: no 30 personas, sino 300, miles. Esa gente tendrá inquietudes y es la que propiciará la avalancha. Eso moverá. Hay que movilizar a la banca. No hay crédito. No entienden el negocio porque no hay comparables. No quieren invertir porque no lo conocen, no pueden medir”.

Dolset lamenta que no abundan fondos ni inversores: “Tendría que haber cien veces más”. Pero el problema es que no hay emprendedores, casos de éxito, que impulsen la aparición de estos inversores. En EEUU ocurre al revés: los inversores han visto el éxito de Apple o Google y quieren descubrir al siguiente.

Quién sabe si esto ocurrirá algún día en España. Quizá si la U-tad funciona bien, el camino será más sencillo.