Economía

Viviendo nuestra propia recesión dentro de la depresión

Desde primeros de año, el índice elaborado por Millward Brown viene demostrando que el consumidor no compra por miedo. Pero lo peor es que tras el verano ese miedo se ha convertido en pánico, originando que la inmensa mayoría de los consumidores perciban la situación económica como muy mala. Por si fuera poco, el español observa que esta crisis avanza sin control, que Europa se ha convertido en su epicentro y que España es eslabón más débil de la cadena.

Ante el temor a que ocurra un colapso en la eurozona del que España saldría seriamente dañada, todo lo relacionado con el largo plazo está encerrado bajo siete llaves. Los índices lo demuestran claramente. De hecho, la valoración de mala o muy mala de la situación económica del país es mayoritaria (más del 80%), un valor que no se observaba desde 2008. Por si fuera poco, el 62% de los españoles asegura que no es el momento de afrontar compras importantes, lo que supone todo un récord de negatividad, ya que esta franja se suele mover entre el 40% y el 50%.

Más significativo es el descenso dado en la idea de que ahora sería el momento idóneo para invertir, si se tuviera dinero, ya que sólo un 28% así lo cree, cuando lo habitual es que el dato ronde el 40%. Esto significa que los consumidores detectan un negro horizonte repleto de incertidumbre, donde ni siquiera teniendo dinero se pueden hacer negocios.

Obviamente esta recesión de un consumidor  ya deprimido tiene impacto en las compras del día a día. Así, más del 52% piensa que lo mejor es adquirir marcas de distribuidor o blancas, que son más baratas y tienen garantías de calidad. Por el contrario sólo el 18%, el registro más bajo desde 2008 con diferencia, estima que hay que seguir apostando por marcas de fabricante. Por último, más del 40% de los españoles piensa que el paro seguirá subiendo y más del 60% que la salida de la crisis esta todavía a años luz.

Como se puede ver por estos datos, la más profunda depresión se ha instalado en los hábitos de un consumidor que trata de ahorrar hasta el último euro que le sobra, algo que sin duda frena la recuperación económica. Y es que sin consumo no hay nada que hacer, las empresas no venden, no se genera empleo… Es decir, todo sigue igual y la recuperación se aleja. Pero estas variables no están ahora en la cabeza del español, que se limita a sobrevivir esperando que lleguen tiempos mejores. Aunque como afirma Juan Roig, presidente de Mercadona, los tiempos de bonanza ni están, ni se les espera: “El 2012 será todavía peor”, augura. Esperemos que se equivoque aunque, por desgracia, no tiene esa costumbre.