Economía

Wikipedia se queda sin palabras

Desde que se supo que la CIA había manipulado en Wikipedia la entrada del presidente iraní Ahmadineyab con el fin de desacreditar a la bestia negra de EEUU –entre otras perlas, intercalando la exclamación wahhhh!, una especie de bostezo, justo delante del párrafo sobre sus proyectos políticos–, o que un miembro del Partido Demócrata había afeado la biografía del influyente y temido periodista republicano Rush Limbaugh, nadie pone en duda que la enciclopedia online se han convertido en una obra de consulta masiva y planetaria a la que se toma muy en serio. No en vano, se ha encaramado a la quinta posición entre las webs más visitadas del mundo. Y es que, como si se tratase de un acto reflejo, cuando nos pica la curiosidad sobre algo desconocido nos vamos directamente a este pozo sin fondo de sabiduría.
Wikipedia, que cumplió hace unos meses su décimo cumpleaños, ha acumulado un saber que supera los 17 millones de artículos –en unos 270 idiomas que van desde el corso hasta el suajili– gracias el entusiasmo de los cientos y cientos de miles de editores voluntarios. Cada día, unos 100.000 wikipedistas anónimos añaden mil vocablos más en inglés, la versión más voluminosa. ¡Grandioso ejemplo de colaboración humana! “Es un proyecto de éxito. La gente lleva desde hace más de un siglo intentando crear una enciclopedia universal y Wikipedia se acerca más que nadie a esta visión. De hecho, ha superado las expectativas incluso de sus propios fundadores”, comenta Joseph Reagle, profesor de Harvard y autor de un libro sobre esta suma de saberes.
Pese a la proeza de haberse abierto un hueco en el universo 2.0 en tan breve lapso de tiempo, muchas voces dicen que Wikipedia empieza a perder fuelle. Se desfonda tanto en el número de artículos –en inglés solían incorporarse unas 2.000 entradas al día– como de voluntarios. Jimmy Walles, el padre de la criatura (junto con Larry Sanger, que siempre ha permanecido en un segundo plano), no comparte la premisa mayor: “Somos una de las webs con más tráfico el mundo. Atesoramos una enorme cantidad de información. Sólo en español casi un millón de artículos. Así que con este volumen informativo que ya tenemos no se pueden esperar grandes crecimientos”. Pero crecer “crece”, asegura contundente. Le pasa lo que a las economías industrializadas, demasiado maduras para mantener el ritmo de galope largo de las emergentes, que tienen todo por hacer.
Pero una cosa es que Wikipedia tenga cada vez más tomos en la Red y otra muy distinta es pensar que a este ex bonista de Wall Street, de 45 años y nacido en Alabama, se le han agotado los planes para echar combustible a la locomotora. Nada más lejos de la realidad. Va a por los mercado emergentes. “Estamos experimentando un crecimiento muy rápido en los idiomas de los países en desarrollo. Por ejemplo, la enciclopedia de Kazajstán está experimentando una auténtica explosión. También estamos planeando abrir nuestra primera oficina fuera de Estados Unidos, en India”, dice este emprendedor que confiesa que no tiene ninguna enciclopedia clásica entre las estanterías de su casa en Florida (y no se le pasa por la cabeza comprarse una). Si el proyecto indio cuaja, las próximas embajadas de este proyecto, cuyo lema es la enciclopedia que todos pueden editar, podrían instalarse en Egipto y Brasil.

EDITANDO DESDE EL MÓVIL. Walles no sólo piensa en términos geográficos sino también en utilidades y plataformas. ¿Por qué no ser editor o lector de Wikipedia desde cualquier parte del globo, aunque no tengamos a mano un ordenador? “Uno de nuestros proyectos más interesantes es expandirnos en el campo de la tecnología móvil. Hacer posible que la comunidad de wikipedistas pueda acceder desde el móvil, y que incluso pueda editar textos desde el terminal. Creemos que lo móvil va a ser mucho más importante en las economías en desarrollo; los miles de millones de personas que accedan a Internet tal vez lo hagan en un primer estadio a través de los móviles”, afirma.
Las mismas voces que alertan de un frenazo en el crecimiento de Wikipedia, advierten de que las nuevas generaciones de jóvenes que han nacido en la era de las redes sociales no muestran el mismo entusiasmo. Parecen más interesados en hablar de ellos mismos en Facebook o en Tuenti, que en colaborar gratuitamente para editar artículos. A Walles no le quita el sueño esta hipótesis. Primero, porque sigue detectando “entusiasmo”. Y en segundo lugar porque dice que son realidades muy distintas. “Las redes sociales no tienen ningún tipo de relación con nosotros. No somos una red social y no competimos con Facebook o Twitter.” Pero tal vez el ejemplo más reciente de que la Wikipediamanía sigue viva fue su espectacular recaudación de 17 millones de dólares el año pasado, en tan solo 50 días y ¡en plena crisis! Para financiar sus planes de expansión–la enciclopedia vive exclusivamente de las donaciones y debe alimentar una plantilla de 57 personas, casi todos ingenieros y personal de oficina–, Walles puso una especie de anuncio en cada página de la enciclopedia en el que, con ojos de corderillo –otros dicen que con ademán de John Travolta–, exhortaba al internauta a sacar la chequera. Esta sorprendente campaña, no obstante, también sirvió para demostrar que este proyecto depende en exceso de su líder.
Quizás el verdadero dolor de muelas de Wikipedia, que no consigue mitigar por mucho que introduzca nuevos controles, sea la calidad de los textos. Y es que se cuelan errores, manipulaciones y fechorías varias (hasta cierto punto lógico tratándose de un enciclopedia hecha por millones de personas). Así, se ha llegado a escribir que David Beckham era un portero chino del siglo XVIII. O se ha inventado la figura científica del naturalista francés Léon Robert de L’Astran, que jamás existió, haciéndola tan seductora que hasta la política Ségolène Royal lo llegó a mencionar en unos de sus discursos. Por no hablar de lo ocurrido con el Premio Nobel de Literatura de 2008, el franco-mauriciano Jean Marie Gustave Le Clézio. Momentos después de que la Academia Sueca anunciase el galardón, uno de los usuarios registrados escribió que Le Clézio se había muerto de un ataque al corazón al saberse ganador. La noticia, obviamente, dio la vuelta al mundo. Y cuando se enmendó el entuerto, ya era demasiado tarde. Menos mal que hay una especie de ejército de voluntarios, un millar de buenas almas, que se dedican a rastrear las fechorías de estos agentes tóxicos.
Pero no todo es vandalismo. Muchas entradas son poco rigurosas, y lo son porque la mente que hay detrás no domina el tema. Jorge Cauz, el presidente de la Enciclopedia Británica, el referente mundial en el campo de las enciclopedias clásicas de tapas duras, ha dicho que los editores de Wikipedia “no escriben de lo que saben, sino de sus prejuicios y preferencias”. Para este ejecutivo de origen español, “el hecho de que la información esté más disponible, no nos ha hecho más curiosos sino más vagos. Es igual que cuando tomas la primera salida de la autopista y te vas directo al primer restaurante de comida basura”.
La Revista Nature concluyó en un estudio de 2005 que en lo tocante a los artículos científicos, éstos eran tan fiables y precisos como los de la Enciclopedia Británica. Algunos estudios posteriores, sin embargo, han concluido que la Británica es, en conjunto, casi un 20% más fiable. “Wikipedia, como muchos proyectos de contenido gratuito y abierto a todos, tiene que buscar un equilibrio entre varios puntos: entre lo gratuito y lo estructurado; entre lo abierto y lo cerrado; y entre la amplitud y la calidad. De esta relación pueden derivarse sus puntos débiles, pero también sus puntos fuertes. Con todo, el principal reto es cómo seguir sacándole partido a su acceso libre mientras avanza hacia una mayor calidad”, dice el profesor de Harvard. A Walles no se le escapa que la calidad es su talón de Aquiles. “Tenemos mucho que mejorar. Cosas que hay que eliminar o trabajar mucho más”, reconoce. En este sentido, una de las medidas que se ha introducido recientemente es no dejar que los usuarios que llevan poco tiempo con su cuenta puedan editar entradas sobre acontecimientos de rabiosa actualidad.

MÁS MUJERES Y MENOS HOMBRES. El profesor de Harvard Joseph Reagle pone sobre la mesa otro desafío, nada desdeñable: “Cómo conseguirá Wikipedia abrirse a otros grupos que no están bien representandos como las mujeres, la gente de color, o la gente de los países del Sur”. Y es que el perfil del editor de Wikipedia es el de un joven varón, amante de la ciencia y con un cierto punto de excentricidad. Este retrato robot explica por qué en Wikipedia dominan los contenidos más científicos, tecnológicos e informáticos en detrimento de los culturales o humanísticos. Y por qué es posible encontrarse con un artículo bonsai sobre un presidente de EEUU y uno extensísimo sobre una actriz que no la conocen ni los cinéfilos. Larry Sanger, el otro fundador que se apeó del proyecto en 2002 y que acuñó la palabra Wikipedia, suele decir que el problema de fondo es la “cultura cerrada” de la enciclopedia, poco sensible a otros participantes y a otras ideas.
Errores, vandalismo, ralentización del crecimiento, amateurs que pontifican como catedráticos de universidad… Este proyecto tiene muchas fallas. Pero es un éxito se mire por donde se mire. Por eso hay quien se pregunta cuánto valdría Wikipedia, hoy una organización sin ánimo de lucro, si siguiese el camino de los Google y los Faceboook. Su valor sería altísimo. Algunos hablan de 5.000 millones de dólares. Le preguntamos a Walles si no le apetecería ser millonario en un santiamén, con sólo retocar la naturaleza jurídica de los estatutos. Y tras soltar unas carcajadas nos dice :“No quiero estar en la lista de Forbes, aunque no tengo nada que objetar a la idea de tener algunos de sus millones. En serio, ser rico no es un objetivo vital para mí”. Dice que darle vueltas al valor de la marca de Wikipedia es como darle vueltas a la idea de sacar al mercado a la Cruz Roja. Simple y llanamente absurdo. Wikipedia es de la Humanidad.
No obstante, Walles, que hizo dinero como trader con apenas 30 años, acaba de lanzar una nueva start-up, Wikia, una especie de buscador. “Wikia está funcionando muy bien aunque todavía no ha entrado en rentabilidad. Ahora ya es el sitio 48 más visitado en el mundo y crecemos con fuerza. Tal vez así consiga hacer algo de dinero”.