Economía

¡Acaben con este despilfarro!

Recortes, recortes y más recortes. En los funcionarios, en la sanidad, en la educación, en los sueldos… Pero ¿cuándo se van a recortar ellos mismos?

Como analiza la revista Capital en su último número, bajo el titulo de “Qué despilfarro”, la administración pública  se ha convertido en un mastodonte  que, en los últimos años, ha visto que las funciones y los cargos se multiplicaban como el milagro de los panes y los peces dando lugar a solapamientos no sólo entre unas administraciones y otras (Gobierno central, autonomías, diputaciones y ayuntamientos), sino incluso dentro de una misma institución. Y todo arropado por una maraña de empresas públicas, fundaciones, observatorios, agencias, organismos públicos etcétera, etcétera y etcétera que, en ocasiones, resulta difícil de identificar, incluso de decir para qué sirven.

Ahí van algunos datos. Las 17 comunidades autónomas, mas Ceuta y Melilla, suman 168 consejerías que se ocupan de diferentes ámbitos temáticos y unos 2.000 entes –sin contar los organismos autónomos– con los que en muchas ocasiones se solapan. Y las corporaciones locales suman 8.116 ayuntamientos, 3.722 entidades locales mejores, 68.286 concejales y 4.590 entes públicos. Y aquí van algunos razonamientos de sentido común  ¿Tiene sentido tener una concejalía de Turismo y una sociedad pública local que promueve el turismo? ¿No es mejor tener solo uno para todo, como acaba de anunciar el Ayuntamiento Almería? ¿Tiene de verdad sentido que cada autonomía tenga su Consejo Económico-Social –el de Castilla León tenía un presupuesto de dos millones en 2010–; su Instituto de Consumo –el castellano manchego costó 10 millones el año pasado–; su Defensor del Pueblo o del Menor –el de Madrid cuesta unos 4 millones de euros–; su Consejo Consultivo, su Servicio de Meteorología, de Estadística…? En la revista Capital le ofrecemos un profundo y riguroso análisis, con casos concretos y con expertos que opinan sobre un tema que nos debe preocupar. Y mucho, porque eso de que todos quieran hacer de todo no nos lleva por buen camino.

Mariano Rajoy celebra la victoria electora la noche del 20-N.

La casa pública necesita una ITV a fondo y urgente para acabar con ese dispendio. Hay que racionalizarla, adelgazarla y hacerla más eficiente. Al nuevo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no debe temblarle la mano para meter la tijera a esta administración superlativa que hemos creado. Es el momento de que la política vaya de la mano del rigor, la transparencia y el sentido común. Rajoy debe aprovechar que el color azul ha cubierto España para acabar con estos despilfarros absurdos. Porque si no ponemos punto y final a esta situación, los cimientos de la casa pública corren el riesgo de resquebrajarse por exceso de peso.