Economía

Frente al paro, trabajar sin contrato

Resolver. Es la palabra que utilizan los cubanos cuando aluden a la necesidad de salir adelante. Ya se sabe: las condiciones económicas en la isla no son, por decirlo de alguna manera, boyantes. Como tampoco en España. Cinco millones de parados son muchos parados. Y un tercio ya no reciben ningún tipo de ayuda económica. Ésta es la razón por la que muchos de ellos han decidido ponerse manos a la obra, y “resolver”.

Por eso, el 36% de los desempleados afirma tener en su entorno cercano a alguna persona que ha trabajado sin contrato en los últimos años. Entre esos conocidos que han trabajado en economía sumergida, el 47% lo hicieron durante el año 2010 o la primera mitad de 2011. El 53% restante trabajó sin contrato en 2009 o con anterioridad. Así de clara es la encuesta realizada por la empresa de servicios de selección y trabajo temporal Manpower a más de 7.500 candidatos que se dirigieron a su red de oficinas repartidas por toda España. “Es responsabilidad de las administraciones y de las empresas crear empleo con todas las garantías para los trabajadores, y colaborar entre todos en la desaparición de esta realidad, para evitar que con la excusa de la crisis no se incremente el número de trabajadores en situación irregular”, señala Francisco Laso, director de Relaciones Laborales de Manpower. Por comunidades autónomas, Andalucía (48%), Galicia (46%) y Canarias (45%) son las regiones donde se encuentran los porcentajes más elevados de personas en paro que conocen a alguien que ha trabajado sin contrato recientemente. En el otro extremo, Aragón (29%), la Comunidad de Madrid (31%) y la Comunidad Valenciana (32%).

¿De qué volumen hablamos? Según la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), la economía sumergida en España representa hasta el 23,7% del PIB entre 2005 y 2008. Muy lejos del 12,5% del año 1985. Un despegue que se aceleró a partir del crecimiento de la economía española al amparo del boom inmobiliario. De hecho, si en las tres últimas décadas la economía española se duplicó, la sumergida se cuadruplicó. Por no hablar del número de trabajadores: si hasta 1984 trabajaban en ella 1,4 millones de personas, en 2008 la cifra se disparó hasta los cuatro millones. Una de las razones del despegue es el incremento de la presión fiscal, todo un incentivo para los defraudadores. Y eso repercute en las débiles arcas del Estado, que dejaron de ingresar en la pasada década una cifra que rondaba los 32.000 millones de euros (una cifra equivalente al 5,6% del PIB oficial). Por cierto, esa cifra es el porcentaje de déficit con el que el Gobierno piensa cerrar el ejercicio de 2011. A buen entendedor…