Economía

Menos puentes y acueductos festivos y más long weekends

 

Esta semana, todos hemos tenido fiesta el martes, Día de Todos los Santos. La semana que viene, en Madrid tendremos fiesta otra vez el miércoles, por Nuestra Señora de la Almudena. Y en cuestión de tres semanas, tendremos no un puente, sino un auténtico acueducto, con la festividad el martes 6 de diciembre de la Constitución Española, y el jueves, la Inmaculada Concepción. Mi enhorabuena para quien quiera/pueda cogerse todos esos puentes.

Hasta aquí, estarán todos de acuerdo conmigo.

A partir de aquí, empezarán a acribillarme.

Lo digo porque, sí, aunque no me apoye nadie, (o casi nadie, porque yo creo que hay más gente que piensa esto pero claro, decirlo, pues no es muy amable) me sumo a quienes proponen que acabemos con los puentes y acueductos festivos españoles y, en su lugar, reagrupemos las fiestas para hacer un calendario más racional. Y no lo digo sólo por razones empresariales, que sin duda las hay, sino por cuestión de eficacia mental y operativa.

No sé ustedes, pero yo, aunque he descansado las festividades de Noviembre, la verdad es que me costado mucho arrancar el día después. Y ni el uno, el previo, ni el otro, el posterior, me han dado de sí como me hubiera gustado. No. No soy una loca del trabajo, o workalcoholic como dirían los ingleses, simplemente me gusta racionalizar mi tiempo y cuando sé que tengo que hacer algo, hacerlo y pasar a otra cosa.

Pero esta intermitencia laboral me despista tanto como me pueden despistar el móvil sonando una y otra vez, o las alertas del correo electrónico, cuando estoy concentrada intentado acabar una cosa.  Y si ése ha sido el caso con apenas un día festivo en mitad de la semana, no quiero ni pensar lo que va a ser de la primera semana de diciembre, con ese hoy sí, hoy no, hoy si, hoy no, y hoy sí.  Que parece que va a estar uno deshojando la margarita laboral. Toda una maniobra de conducción mental, si me permiten el símil automovilístico.  Ya sé que hay trabajos y trabajos,  pero desde luego los que exijan concentración y resolución de problemas, este Guadiana laboral no nos pone las cosas muy fácil. Al contrario.

Y, como he dicho antes, no soy una adicta al trabajo, porque también me gusta disfrutar de mi tiempo de ocio. Y por eso, en lugar de abrir el saco de las fiestas y desparramarlo en el calendario (que a veces parece que en España hacemos eso) no me importa mover algunos festivos al lunes o al viernes de forma que, en lugar de un fin de semana normal, tengamos lo que en otros países llaman un longweekend, buen longweekend, diría yo. Porque así, podríamos disfrutar más de nuestro tiempo de ocio ¿No me digan que no les agradaría saber que, además de los duros lunes, también podemos tener más dulces lunes? Y al tener más días de descanso, quienes se lo planteen tendrían más opciones para salir fuera de su ciudad, viajar, ir de comprar, a museos… Así que no estoy de acuerdo con las empresas relacionadas con el turismo, que pusieron el grito en el cielo cuando la patronal de los empresarios, CECO, puso sobre la mesa su sugerencia de acabar con los puentes y agrupar los festivos. No es que lo digan ellos. Ni tampoco que  el ordenar algunos festivos (Navidad siempre será Navidad y Año Nuevo, lo mismo, nadie va a cambiar su fecha en el calendario) sea una práctica habitual en otros países de nuestro entorno. No, es que de verdad pienso que sería mejor tanto para nuestro trabajo como para nuestro descanso.