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Todo es apostable

POR JAVIER LABIANO.

Lo que menos importaba a algunos de los que seguían la boda de la Duquesa de Alba y Alfonso Díez, el pasado 5 de octubre, eran los propios novios. Su atención se centraba más en quién sería el primer invitado en llegar al sevillano Palacio de Dueñas, donde se celebraba la ceremonia. ¿A qué se debía esta aparente grosería? La respuesta estaba en las apuestas de todo tipo que se cruzaron aquel día.

Uno de los retos fue el organizado por BetVictor, una casa de apuestas inglesa afincada en nuestro país, que invitaba a adivinar quién sería el primer invitado ilustre en llegar al enlace. Las apuestas por Carmen Tello (la madrina) se cotizaban a 1,20 euros por euro puesto, mientras que las de la mexicana Genoveva lo hacían nada menos que a 23.

En el juego se podía vaticinar también cómo irían vestidos los novios, si los anillos serían de oro o plata, o si habría una muestra de amor (en forma de beso) en las fotografías oficiales distribuidas a los medios de comunicación.

Pero éstas no han sido las únicas posibilidades de ganar dinero que se han producido últimamente. Las recientes elecciones generales y los debates previos celebrados entre los líderes de los principales partidos, Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, también centraron un buen número de apuestas. Y no solo acerca de quién sería el ganador, sino también sobre el número de veces que repetirían en sus discursos palabras como “crisis” o “público” o sobre quién se referiría primero al movimiento del 15M.

Y es que, en estos momentos, las casas de juego están convirtiendo cualquier acontecimiento público en objeto de competición. Aunque las apuestas deportivas y las loterías siguen siendo los entretenimientos predominantes en nuestro país, cada vez son más las propuestas que retan al público a resolver otras incógnitas, como el vehículo en que llegarán los novios de la próxima boda real, la recaudación que conseguirá la enésima entrega de Torrente, la audiencia que alcanzará el último programa de moda en televisión o lo qué sucederá en el “reality” recién estrenado.

Según Víctor Chander, presidente de BetVictor (una de las casas de apuestas británicas más antiguas y experimentadas del mundo), los retos relacionados con televisión “están entre los que más gustan, especialmente si tienen que ver con realities”. Aunque también están teniendo muy buena aceptación los referidos a “la prensa del corazón, la política o el cine”. 

En el ámbito deportivo, se llevan la palma las apuestas sobre fútbol, baloncesto, tenis y carreras de caballos. “A todos nos gusta jugar, pero el español es de los ciudadanos que más vibra con los deportes, especialmente con el fútbol”, apunta Chander. Pero, como añade Albin Tiusanen, director general de Paf, una multinacional del juego ‘on line’ que opera en Finlandia, Suecia, Estonia y España, “otras propuestas como el póker, el casino, la ruleta y los bingos por Internet también están creciendo mucho”.

El negocio se reordena

Todos estos cambios están siendo acompañados de una profunda reordenación del juego en nuestro país debido a los efectos de la crisis y al fuerte crecimiento de las apuestas online, que están comiendo terreno rápidamente a las que se realizan en establecimientos físicos, como bingos y casinos.

Así, según el último informe del Ministerio del Interior, el juego tradicional en España movilizó en 2010 27.338 millones de euros, algo menos que el año anterior: los casinos redujeron sus ventas un 6,7%, los bingos un 8,2% y las máquinas “B” un 15,1%. Los juegos de índole pública, gestionados por Loterías y Apuestas del Estado (LAE), tampoco se libraron de la crisis y descendieron en conjunto un 2,5%. Concretamente, la lotería nacional cayó un 1,8% y los llamados juegos activos (quiniela, quinigol, primitiva, lototurf, y quíntuple plus) un 3,4%.

Por el contrario, el juego ‘online’ no ha parado de crecer y ya el pasado año movió en España 575 millones de euros a través de 200.000 jugadores, de acuerdo con un informe elaborado por la compañía de seguridad digital S21sec. Pero es que durante el presente 2011 la cifra de negocios podría situarse entre 11.000 y 13.000 millones de euros, según Mauro de Fabritiis, director de la consultora MAG Consulenti Associati.

Mientras tanto, ha empezado a aplicarse la nueva ley del Juego recientemente aprobada por el Gobierno y que vendrá a poner orden en un ámbito no regulado hasta ahora. Así, las empresas que operan a través de Internet se verán sometidas (al igual que los establecimientos físicos) a una serie de condiciones en su funcionamiento. En este nuevo contexto, De Fabritiis señala que el negocio en 2012 podría situarse en 8.600 millones y arrojaría unos beneficios de 860 millones para los operadores.

Precisamente, la directora general de Ordenación del Juego del Ministerio de Economía y Hacienda, Inmaculada Vela, justifica la regulación del juego ‘online’ por el volumen que está consiguiendo esta actividad, con incrementos de un 25% anual en los últimos tiempos, además de por la falta de recaudación para las administraciones públicas y la protección de usuarios y menores. Tampoco hay que olvidar que, como señalan desde la compañía de seguridad digital S21sec, la rapidez con la que este mercado está aumentando “lo ha convertido en el principal objetivo de los ciberdelincuentes”.

Hasta este momento no se han aplicado sanciones para los operadores no autorizados, aunque Hacienda ya disponía de un censo de compañías y personas que han estado ofreciendo juego ‘online’ en España. Ahora, entre noviembre y diciembre, las empresas que deseen mantenerse o acceder a este mercado deben solicitar licencia. Y ¡cuidado!, Inmaculada Vela ya ha advertido de que la Administración “actuará severamente” contra el juego ilegal a partir de 2012. El presidente de la Asociación Española de Apostadores por Internet, Sacha Michaud, calcula que en esta nueva etapa serán entre 30 y 40 los operadores presentes en el sector.

Más jóvenes y varones

Otro de los cambios producidos se encuentra en los propios protagonistas del juego. El perfil de los nuevos apostadores poco tiene que ver con los tradicionales clientes de bingos, casinos y loterías. Y sí mucho con las nuevas generaciones y su imparable familiaridad con las nuevas tecnologías.

El director general de Paf, Albin Tiusanen, describe este nuevo tipo de jugador: “Suele ser una persona de entre 20 y 35 años, mayoritariamente hombre, que vive en una ciudad mediana o grande, como Valencia, Barcelona o Madrid”. Jorge se adapta perfectamente a este esquema. Se trata de un joven madrileño que lleva cinco años realizando apuestas deportivas online.

Según explica él mismo, durante la semana decide los partidos y resultados por los que jugará y entra a la web de forma puntual para hacerlo. ¿Qué puede ganar? “Es muy relativo, ya que en un día de suerte puedo apostar cinco euros y conseguir 500, pero no es algo probable”. No suele gastar cada semana más de 40 euros. ¿Su mayor alegría? “Llegó cuando con solo dos euros me llevé 2.200”.

Aunque Jorge juega ‘on line’, no se aleja mucho del tipo de cliente de otros establecimientos físicos, como la firma vasca Reta, que todavía no está en la red. Su director de Operaciones, José Antonio Martín, indica que su clientela también “está formada principalmente por gente joven, sobre todo varones”.

Reta se dedica, fundamentalmente, a las apuestas deportivas, pero también organiza desafíos que premian a quien acierte otras incógnitas como quiénes serán los ganadores de los premios nobel y otros acontecimientos sociales.

Lo que sí está más claro es que las apuestas online se están viendo favorecidas por los nuevos hábitos de la población, muy ligados al uso de las nuevas tecnologías, que permiten jugar digitalmente en todo momento. Sacha Michaud, lo confirma: “Cada vez pasamos más tiempo manejando el ordenador, el iPad o el iPhone, incluso mientras vemos la televisión”. Además, este experto no duda de que el hecho de que las apuestas por Internet en España sean algo relativamente novedoso “hace que tengan un largo recorrido”.

En Reino Unido apostar por cualquier asunto cuenta con una gran tradición y está muy bien visto. Los británicos se desafían en el pub para demostrar quién sabe más de deporte, pujan en las carreras de caballos y compran lotería nacional. Pero, además, juegan su dinero, de forma cotidiana, en acertar la recaudación de una película o el número de asistentes a un concierto. Y lo hacen, según Víctor Chander, como parte de una tradición histórica del país.

Es algo que el presidente de BetVictor cree que, tarde o temprano, pasará también en España. Mientras tanto, cada vez son menos los que aquí continúan apostando únicamente por el “gordo” de la lotería de Navidad para que el sueño de un retiro dorado se convierta en realidad.