Economía

El Corte Inglés copia a Ikea

¿Han visitado ya el nuevo centro de El Corte Inglés en el Paseo de la Castellana, de Madrid? Me refiero a lo que era en su día el edificio Windsor, el que se quemó y luego compró y reconstruyó El Corte Inglés y que hoy forma parte de su entramado centro comercial en pleno corazón finaniero de Madrid.

 

Bien, pues si lo han visitado, además de descubrir que es uno de los grandes rascacielos inteligentes de Madrid, habrán visto cómo El Corte Inglés ha aplicado una de las habituales tácticas de Ikea. Y no, no me refiero a los precios, ni a la decoración, ni a la estrategia multimarca. Tampoco me refiero a que sus productos tengan ahora nombres impronunciables en español o vayan acompañados de enrevesadas instrucciones de montaje. La imitación, que no es total, sino parcial, es mucho más simple e inteligente. Y tiene que ver con la distribución del espacio. Porque si ustedes prueban a subir hasta la última planta de ese edificio, se encontrarán con que al llegar a una planta –creo que es la segunda y la cuarta– verán que las escaleras no están a mano, sino que se desplazan al fondo y, para seguir subiendo, tienen que recorrer un pequeño trecho en el que puede toparse con alguna que otra tentación de los departamentos de vestido y ropa femenina –en una planta- y masculina –en la otra–. Ayer hice el recorrido, y les aseguro que, además del desconcierto que produce que de repente uno no encuentre las escaleras para seguir subiendo –en ambas plantas tuve que proguntar a las dependientas– es imposible que la mirada no se vaya a los artículos que están colocados en ese trayecto. Y eso que yo no iba buscando ropa, sino juguetes.

Salvadas las distancias, por supuesto, la experiencia me recordó mucho a lo que uno vive en Ikea, donde sí o sí tiene que hacer todo el recorrido de la exposición hasta llegar a lo que busca y, de ahí, a las cajas para pagar el artículo. Eso, hasta que uno aprende los trucos para saltarse ese recorrido impuesto. Como digo, lo de El Corte Inglés no es ni mucho menos lo mismo, pero tiene cierto aire y, como nada es aleatorio, estoy segura de que está todo bien pensado y planificado. Y la prueba es que, a la hora de abandonar el edificio, las escaleras no se pierden, sino que uno baja de un tirón desde el ultimo piso hasta la planta baja sin hacer ningún recorrido adicional. En fin, que me parece una estrategia comercial bien pensada, porque no es tan agotadora como la de Ikea y seguro que da sus frutos. La prueba es que este sistema ya se aplica en más centros comerciales de El Corte Inglés de reciente creación. ¿Lo han visto en el suyo?