Mercados

Fainé (La Caixa). "Estas cosas no se hacen como en el viejo Oeste"

“Estas cosas no se hacen como en el viejo Oeste: ¡Halá! Llegó y te mato. Si no negociando, hablando, analizando, reposando…”. Ésa es la forma de hacer de Isidro Fainé, presidente de La Caixa. Y ésa es la respuesta que dio cuando, el sábado, en la presentación de resultaldos de la entidad en Barcelona, respondió a la cuestión de cuándo La Caixa va a “mojarse de verdad” en una gran fusión, una operación de gran calado que vaya mucho más allá de las dos últimas pequeñas adquisiciones que ha realizado en España: Bankpime (2011) y Caixa Girona (2010).

Claro que Fainé antes, también negó la mayor, alegando que La Caixa “se ha mojado” en muchas cosas, anticipándose al sector en múltiples actuaciones. Y la verdad es que si uno mira los sorprendentemente buenos datos financieros de CaixaBank correspondientes a 2011, fácilmente llegará a la conclusión de que La Caixa está muy preparada -más que preparada diría yo-para digerir una gran operación.

Con un ratio de solvencia -core capital- que ha subido del 8,9% al 12,5%, una holgada liquidez, una eficiente estructura de costes -los gastos sólo le consumen 51 euros de cada cien que ingresa- y unas plusvalías latentes en su cartera industrial de 1.030 millones de euros, La Caixa puede comerse a quien quiera. Bueno, para no despertar recelos, en lugar de comerse, diremos iniciar negociaciones para llevar a cabo una gran alianza o unión de fuerzas que beneficie a todos.

 Pero esta vez, con la presión del Gobierno y del Banco de España para sanear de una vez por todas el sector financiero, La Caixa no puede andarse con chiquitas. Su ayuda es necesaria para resolver los problemas, así que en esta ocasión no será una cajita o un banquito, sino una operación de gran calado, que englobe a muchas cajas o esa una realmente grande. Entiendo que esta es la idea que circula desde hace unos días en los mercados financieros, donde, día sí y día también, se rumoréa sobre la posible fusión entre Bankia y CaixaBank, una operación que, por otra parte, tendría su lógica, aunque operativamente sería no sería nada sencilla. Y, personalmente, ni digamos ¿Se imaginan a Fainé y Rodrigo Rato copresidiendo una entidad? ¿Y quién mandaría más de los dos? Ufff¡ ¿Delicado verdad? Pero en fin, todo eso es rumorología. La respuesta oficial, ya la saben: no se está negociando nada. Aunque es verdad que se está hablando con todo el mundo, todos con todos, para intentar colococarse bien en la pista de baile antes de que la música se ponga a sonar.

Unos, los compradores, intentarán hacer valer su solvencia, su salud financiera. Y otros, los más necesitados, intentarán hacer valer su tamaño para así garantizarse una buena ecuación de canje. Ése será el tira y afloja de un baile al que no están convocados solo las cajas sino al que también, y por necesidad, se ha convocado a los bancos. Lo curioso se que, cuando este baile acabe, al sistema financiero español no habrá quien lo reconozca. Si solo en el mundo de las cajas, ya hemos pasado de 45 a alrededor de 15 y ahí no se ha arreglado nada, pues imagínense los pocos participantes que van a quedar al final. Y sí, será un sector menos numeroso pero más saneado, más sólido.

Lo que me pregunto es qué se va a decir luego sobre la reducción de la competencia que esta cirugía va a traer consigo. ¿Qué dirá la Comisión Nacional de la Competencia, que hasta ahora consideraba una posición dominante en un sector contar con cuotas de mercado que superasen el entorno del 20%-25%?. ¿Hará la vista gorda? ¿Qué argumentos va a dar que no se contradigan contra su doctrina del pasado? Porque no les quepa duda, si el número de entidades que sobrevivan a las fusiones es muy reducido, será fácil encontrar a cajas y bancos con cuotas del 30% y hasta 40% en determinados negocios bancarios. En fin, de eso no se habla porque ahora no toca. Pero espero que cuando toque, se hable abiertamente y con espíritu crítico, en lugar de, como en otras ocasiones, imponer una nueva doctrina.