Economía

Libérate. Llega otra forma de trabajar

 

Sé que muchos de ustedes pensarán que lo que les contamos en el número de la revista Capital que está ahora en la calle es un disparate, que donde esté un buen trabajo, seguro, de por vida, que se quite todo lo demás. Pero también sé que otros muchos nos agradecerán que les contemos que hay otras formas de trabajar, de hacer las cosas de otra manera, formas que tienen que ver más con el flexiempleo, o la gig economy, si utilizamos el famoso término anglosajón que lo define. Entiendo que, en esta diferente forma de pensar, los primeros serán personas poco amantes de las aventuras y los riesgos, al menos en el ámbito laboral, y que, por unos motivos u otros, necesitan cierta seguridad. Y los últimos serán quizá más jóvenes, sin ataduras familiares, más abiertos y flexibles, dispuestos a intentar cosas nuevas y abrirse nuevos horizontes.
Como directora de la revista Capital, Mi mensaje para ambos es que, guste o no, después de esta crisis, las cosas no van a ser igual. Al menos en el ámbito laboral. Los trabajos de por vida tienen los días contados. Hasta los funcionarios, que tenían un trabajo para siempre, ven ahora que eso está en el aire. Pero no se trata solo de eso.  Piensen por ejemplo en que, con las reformas laborales ya realizadas en España –y las que vendrán– el despido va a ser más barato y eso, de por sí, anulará en parte la vieja distinción entre contratos indefinidos y no indefinidos. ¿Qué va a ser indefinido en el futuro? Pues muy poco, la verdad, al margen de que ponga eso en el encabezado del contrato. Primero, porque el mercado laboral va a resultar mucho más flexible, tanto para la entrada como para la salida del mismo. Y, segundo, porque dudo mucho de que, después de lo que les ha costado aligerarlos, las empresas vayan a engrosar alegremente a la mínima de cambio su base de costes fijos.  No lo veo, la verdad.  Otra cosa serán los costes variables, es decir, el contratar personas o servicios para trabajos puntuales, que si los necesito, los asumo y, si no, prescindo de ellos.

Dicho de otra manera, quítense de la cabeza eso de que donde esté un buen trabajo de por vida, que se aparte lo demás. El futuro pasa sí o sí por otra forma de trabajar, encarnada en una tendencia que, en el extranjero, cada vez va atrayendo a más profesionales y sectores y que, en España, ya está ganando cada día más peso. Sí, hablo de lo que en este número hemos llamado flexiempleo, que podríamos identificar –aunque no exactamente– con la figura del autónomo, pero aplicado a múltiples campos de profesionales, que realizan diferentes proyectos para diferentes compañías. No les oculto que esto, como todo, tiene aspectos más positivos y otros que, a algunos, no les parecerán tanto. Pero nos parecía interesante apuntarles esta vía, que sepan de su existencia, sus pros y contras, porque entendemos que es otra oportunidad que se abre tanto para quienes no están cómodos en su actual situación laboral, como para aquellos que no encuentran salida a su situación de parado. Así que solo me resta decirles que espero que disfruten con este número de la revista Capital y, por supuesto, transmitirles mis mejores deseos para este 2012 que se nos presenta tan duro y complicado pero que, con ánimo, ilusión y esfuerzo, lograremos superar. editorial.136

 

Y como esto último es importante, quiero decírselo además de con la escritura, con mi imagen y mi voz. Y podrán escucharlo y verlo tanto desde la revista, como desde este mismo site: basta con que se descarguen (gratis) la aplicación NeoReader, apunten al código de barras que les pongo codigo y que será capturado rápidamente por su móvil para que lo puedan ver.