Economía

Ni Rubalcaba ni Chacón. Busquen una buena idea, por favor

Contemplando lo que está ocurriendo en la antesala del 38 Congreso del PSOE para elegir al sustituto del vilipendiado Zapatero al frente de la secretaría general, uno no puede por más que exclamar ¡PATÉTICO! Acaso estos señores no han entendido nada. El Partido Socialista ha sufrido la mayor debacle de la historia democrática y hete ahí que el debate es puramente de personas: ¿Quién será el jinete que cabalgue sobre los lomos de este caballo anémico y desnutrido, un jamelgo en el que todo son costillas? Que si Rubalcaba ­-el capitán que tripuló la embarcación hasta astillarla contra los arrecifes- es el que más sabe y que más cohesiona el partido; que si Chacón es más joven (¿y qué otras virtudes tiene?). Chacón o Rubalcaba; Rubalcaba o Chacón. Aquí empieza y aquí acaba todo. No hay debate intelectual, de ideas. Parece como si en el fondo se pensase que la política es una cuestión de aguantar y tener la piel dura ­-ya decía Cela que en este país el que resiste, gana- y que, con un poco de suerte, a don Mariano le explotará otra crisis financiera y entonces, haciendo un oposición discreta, desde la barrera, sin rasguños, como hizo Don Mariano, volverán a la Moncloa. Ya vendrán los buenos tiempos, porque todo es cíclico y el votante medio tiene neuronas con escasa capacidad retentiva.
Yo me froto los ojos todos los días y no salgo de mi asombro. Es todo tan endogámico… ¡Que kafkiano es este espectáculo político! ¿Cuándo se darán cuenta de que no vale con echarle siempre la culpa a los demás, a la crisis? Esto es la miopía más miope.

Permítanme hacer varias reflexiones sobre las reflexiones que debería hacer cualquier partido de izquierdas, de la península, y de cualquier otro punto el globo.

1.La izquierda está de capa caída en toda Europa. Si uno mira el mapa
político hace diez años en Europa, verá que entonces la mitad de los
gobiernos eran de izquierda. Ahora, no queda casi ninguno. Ninguno entre los países más grandes. Probablemente es el dominio más abrumador de los conservadores desde la Primera Guerra Mundial.

2.El descenso a los infiernos de la socialdemocracia viene de hace lustros. Ya antes de la crisis financiera, la identidad de esta ideología política estaba en crisis, a la deriva.

3.Casi todos los partidos de izquierdas han sido despedidos por malos
gestores del Gobierno durante la crisis. De hecho, cada vez que hay una crisis económica, las dificultades aumentan para la izquierda. ¿Les quieres solo para gestionar lo que va bien?

4.El Estado de bienestar sólo se mantiene con crecimiento y actividad
empresarial. Si no, como está ocurriendo, hay que empezar a podar las
prestaciones.

5.Las nuevas tecnologías y la globalización están cambiando las estructuras sociales. La creencia de que hay una clase trabajadora bien definida es un error. Los perfiles han cambiado y las preferencias de la gente también. El individuo adquiere más fuerza y protagonismo.

6. Las políticas de endeudamiento alocadas son muy peligrosas, material altamente inflamable, como vemos. Esta vez ha quedado muy claro.

7. La gente está cada vez más harta de las grandes estructuras burocráticas de los partidos. Quieren participar, que para eso vivimos en la sociedad de las redes sociales y de Internet. Si encima el partido es de izquierdas…

8. La izquierda debe aclarar qué es ser socialista en el siglo XXI, en la
etapa de la globalización.

9.En mucho países, la derecha parece haberle robado el centro. Sobre todo en las grandes ciudades. Los jóvenes de clase media se muestran muy preocupados por la evolución de los impuestos.

10. La izquierda se ha preocupado por mostrar el rostro cruel de la globalización, pero no por detectar y en poner en valor sus beneficios, que no son pocos. La izquierda debe encontrar puntos de reconciliación con la economía global.
11.La gente quiere, y entiende, que tanto Estado no es bueno. No se puede engordar infinitamente la vaca pública.