Economía

¿Bajar salarios? NO. Mejor cambiarlos

Cuanto antes asumamos quelas cosas nunca van a ser como antes de la crisis,
antes podremos salir del agujero. Nada va a volver a ser igual, y muchos menos
el mercado laboral. El trabajo de por vida se ha acabado y los salarios van a ser
muy diferentes en el futuro. ¿Más bajos? Sin duda. Ya lo están siendo.
Pregunten a los que cayeron en el paro y han vuelto a trabajar si cobran lo mismo
o menos que antes. O pregunten a los directivos y gestores de empresas públicas y
privadas, que están viendo cómo sus sueldos se congelan o reducen. Pero
dicho esto, y desde luego, siendo consciente de que la crisis exige a la
empresas reducir todos los costes, incluidos los de personal, también les
digo que hay casos y casos. Y riesgos y riesgos.

Voy a lo primero. Lógicamente, hay sectores y profesiones que, con el boom
económico, vieron disparar sus sueldos. Les pongo un ejemplo. El presidente
de una constructora nos confesaba que lo que no podía ser es que, como ha
pasado estos años, un ingeniero de caminos recién licenciado cobrara 100.000
euros brutos al poco tiempo de haber salido de la universidad. Eso era
insostenible antes, y lo es todavía más ahora, que el ladrillo se ha
hundido. Es un ejemplo de sueldos que se inflaron y que ahora se van a
desinflar. Si piensan en otros sectores, encontrarán más casos. Y si me
permiten una apreciación, les digo que yo, en general, he visto más
inflación de salarios en la parte de arriba, entre directivos y ejecutivos,
que entre los empleados de abajo.

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Ahora voy a lo segundo, a los riesgos, porque como reconocía ese presidente,
pinchar esa burbuja salarial no es fácil, ya que puede llevar a perder a los mejores.
Ahí es donde queremos poner énfasis en este número, en el hecho de que bajar salarios,
sin más, si no se acompaña de medidas más imaginativas y acordes a la necesidad de las
empresas de ligar los salarios a la productividad y a los resultados de la
compañía, puede tener efectos negativos a largo plazo. Por eso sostenemos
que, más que bajar salarios, hay que cambiarlos.

Y para ilustrar que esto es posible hemos buscado casos de empresas que
están haciendo cosas interesantes para ajustar costes laborales y, de paso,
algo muy importante, más si cabe, buscar el compromiso de toda la plantilla
con el futuro de la empresa. Eso es posible, pero sí, hay que romperse más
la cabeza. Algunos departamentos de recursos humanos que, estos años atrás
han sido una explosión de ideas para conciliar vida laboral y familiar y que
ahora están cruzados de brazos o se limitan a firmar despidos, van a tener
que demostrar que están a la altura para evitar aplicar lo fácil,  recortes
lineales a toda la plantilla ­¡mucho cuidado con el café para todos, porque
eso solo perjudica a los mejores y beneficia a los peores!­ y  hacer un
profundo análisis para detectar qué y quiénes aportan valor a la compañía y
quiénes no. Tendrán que ser valientes e hilar muy fino para premiar la
productividad y castigar  la ineficiencia. Y tendrán que plantear soluciones
imaginativas, que las hay, que antes no fueron posibles y que ahora no solo
son posibles, sino urgentes y necesarias.

Aquí les contamos el caso de Seat, que ha firmado un acuerdo para repartir
entre la plantilla un porcentaje del beneficio de 2013 a cambio de que los trabajadores
sean más flexibles con los turnos e incluso trabajen los fines de semana si
la producción lo exige. Pero Seat no es la única. Hay muchas más que entienden
que es el momento de plantear fórmulas más modernas y participativas para lograr
unir algo que, por lógica, debe ir unido: que todo el personal, desde el primero
de arriba hasta el último de abajo, reme y se sienta comprometido con el  futuro de la
empresa. Claro que, para eso, las empresas, y sus directivos, tienen que ser
más responsables y honestos, fijando planes y objetivos realistas y
transparentes para que nadie se sienta engañado.

 Y eso, exigir y preservar esa honestidad y transparencia, es un papel que,
si los sindicatos fueran un poco más listos y asumieran que nada va a volver
a ser igual, ya deberían estar ejerciendo.