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La resaca tras el endeudamiento alocado

Los excesos se pagan. Y más si tienen que ver con los gastos alegres y el recurso sistemático a la tarjeta de crédito. La actual crisis financiera, la peor desde los años 30, ha dejado tiritando a millones de trabajadores en el mundo y ha dejado una montaña de deudas en las cuentas de muchísimos países desarrollados.  De este terremoto, han escapado un escaso número de economías, como Alemania. El problema, como señala la consultora McKinsey en su último ínforme sobre la deuda  y desapalancamiento en la economía global, es que el fardo de la deuda frenará la recuperación durante mucho tiempo. Los episodios de desendeudamiento son  lentos y dolorosos. Asfixiantes. Suele llevar entre 6 y 7 años reducir el endeudamiento sobre el PIB en un 25% y durante los primeros años el crecimiento suele ser negativo. A diferencia de otras etapas históricas, en esta ocasión el sector privado y los hogares parecen obligados a embarcarse en una etapa de desapalancamiento.  Las familias –también la españolas– están hasta el cuello. Si se inicia el aligeramiento, el crecimiento del consumo será más lento y los patrones de gastos cambiarán. McKinsey aprecia que la recuperación de la resaca es más lenta en países como Reino Unido y España (dos de las economías que experimentaron un gran boom crediticio). Y prevé que la normalidad puede tardar en llegar una década o más.