Economía

Si bajan nuestras indemnizaciones, que bajen también los blindajes de los directivos

Las empresas, igual que las personas, deben ser coherentes, congruentes  en lo que proponen a lo largo y ancho de la organización, desde lo que afecta al primero de “arriba” hasta lo que implica al último de “abajo”.

Pero esto no está ocurriendo a todos los niveles. Vayamos por ejemplo al caso de las indemnizaciones por despido, que la reforma laboral ha recortado de forma significativa para los trabajadores en general. Pero mientras ésta baja, los blindajes de los directivos de las empresas siguen siendo espectaculares. Entre tres y cinco  años de sueldo -esa es la media que se observa en algunas grandes empresas- es lo que se siguen  embolsando algunos directivos si son despedidos.

Pero, ¿no ha llegado también el momento de revisar esos blindajes? En otros países, como Reino Unido, hace casi diez años que se plantearon un debate en este sentido y de lo que entonces era una práctica habitual, blindajes de dos o tres años, se pasó a un año e incluso seis meses. Y si el directivo ha llevado a la empresa a la ruina (como ha ocurrido en muchas cajas de ahorros españolas) pues entonces no ve ni un duro, hubiese aprobado lo que hubiese aprobado en su día el consejo de administración. Pero no, aquí todavía encontramos casos abundantes de blindajes de dos, tres, cuatro años y ¡hasta cinco!

¿No es un esperpento que esto ocurra mientras, con bastante probabilidad, la compañía está ajustando gastos, echando a gente a la calle o hasta bajando los salarios de los que se quedan? Nos contaban hace unos días el caso de una compañía que, mientras congela salarios a la plantilla, sus directivos  no estaban de acuerdo con aplicarse la misma medicina y, claro, como están en el comité de retribuciones, acordaron para ellos el camino inverso: un incremento del salario para este año. Quien nos lo contaba sentía hasta vergüenza del relato.

¿De verdad eso es de recibo? Pues no. Ahora más que nunca hay que ser congruentes y éticos. Con eso, y con todo. No puede ser, que como ocurre en muchas compañías, los mismos directivos que están negociando despidos o recortes salariales, se vayan luego a comer y paguen ¡200 euros o más por una botella de vino!

Éste es uno de los muchos aspectos que abordamos en este número de la revista Capital, un número que hemos dedica a la necesidad de abordar políticas salariales más justas, más modernas y más innovadoras.  Si quieres, ojéalo aquí.
http://forms.zinio.com/ats/url.aspx?cr=183&wu=62