Economía

¿Realmente España tiene más paro que Sudáfrica, Rumanía o Marruecos?

“La tasa de desempleo española bate el récord mundial”. Con este demoledor titular desayunaban ayer los lectores del Financial Times Deutschland. El influyente rotativo alemán basaba tal afirmación, enormemente dañina para la imagen de España, demoledora para la imagen española, en las estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo. De acuerdo con las cifras de la OIT, que a su vez se basa en los datos de la EPA, el desempleo afecta a uno de cada cuatro españolas “más que en todos los países con datos comparables a nivel internacional”, seguida, aunque no muy de cerca, por Grecia, cuyo desempleo se sitúa en el 22,3%. Si atendemos al informe de la OIT del que se hace eco el periódico alemán, cualquier lector podría llegar a la conclusión de que es más difícil encontrar trabajo en España que en países en vías de desarrollo como Jamaica (tasa de paro del 14,1%), Mauritania (7,6%), Venezuela (7,9%), Perú (6,1%), Turquía (10,2%), Sudáfrica (13,8%) o Lituania (14,5%). Pero, ¿realmente el mercado laboral español está peor que el de estos países? ¿Es creíble que saquemos peor nota que países como Marruecos (8,5% de paro), Ecuador (6%) o Rumanía (7,6%) que desde hace años exportan cientos de miles de inmigrantes a España? Sin negar que el desempleo es el mayor problema social del país, da que pensar que España sea la oveja negra mundial paro.

Mi opinión, es que las cifras que publican mensualmente las autoridades españolas no se corresponde con la realidad española -menos apocalíptica- y tampoco son comparables con las que publican otros países. Estamos comparando muchas veces churras con merinas y así piensa cada vez más inversores y empresarios españoles con los que tengo oportunidad de conversar. Conviene analizar más allá de los simples números, y más cuando se trata de estadísticas. Un botón de muestra: se ha extendido la idea de que la mitad de los jóvenes españoles no tiene trabajo, pero mete en el mismo saco a todos aquellos jóvenes entre 15 y 24 años que están acaban el bachillerato o van a la universidad y tardan muchos años en graduarse o completar su formación. Hay que recordar que hay países en África, el Caribe y América Latina donde la OIT unicamente dispone, en el mejor de los casos de estimaciones y donde el desempleo es mayor del que reflejan sus estudios. Lo mismo ocurre con las cifras que publican algunos países occidentales a los que añoramos parecernos, como Alemania, Francia o Estados Unidos. Si se usasen el mismo criterio que nosotros, saldrían peor en la foto.
En Alemania, que presume de tener la tasa de paro mas baja de su historia desde la reunificación (un 7%) resulta, por ejemplo, que ciertos grupos de personas desempleadas son sistemáticamente excluidos de las cifras oficiales de desempleo. Entre los grupos excluidos, están aquellos que participan en programas de integración laboral, en procesos de políticas activas de empleo, los participantes en la formación profesional pagada por el gobierno, los participantes en cursos de idiomas u otros cursos de integración financiados por la Agencia Federal del Trabajo, parados que se encuentran temporalmente enfermos… Discretamente, el gobierno de Angela Merkel también hay sacado de las listas del paro a casi 400.000 personas mayores de 58 años, incluso a aquellos que estaban buscando desesperadamente un trabajo. En total más de 2 millones de personas que elevarían la cifra de desempleados en Alemania por encima de los 5 millones. Eso sin contar los casi 6,5 millones de alemanas que, según el Instituto de Trabajo alemán tienen trabajos precarios.

Al otro lado de los Pirineos, la cifra oficial del paro también esconde a un tercio de los desempleados. El paro oficial solo considera a los franceses que no han trabajado durante el mes. En total 2,8 millones de personas, a los que no se suman los parados a tiempo parcial, ni aquellos que reciben ayudas que no sean de paro. Tampoco son clientes del Inem francés los jóvenes no inscritos o los que depende de otra persona trabajadora, así como los parados de larga duración que benefician de los contratos temporales que son subvencionados por el Estado para asociaciones, servicios públicos y empresas que no pagan ninguna cotización. En total más de un millón de franceses. De este modo, la tasa de paro alcanza el 15% y no el 10% que luce. Y en Estados Unidos, el Bureau of Labour Statistics tendría que aflorar el doble de parados si utilizase criterios españoles.

No estaría mal que el Ministerio de Trabajo y el INE repensasen los números que ofrecen mensualmente. Es fundamental, porque el 25% o la cifra de 5,6 millones de parados daña más a la imagen del país que la prima de riesgo. Es el curriculum con el que el país acude a los mercados, a las cumbres internacionales y el elemento que esgrimen las agencias de ráting para dudar de la solvencia de la economía española. Además frena a muchos inversores y empresas extranjeras a invertir en España, porque creen que con esos niveles de desempleo el consumo es imposible y hay riesgos de estallido social. Elaborar las estadísticas de forma diferente, no exime de hacer más esfuerzos desde las administraciones para volver a crear empleo.