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Los ‘family offices’ cambian el ‘chip’ de los ricos

 

Érase una vez una familia muy exitosa en el mundo de los negocios que vendió su compañía allá por el año 2005, cuando la palabra crisis ni siquiera existía en el vocabulario del común de los mortales. Por tanto, no lo hizo por cuatro perras gordas, sino por un buen puñado de euros. ¿Y qué hizo con ellos? Compró un paquete brutal de acciones que cayeron de manera drástica, hizo adquisiciones con un alto nivel de apalancamiento, pagando intereses a tipos draconianos, e invirtió en suelo en promociones en España y en algunos países del Este de Europa. El resultado no pudo ser más funesto: perdió el 80% de su patrimonio.

“Desde que comenzó la crisis, ha habido caídas de fortunas importantes, sobre todo de entre 40 a 60 millones de euros”, manifiesta Iñigo Susaeta, socio de Arcano Wealth Advisor. Basta con repasar las diferentes cestas en las que depositaron sus huevos para comprobar cómo millones y millones de euros desaparecieron de sus bolsillos. En general, hubo una ponderación muy alta en el sector inmobiliario nacional (entre el 60% y el 80%). “Esa parte ha sufrido mucho”, resalta Javier Muguiro, socio de MdF Family Partners. Otro 20% estaría en Bolsa, también española. Y, el resto, en inversiones alternativas. Si el derrumbe inmobiliario oscila entre el 40% y el 60%, y el valor de las empresas cotizadas, por término medio, se ha dividido por tres desde el comienzo de la crisis, el batacazo es evidente.

“Antes de la crisis, el país sufrió un efecto enriquecimiento importante. Si a ello unimos un nivel de madurez en cuanto a inversiones por debajo de la media europea, y la costumbre del español de hacer todo por sí mismo, el cóctel es explosivo”, relata el socio de Arcano Wealth Advisors. Tanto que, según el Informe sobre la Riqueza en el Mundo de Capgemini, los patrimonios superiores a 1 millón de dólares descendieron en España de 160.600 en 2007 a 127.700 en 2008. Es decir, en un solo año se esfumó más de un 20%, frente al 14,9% a nivel mundial. Y es que ejemplos de este do it yourself los hay por doquier. ¿Por qué llamar a una inmobiliaria si pongo el cartel de se vende y el piso me lo quitan de las manos? Pero, ¿qué sucede si pasan los días, los meses y los años, y el cartel sigue colocado? Es entonces cuando se recurre al profesional. Y justo eso es lo que están haciendo ahora muchos ricos.

“Como consecuencia de los daños provocados por la crisis, medianas y grandes fortunas están buscando asesoramiento independiente”, añade el socio de Arcano. Y ahí es donde entran en juego los denominados family offices. Su prioridad es clara: preservar el patrimonio familiar a largo plazo. “Aun así, todavía resulta difícil enseñárselo a algunos ricos, cuyo objetivo es hacerse más rico”, apunta Borja Durán, consejero delegado de la empresa de asesoramiento financiero Wealth Solutions. ¿Y cómo se consigue la sostenibilidad de dicho patrimonio? Venciendo cuatro variables: inflación, impuestos, costes de estructura y gastos. Si no se superan, no se preserva. Y llegan las lágrimas.

 

PARA UNO O PARA MUCHOS. Family offices los hay de diferentes tamaños y colores. Algunos están apoyados en un banco, y son básicamente financieros y de inversiones. También están los denominados single family offices, que gestionan el patrimonio de un único grupo familiar (Juan Abelló, Amancio Ortega, Alicia Koplowitz, Manuel Jove…). Y, por último, los multifamily offices, que se ocupan de varias familias. ¿Cómo cuáles? Saberlo es tan arduo como descifrar la fórmula de la Coca-Cola dada la confidencialidad que buscan este tipo de clientes.

“El número de single family offices se ha parado mientras está creciendo el área multifamily”, señala el consejero delegado de Wealth Solutions. La razón del aumento de esta modalidad es que determinadas fortunas, como podría ser la del ejemplo inicial, quieren dejar de andar con el paso cambiado, dejar de ver las orejas al lobo, y diseñar un plan estratégico consistente. Mientras que aquéllas que ya lo tenían, lo que están haciendo es ajustar sus posiciones. En total, hablamos de unos 160 family offices en España que gestionan un patrimonio que ronda los 15.000 millones de euros.

¿Y cómo lo están haciendo? Si echamos un nuevo vistazo a los datos de la consultora Capgemini sobre la riqueza en el mundo, podría deducirse que de manera positiva. Porque si bien el número de personas en España con más de un millón de dólares en 2011 es un 2% inferior a la de 2010, su cifra (137.700), supera a la cosechada en 2008 (127.700). “Los ricos españoles se han ido haciendo más conservadores desde el batacazo de 2008, y tienen un importante grado de diversificación en otros países”, admite Alfonso Gil, consejero delegado de N+1SYZ.

Por ejemplo, Omega Capital, la oficina familiar de Alicia Koplowitz, tiene casi todas sus cestas colocadas en estantes internacionales. En otros casos, hablamos de un porcentaje que ronda el 40%, aunque en la mayoría de las cestas oscila entre un 5% y un 10%. “En adelante van a tener que mirar más fuera, tal y como han hecho las empresas españolas. Muy pocas del Ibex 35 tienen ya más del 50% de su facturación en España, y gracias a eso han podido capear el temporal”, sostiene Juan Esquer, director de GBS Finanzas. Y Jacobo Zarco, socio director de la agencia de valores AtlCapital, matiza: “Cierto que ha caído la riqueza inmobiliaria y la riqueza empresarial, pero los mercados internacionales no se han comportado nada mal”. Buena prueba de ello es que la sicav de la familia Entrecanales vale hoy más que hace un año. “Si antes de la crisis estaban más preocupados por la rentabilidad, en la actualidad lo están más por la liquidez”, indica el consejero delegado de Wealth Solutions.

 

CAMBIOS TÁCTICOS. Si utilizáramos un símil futbolístico, podríamos decir que las oficinas familiares actúan como los ojeadores de los grandes clubes de fútbol. Si éstos buscan al crack, o a los mejores fichajes en cada uno de los puestos para formar un equipo ganador que de títulos a la entidad, los family offices buscan diseñar el plan estratégico que permita la sostenibilidad del patrimonio familiar. Es decir, qué producto, o gama de productos, son los oportunos para preservar dicho patrimonio. “Directores de otras oficinas familiares en el mundo les suelen decir a sus clientes que tienen que ganar dinero en sus negocios y en sus empresas. Que no especulen con el patrimonio, porque así arriesgan su futuro. Eso todavía no lo han interiorizado muchas fortunas en España”, destaca el socio de Arcano Wealth Advisor.

¿Y qué recomiendan ahora esta especie de ojeadores del mundo del business? “Es mejor tener una diversificación internacional en toda clase de activos e ir recuperando liquidez”, mantiene el socio de MdF Family Partners. “Hay una tendencia generalizada a utilizar estructuras de inversión poco apalancadas”, subraya Rafael Valera, director general adjunto de Banco de Madrid.

En el caso de Arcano, por ejemplo, la cartera de sus clientes está compuesta en un 20% por inmuebles y activos inmobiliarios; otro 10% en otro tipo de inversiones; el 60% en una cartera financiera con bajo peso en renta variable (menos del 20%); y el resto en divisas. Y como el delantero centro goleador que buscan tiene nombre propio (activos líquidos), en GBS Finanzas el 30% de su cartera está en bolsa, y entre el 60%-70% en renta fija. ¿Otros fichajes de otros family offices? Bonos de países europeos con triple A (Alemania, Holanda, Finlandia y Luxemburgo), inversiones inmobiliarias super prime en rentabilidad en plazas como Londres, París o Nueva York, high yield, hedge funds, crédito corporativo… e incluso arte. “Es un mercado refugio que está funcionando bastante bien”, puntualiza el director de GBS Finanzas. “Queremos diversificar fuera de España, fuera de las divisas principales, apostando por la corona sueca o el dólar canadiense”, afirma el socio de Arcano Wealth Advisor. Divisas que están demostrando una buena rentabilidad. “En tiempos de crisis hay mejores oportunidades y las mejores rentabilidades históricas”, manifiesta el socio de MdF Family Partners. De hecho, se están obteniendo rentabilidades del 5%-6% en inversiones financieras internacionales.

¿Y cuáles son los temores de los ricos? Porque la coyuntura de España (tanto macroeconómica, de país, de sector financiero y de productos) no es para tirar cohetes. “Al sentarte con cada uno de ellos ese miedo se hace tangible de formas muy distintas y muchas veces no se soluciona teniendo una cuenta en Luxemburgo, Suiza o Reino Unido”, apunta el consejero delegado de N+1SYZ. Eso sí, reconoce que existen clientes con el miedo en el cuerpo por una hipotética llegada de la peseta. Temores que se solucionan reduciendo activos que crean inquietud, cambiando el depositario dentro de España o en otros países, invirtiendo en ciertas divisas, o renunciando a tener algunos productos en cartera, por ejemplo.