Economía

¿Por qué no montar una empresa con la ayuda de tu empresa?

Se llaman Rafael Pérez, Miguel Martínez, Ana Peñuela, Jesús Martín, Javier Zamorano y José Luis Alcaide. No les unen lazos familiares, ni tan siquiera profesionales. Cada uno de ellos trabaja para diferentes compañías. Eso sí, en sus genes hay una molécula común: son intraemprendedores. Dicho de otra manera, profesionales que explotan su talento e innovan con el apoyo de sus organizaciones. Y permaneciendo en ellas. “Es gente con un nivel de formación, con valores, que acepta los riesgos, que adopta iniciativas, y que se mueve más por la satisfacción personal que por el dinero”, señala Joan Torrent, director de la UOC Business School.

Es el caso de Rafael Pérez, que trabaja en la pyme asturiana Artline Solutions, dedicada al mundo del 3D. Rafael, en el verano de 2012, tuvo la idea de desarrollar una aplicación denominada comeradiario.com. “Yo soy diseñador, y junto a un amigo programador, desarrollamos un buscador de menús”, apunta. La empresa le redujo el número de horas, le prestó asesoramiento técnico y personal e, incluso, le presentó a posibles clientes. “Nuestro objetivo es fomentar las ideas e invertir en las mismas. El proyecto que nos presentó Rafael, desde un punto de vista de desarrollo, encajaba con nuestra filosofía. Pero había que invertir en comerciales, por lo que no le vimos futuro”, señala Santiago López, socio fundador de Artline Solutions. De momento, Rafael Pérez sigue en Artline Solutions, a la par que busca el apoyo comercial que le permita sacar adelante su proyecto.

Muchas empresas lo que están haciendo es activar bancos de ideas internos en los que se les da a los trabajadores cierto tiempo para desarrollar su proyecto. Y si éste se consolida, se le premia”, indica Julen Iturbe, profesor de la Escuela de Organización Industrial (EOI). ¿Cómo? En el caso de Indra, y su concurso Piensa en Innovar, diseñando el plan de negocio, aportando capital humano e intelectual, y aplicando su metodología de trabajo. “La puesta en escena de ese talento es el principal valor de retorno hacia Indra”, mantiene José Luis Angoso, director de Innovación de la compañía. En su última edición, uno de los laureles del triunfo fue para Jesús Martín y su idea de perro guía virtual en móviles para invidentes. “Yo no tenía ni idea de desarrollar un plan de negocio. El premio me ha proporcionado el conocimiento necesario para llevar la idea a buen puerto”, confiesa.

MiguelMartinez-AnaPeñuela

Gas Natural Fenosa, por su parte, y a través de sus Premios Nuestra Energía, también recompensa aquellos proyectos que suponen un cambio en las actividades y negocios del grupo, o bien significan un proceso de mejora continua en los mismos. En su primera edición, fueron más de 90 las ideas presentadas. Y sin cerrar la segunda, su número ya supera las 120. “Desde el punto de vista económico, los proyectos finalistas de la primera edición reportaron un beneficio superior a siete millones de euros anuales”, señalan fuentes de la compañía. A cambio, la compañía “recompensa” a los ganadores permitiéndoles llevar a cabo su proyecto, a la par que reciben un premio en metálico. En el apartado de innovación, los galardonados fueron Javier Zamorano y José Luis Alcaide, que desarrollaron un equipo que reducía los disparos intempestivos de los diferenciales en las viviendas.

ganadoresIndra

En la consultora Everis, hace tres años, presentaron un Plan Estratégico con el que pretendían fomentar el espíritu emprendedor dentro de la casa para, así, generar nuevas líneas de negocio para el grupo. Y les ha dado resultado. Han puesto en marcha cinco compañías, otra más que se está incubando, y han lanzado un fondo de capital start-up. “Todas están integradas en Everis por motivos financieros y por nuestro modelo de gestión, ya que compartimos la base de clientes”, indica Gregorio Medina, socio responsable del Área de Diversificación de Negocio. Una vez aprobada la iniciativa, sus impulsores se dedican en cuerpo y alma a la misma. Renuncian a la participación de sus stock options en el grupo, aunque a cambio reciben stock options o acciones de la nueva compañía. Y durante 18 meses, para que no se vea perjudicado su salario en esa fase inicial, perciben una cobertura variable de sus emolumentos. “Everis se posiciona como una especie de despensa. Se sitúa a una distancia prudencial y te muestra lo que puedes coger, ya sea dinero, o apoyo legal”, comenta Miguel Martínez, impulsor de Konoss, dedicada a la gestión de parques informáticos. Por su parte, Ana Peñuela, directora en Exeleria, especializada en servicios de gestión energética, lo tiene muy claro: “La experiencia que vives, creando algo de cero, es muy interesante, tanto en lo profesional como en lo personal. Volvería a hacerlo con los ojos cerrados”.

Pero esta experiencia intraemprendedora no siempre es un camino de rosas. En muchas ocasiones, estas mentes inquietas se encuentran en su intento muchas trabas. Para empezar, organizativas, porque la estructura de muchas compañías no está pensada para ayudarles, destinando sus recursos más al negocio tradicional que a las nuevas ideas. Sin olvidar las estratégicas, ya que desarrollar la idea puede chocar con la cultura de la empresa e, incluso, de los propios directivos. “Este tipo de iniciativas tienen que tener un cierto nivel de apuesta. Hay que asumir una tasa de fracaso porque no todos los proyectos van a salir adelante”, apunta el profesor de la EOI. Por eso, es necesario que se dote a estos Steve Jobs en potencia de todos los soportes necesarios para que la rueda ande. “Son imprescindibles para el devenir futuro de muchas empresas. Porque sin servicios ni productos nuevos no hay posibilidad de competir”, afirma el director de la UOC Business School.