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Sedatex: la empresa que se esconde detrás del éxito de Zara y Mango

Si usted no vive en Cataluña y no está familiarizado con el mundo empresarial, es muy probable que el apellido Pich no le suene de nada. Tampoco sabrá mucho de una empresa llamada Sedatex. Por lo que quizá se sorprenda cuando le digamos que si suele comprar ropa en Zara o Mango es muy probable que esté vistiendo sin saberlo telas o prendas completas realizadas por esta firma textil. Y es que estamos ante una estirpe típica del empresariado catalán. De las discretas, de las que no hablan demasiado, ni dan conferencias de prensa, sino que trabajan en silencio y saben crear imperios industriales. Eso es precisamente Sedatex, un gigante con 127 años a sus espaldas, que factura 170 millones de euros y da empleo a 950 personas. ¿La clave de su supervivencia? “Mucho trabajo y reinventarnos de forma continua. Empezamos con las fibras naturales, es decir, seda 100%. De ahí se pasó a los sintéticos y ahora disponemos de un servicio global y vertical que permite ofrecer telas o la prenda ya confeccionada”, explica Luis Pich, director general de la empresa en una de las escasas entrevistas concedidas a un medio de comunicación.

Como bien explica el directivo, la historia de Sedatex está salpicada de cambios y de hitos innovadores. El más recordado es el lanzamiento a finales de los 50 de la marca Boatiné, el tejido acolchado para el interior de las batas de señora, vigente en la actualidad. Otro ejemplo es el de la exportación, que en esta empresa comenzó en 1924.

La primera fábrica de Sedatex de 1886.
La primera fábrica de Sedatex de 1886.

Pero los Pich no son solo punteros en los negocios, la forma de gestionar la empresa, también sobresale del resto de firmas familiares. La primera diferencia se basa en que su protocolo familiar no busca alejar a los miembros de la familia de la gestión, como suele ser lo normal. “Nuestro acuerdo implica que los socios nos involucremos en la gestión y en los puestos directivos”, añade Pich, que es miembro de la cuarta generación. La segunda, es que esta familia ha hecho lo más difícil para evitar los conflictos en los relevos generacionales. Ni han utilizado el arma del protocolo, ni un rama de la familia se ha quedado con todo el negocio. Muy al contrario, los Pich han hecho crecer sus negocios (especialmente el inmobiliario) al mismo tiempo que aumentaban los miembros familiares, para dar cabida a las inquietudes de todos los herederos. “Estamos acostumbrados a las dificultades. Hemos pasado una guerra. Nos expulsaron del país y supimos aguantar. Yo creo que esta familia ha sabido siempre tomar las decisiones a tiempo. Eso nos ha permitido sobrevivir”, concluye Luis Pich.