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Energía nuclear, ¿sí o no?

“Hay más países a favor de la energía nuclear que en contra. Alemania es una excepción [cerrará  todas su plantas para 2022] “, sentenció rotundo Luc Oursel, presidente de Areva, líder mundial en el sector de la energía nuclear, durante una reciente conferencia en Madrid. Aunque el desastre de Fukushima (Japón) en junio de 2011 marcó un antes y un después en este controvertido sector y fue, incluso, el detonante de decisiones políticas como la de la canciller Angela Merkel, Oursel niega ir contracorriente. “La confianza se resintió en un país como Francia [este tipo de centrales aporta el 75% de la generción energética del país] después de Fukushima, pero gracias a la comunicación desplegada, se está recuperando. Uno debe estar dispuesto a debatir y a demostrar que el primer objetivo es la seguridad”, añade.

No es nuevo que partidarios como Oursel exhiban que la nuclear es un motor económico y una energía no contaminenate –en términos de emisiones de CO2–  que ayuda a la soberanía energética de los países. Además, el presidente de Areva está convencido de que la seguridad es un “concepto dinámico” y de que accidentes como el japonés revelan que la cooperacíón internacional en materia de seguridad es imprescindible. Pero, ¿qué piensan los ciudadanos? En la UE hay 145 plantas nucleares instaladas –en Francia, 58; 19 en Reino Unido; en Alemania 17 , de los que se han cerrado 8 desde junio de 2011; en Suecia, 10 y en España, 8 aunque la de Garoña está parada a la espera de la resolución del CSN–. ¿Se sienten seguros?

Un año después de Fukushima, entre los norteamericanos pesaban más las posiciones favorables –un 57%– que los opositores, según una encuesta de Gallup. Se mantiene así una tendencia similar en los últimos años.

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Preguna de Ipsos MORI entre los británicos: está a favor (en verde) o en contra (en rojo) de reemplazar con nuevas centrales nucleares aquéllas que se van a quedar obsoletas en los próximos años?

Aunque los británicos continúan siendo, en líneas generales, favorables a las industria nuclear, según la última encuesta de Ipsos MORI publicada el pasado febrero, el apoyo popular a sustituir con nuevos reactores los que se están quedando obsoletos cayó ocho puntos porcentuales, hasta el 42%, en 2012.

En una encuesta del CIS de mayo de 2011, la construcción de una central nuclear generaba “mucho o bastante temor” entre un 64,5% de los españoles encuestados.

Y el último Eurobarómetro sobre este asunto es de, atención, ¡2010!: entonces, la mayoría de europeos –un  53%–  percibía que la energía nuclear aparejaba más riesgos que beneficios. ¿Por qué no ha hecho Bruselas ningúna encuesta más, sobre todo para palpar el sentimiento después de Fukushima? “No hay ninguna razón específica”, contestan escuetos desde la oficina de prensa del comisario europeo de Energía, Günther Oettinger.

¿Cuál es su opinión? ¿Deben más países imitar la decisión alemana y desmantelar la energía nuclear en favor de energías renovables?