Mercados

Las pymes hacen las Américas

Bruno Muñoz es socio fundador de una mediana empresa española ligada al maltrecho mundo de la construcción. Su compañía se llama Desnivel Obras y se dedica desde hace diez años a la geotecnia especializada, es decir, a evitar avalanchas o deslizamientos en accesos complicados. En esta década, ha salido adelante con altos y bajos: su facturación ha oscilado entre los 3 y los 11 millones de euros y su plantilla, entre los 20 y los 140 trabajadores. Pero Muñoz recuerda que fue en 2008 cuando se encendieron las alarmas en su cuartel general, en Granada: “La contratación de obra pública se frenó del todo. Nosotros sobrevivíamos, pero a casi todo el mundo le iba mal y empezamos a mirar al exterior”. Contactaron con una empresa local de Brasil, pero la burocracia en el gigante sudamericano no es fácil. “Estábamos esperando una excusa para irnos y ésta llegó de la mano de Acciona. Tener un socio local nos allanó el camino”, cuenta. A principios de 2011, hizo las maletas y cruzó el charco, pero su aspiración de seguir creciendo no paró. Al contrario. Muñoz aprovechó unas jornadas de la Cámara de Comercio Brasil-España para contactar con empresarios peruanos, lo que le permitió ampliar su negocio a Lima hace poco más de un año. Hoy trabajan 18 personas en la sede peruana y 12 en la brasileña.

Brasil es precisamente el último destino de Carlos Picazo, pero su historia en el Nuevo Continente arranca más al norte, en México. Su compañía, Nexium Customer Solutions, que se dedica al trade marketing, esto es, al márketing en el canal de distribución enfocado al gran consumo, arrancó en España en 1997. Hoy factura 9 millones de euros y cuenta con 110 empleados, pero su crecimiento no puede entenderse sin su expansión a América Latina. Hace dos años y medio, un padrino de los grandes, Coca-Cola, les propuso acompañarles a México D.F. para darles allí el servicio que le prestaban en Madrid. No dudaron ni un momento. “Se nos puso en bandeja empezar en un país de legislación mercantil sencilla, grande y desarrollado frente a otros países de la región. Un mercado en el que no teníamos que explicar en qué consiste nuestro trabajo porque ya hay competidores de EEUU, pero en el que aún hay muchas oportunidades de negocio”, relata Picazo. Sólo había un pero a tener en cuenta: la seguridad. Con todo, la experiencia fue muy positiva y, hace sólo cuatro meses, decidieron abrir oficina en Sao Paulo, de manera que latam ya supone el 30% de los ingresos.  Picazo nos avanza que tienen la vista puesta en otros dos de los mercados más atractivos del continente: Chile y Colombia.

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No es el único. Javier Lafont eligió Bogotá como destino en el proceso de internacionalización de Delogica, una compañía que elabora software de proyectos para grandes empresas, que emplea a 60 personas y factura 3 millones de euros. “Colombia es un destino manejable, un país en el que nos hemos sentido a gusto y en el que está todo por hacer en nuestro sector. Quisimos dar el salto porque los diez próximos años va a haber mejores oportunidades al otro lado del Atlántico”, confiesa el socio director. Su primera toma de contacto fue en 2009. Un amigo les descubrió el país. En 2010 se constituyeron jurídicamente y, ya en 2012, empezaron a trabajar con un socio local, “bastante más grande”, que hoy les abre puerta tras puerta.
muchas pero pequeñas. Los casos de Muñoz, Picazo y Lafont son tres historias puntuales, pero que reflejan la existencia de una nueva oleada de empresarios españoles, dueños de medianas y pequeñas compañías, que han optado por desembarcar en América Latina para buscar nuevas oportunidades de negocio. Muchos planearon hacer las maletas en 2010 y las hicieron, finalmente, en 2011. Entonces la región crecía a ritmos de entre el 4% y el 6%, mientras que España se debatía entre la recesión y el estancamiento. Hoy los escenarios –uno prometedor y el otro con un paro galopante y el fantasma del rescate sobrevolando– no han cambiado, lo que equilibra aún más la balanza de las relaciones bilaterales entre España y América Latina.

Al atractivo del dinamismo económico se suman, como ha ocurrido en otros momentos históricos, un idioma común y unas costumbres y una cultura cercanas, además del reconocimiento a la empresa española, hoy bien vista tras superar los recelos conquistadores a los que se enfrentó en los noventa.

Ahora bien, aún no hay estadísticas [ya de por sí escasas] que recojan este fenómeno creciente. No es fácil captar la presencia de estas pymes en los datos oficiales. “No se trata de un flujo importante de recursos invertidos, pesa más la desinversión de cualquier gran empresa”, según recuerda el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Icade, Alfredo Arahuetes. Pero nuestros tres protagonistas son conscientes de que cada vez son más. “Están los aviones que hay colapso para entrar. Hay un auténtico desembarco… cuando ves por la calle a un español, piensas: Tú también aquí, a ver dónde metes la cuchara…”, confiesa Javier Lafont.

Interés creciente. No son los únicos que ven esta tendencia. Los economistas y las instituciones, tanto nacionales como internacionales, también empiezan a señalar este flujo empresarial como una nueva ola generada –y generalizada– a raíz de la crisis y que ayudará a la recuperación de la economía española. “Nos encontramos ante una nueva etapa de expansión de las empresas españolas en América Latina”, asegura el presidente de la patronal Cepyme, Jesús Terciado. “Desde el inicio de la crisis en Europa, han vuelto a preferir América Latina”, destaca el responsable de Asuntos Económicos de Desarrollo Empresarial de la Cepal, Sebastián Rovira.

El Gobierno también lo ve así. “América Latina y las pymes son prioridades esenciales”, recalca el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, que recuerda que así quedó de manifiesto en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Cádiz en noviembre, en la que se firmó la Carta de las pymes (que puso de relieve que éstas constituyen la principal novedad de la relación inversora bilateral).

Sobre el terreno, al otro lado del Atlántico, también se aprecia esta incursión. “En México, cada año hay un 15% más de empresas españolas, ya son más de 4.000 y el número de españoles que pidió el permiso migratorio en los primeros nueve meses de 2012 alcanzó los 1.800, los mismos que en todo 2011”, avanza el consejero de Asuntos Económicos de la Embajada de México en Madrid, Gerardo Ezquerra. “Existe un gran interés de la pyme española por Brasil, por nuestra estabilidad jurídica, por ser un gran mercado de consumo y por los grandes planes nacionales [Mundial de Fútbol de 2014 y Juegos Olímpicos de 2016]”, destaca Antonio del Corro, el director ejecutivo de la Cámara de Comercio Brasil-España. Desde Santiago de Chile refuerzan esta tesis: “En los últimos años hemos visto un gran interés de la pyme por invertir. Los flujos se mantienen estables, pero los proyectos aumentan. Sólo en 2012, hemos atendido a 96 compañías interesadas”, asegura el vicepresidente ejecutivo del Comité de Inversiones Extranjeras de Chile, Matías Mori.

America2Eso sí, hay unanimidad en recomendar paso firme. No vale dar el salto para escapar, para sobrevivir sin más. “Es una de las mejores opciones para las pymes, una opción estratégica, pero no un atajo”, advierte Xavier Mendoza, director del Observatorio de la Empresa Multinacional, promovido por el Icex y Esade. En esa misma línea, el profesor de Economía del IE Business School, Juan Carlos Martínez Lázaro, avisa de que “la salvación está al otro lado del Atlántico, pero sin pensar que es El Dorado”. “La región ofrece un terreno fértil para la expansión de las pymes. El desafío consiste en que repliquen el éxito incontestable de las grandes empresas”, insiste Gracia.

Las multinacionales lo ven viable. Con dos décadas de experiencia a sus espaldas, ven posibilidades de que las pymes se coman parte de un gran y creciente pastel. “Se abren oportunidades para todo tipo de empresas. Se trata de anticiparse y adaptarse para dar respuesta con innovación a los desafíos locales”, aseguran desde Telefónica. “Las empresas españolas por lazos culturales, comerciales y financieros tienen una afinidad muy clara con Latinoamérica”, dicen en el BBVA.

Cómo y dónde. Las pymes españolas toman tierra en América Latina de distintas maneras. Algunas se instalan en el continente bajo el paraguas de las multinacionales, sobre todo, españolas. Aunque éste es el aterrizaje más fácil y empresas como BBVA se comprometen a hacer “de puente”, Martínez Lázaro advierte de que “el efecto arrastre no es tan alto como se cree”, mientras que Lafont denuncia abiertamente que “las grandes no benefician a las pequeñas”. La segunda opción consiste en recurrir a socios locales –alianzas o joint ventures– que ayudan con el conocimiento del mercado interno. “Las empresas españolas tienen mucho que aportar a las economías de la región, no sólo por sus productos o la generación de empleo, sino a través de la transferencia de conocimiento o know how”, resalta Rovira. Por último, está el caso de las empresas que emprenden sus proyectos de expansión de manera independiente. “Cada vez son más”, certifica Terciado.

¿Por qué países apuestan? Hay inversiones en hasta 31 países de América Latina. Sin embargo, hoy son tres las economías estrella por tamaño, potencial y seguridad jurídica: México, Brasil y Chile. Las tres, junto a una Argentina en horas bajas, acaparan casi el 70% de las operaciones. Además, hay otras dos economías emergentes en el eje andino, Colombia y Perú, y países como Panamá, Paraguay, Uruguay y Costa Rica, que se están reivindicando cada vez más en el mapa.

En el otro lado de la balanza, el de los países que pierden posiciones, destaca precisamente el caso de Argentina donde se ha producido, a partir de 2011, un importante descenso de la confianza inversora. “Está con el motor en marcha, pero al ralentí”, analiza el profesor del Instituto de Estudios Bursátiles y autor del libro América Latina emergente, Ramón Casilda. “El caso argentino está distorsionado por YPF, el país tiene un problema real con su economía”, destaca Arahuetes. Con todo, el grupo de los peores de la clase lo lideran Venezuela y los países más cercanos a su órbita: Bolivia y Ecuador. De hecho, el catedrático de Organización de Empresas en la Universidad de Oviedo, Esteban García-Canal, previene de que el principal problema en la región radica en “la vuelta al populismo” de algunos países. Terciado señala otras piedras en el camino: inseguridad jurídica, proteccionismo comercial, convenios de doble imposición fiscal obsoletos y un “mejorable” apoyo institucional.

Aunque evidentemente no es oro todo lo que reluce, en un continente que prevé crecer un 3,8% en un 2013 en el que la agonía europea continúa, hay muchas cosas por hacer en los grandes sectores: infraestructuras, energía, construcción, agroalimentación, tecnología, servicios, turismo, consultoría…
Muñoz, Picazo y Lafont tienen claro por dónde pasa su futuro. No sólo comparten espíritu emprendedor y ganas. Los tres confiesan que han llegado al Nuevo Continente con la firme intención de quedarse, de desplegar velas. No es un viaje de ida y vuelta.