Estilo de vida

Un sector que se mueve

Dar pedales está de moda y no sólo por el Tour de Francia que empieza este fin de semana. Seguro que esta afirmación no le pilla por sorpresa porque cada vez son más las bicicletas que se ven en las carreteras, en las vías verdes y, también, en las ciudades. Más de la mitad de la población (20,5 millones de españoles) tiene bici propia, 15,7 millones la usan con cierta frecuencia y cerca de tres millones la utilizan a diario… o casi a diario. En 2011, se vendieron en España 780.000, casi tantas como coches.

El sector se mueve. Lleva años haciéndolo y hay unanimidad en que le queda mucho recorrido por delante. Hay quien defiende que, hasta ahora, la crisis económica lejos de ponerle piedras en el camino le ha dado fuelle. Las razones son varias. La bici empieza a concebirse como un medio de transporte, como una opción de movilidad atractiva y no contaminante que, como plus, supone un ahorro en combustible. Además, hay más gente con más tiempo libre –teniendo en cuenta el desalentador contexto laboral– y la bici se enorgullece de sacar un cuerpo a otros deportes: vende no sólo vida sana, sino libertad y optimismo y, desde el punto de vista económico, supone una inversión inicial que cada uno adapta a su poder adquisitivo. Después, carreteras y caminos son gratis.

Las cifras empresariales ponen de relieve que el ritmo de pedalada es firme y que la bicicleta de montaña es la que tira con más fuerza –sigue siendo la preferida para la mitad de los aficionados–. “Hemos capeado la crisis, no conozco un sector que haya crecido a un ritmo medio del 10% en la crisis”, asegura Íñigo Isasa, expresidente de AMBE, la Asociación de Marcas y Bicicletas de España [presidida por Ignacio Estelles desde mediados de abril], que aspira a ser la patronal de la bici y de la que hoy forman parte una treintena del total de 275 empresas mayoristas españolas. Hay fabricantes que incluso superan este ratio… y quien menos se mantiene. El sector factura 700 millones de euros anuales según la financiera Cetelem, ninguna gran compañía ha cerrado en estos seis años y se mantienen abiertas entre 3.500 y 3.700 tiendas en toda España.

Los históricos españoles de la bici lo confirman. “Hemos mantenido un crecimiento positivo en los últimos años”, destacan en BH. “Desde 2008 hasta hoy hemos crecido un 12% a nivel global”, avanza Gabriel Bazaga, responsable de ventas internacional de Orbea. Eduardo Roldán, director de Marketing de Macario Llorente, distribuidor de 20 marcas de componentes entre ellas Shimano, defiende que es un sector consolidado: “Disponemos de una industria sólida y un gran número de potenciales consumidores. Eso hace que, incluso en los peores momentos, seamos una alternativa de ocio y movilidad”.

¿Cambio de marcha? El sentir continúa siendo optimista, más si se mira de reojo al contexto general o a las ventas en otros mercados como el de la automoción. Pero en el sector nadie pasa por alto que estamos ante un momento clave porque los últimos meses han sido malos y 2013 se presenta complicado. De momento, todos señalan al cielo: las lluvias no han ayudado. Ahora con la llegada del buen tiempo, se podrá dibujar un escenario más acorde a la realidad, pero la mayoría de las voces ya advierten de que la coyuntura económica también empieza a salpicar tras años a cubierto. “La crisis ha llegado con retraso y amortiguada por el crecimiento en el número de usuarios, pero parece que este año ha comenzado titubeante y hay señales que indican que va a ser difícil”, advierte Jesús García, gerente de las tiendas Mammouth.

bici4Una vez detectado el posible bache, habrá que reaccionar para esquivarlo. Hasta el momento, las dificultades económicas sólo se habían traducido en un cambio en los hábitos de consumo. Ahora hay más clientes aunque se gastan menos y de forma menos compulsiva. De media, en España la inversión en una bici es de 250 euros (frente a los 750 euros de Holanda o Alemania). La horquilla de precios es enorme: la gama baja ronda los 300 euros si es de marca (en grandes superficies bajan incluso de 100 euros) y la gama alta estaría entre los 4.000 y los 15.000 euros. “En gama baja, la gente ahora no cambia de bici con tanta alegría, pero en gama alta las ventas han crecido”, remarcan desde Pinarello. El importante mundo de los complementos y productos alimenticios también sigue creciendo, aunque la renovación de los primeros ha apretado el freno. “Crecemos ampliando la oferta”, apunta Jesús García.

La crisis ha abierto paso a otra novedad en el consumo: antes las bicis se pagaban a tocateja, ahora se financian. Cetelem (BNP Paribas) ha sido una de las primeras en hacerlo según confirma su directora de distribución en España, Gema Benavides: “Permite al distribuidor ampliar los clientes que pueden acceder a la gama alta y asegurarse de que el resto pueden renovar el producto”.

Con todo, el sector se guarda muy mucho de tomar impulso por sí mismo, sin necesidad de que lo empujen. Evoluciona sin parar, se reinventa. “La bici de montaña le hace estar vivo. Hay una constante innovación de producto”, resalta Julio Vicioso, director de Bike, revista referente y líder. Valga un ejemplo: hasta 2007 las ruedas eran de 26 pulgadas, pero la introducción de las ruedas de 29 pulgadas ha revolucionado el mercado.

Nadie duda de que al mundo de la bici le quedan kilómetros por delante y de que cada vez son más los radios de su negocio. Aunque no hay estadísticas por ciudades, los carriles bici ya han movido gran cantidad de dinero (en 2010 se llevaron parte de los 5.000 millones del Plan E de Zapatero). Pero queda mucho por hacer. “Se ha gastado sin conocer lo que es útil para la bici y para la ciudad”, cuestiona Vicioso recordando que en Holanda los carriles siempre se conciben desde el corazón de la urbe hacia fuera. “Tras la peatonalización hay que llegar a un cambio de paradigma hacia la bicicletización”, exhorta Xavier Corominas,  secretario técnico de la Red de Ciudades por la Bicicleta. El director técnico de ConBici, Manuel Martín, pone en valor el potencial del ciclismo urbano: “Por clima y por la situación económica, a poco que las Administraciones se impliquen en su promoción como medio de transporte urbano, los éxitos serían espectaculares”.

Además del uso particular, muchas ciudades ofrecen la posibilidad de alquilar bicis. Su financiación se realiza de diferentes maneras. En ciudades como Córdoba, Valencia o Santander las bicicletas de libre disposición van de la mano de la empresa de publicidad exterior JCDecaux (que tiene contratos con 66 ciudades y moviliza 47.000 bicicletas en todo el mundo). “En Barcelona, los coches pagaron las bicis con la zona verde y, en Madrid, los costes quedan dentro del sistema general de movilidad con cargo al Servicio de Estacionamiento Regulado”, explica Corominas.

Ésta es sólo una derivada de un negocio mucho mayor por explotar. “Se está perdiendo mucho dinero por los visitantes que España deja de recibir con el cicloturismo, un sector consolidado en otros países. Aquí no hay facilidades para completar los desplazamientos en bici y tren y esto, junto al uso obligatorio del casco en vías interurbanas, cuando en sus países es voluntario, es muy perjudicial”, denuncia Manuel Martín.

bici4Hay más pruebas de crecimiento.  En plena crisis, en septiembre de 2012, abrió sus puertas Expobike, la primera feria del sector. La visitaron 15.000 personas. “No había un escaparate de la industria para los profesionales ni para los usuarios”, apunta Rocío Aguirre, su directora general. Este septiembre celebrará su segunda edición en colaboración con Ifema y con Holanda como invitado. Objetivo: doblar visitantes y facturación.

Además, las aseguradoras han visto clara una nueva necesidad recogida en el Barómetro de la bicicleta 2011 de la DGT: más de la mitad de los ciclistas se plantearía asegurarla. Mapfre o Peris ya han lanzado pólizas para no profesionales (los federados tienen seguro deportivo).
pinchazos.

Sin embargo, este sector en auge también tiene sus peros si revisa en el taller su propio engranaje y si se tira de comparación. “Podemos estar 20 años por detrás de los países de nuestro entorno”, advierte Vicioso. La principal autocrítica, paso previo a alcanzar al grupo de cabeza,  tiene que ver con su propia organización y transparencia. “Es triste pero no hay datos fiables del sector”, denuncia Íñigo Isasa. Las únicas cifras generales son de la Asociación Europea de Fabricantes de Bicicletas (Colibi). “Cada uno ha hecho la guerra por su lado y eso nos ha perjudicado”, insiste el expresidente de AMBE. La Plataforma Empresarial de la Bicicleta (PEB) también ha intentado sin éxito elaborar un Libro blanco de la bicicleta. “El sector tiene que dignificarse y profesionalizarse. Hay que luchar por saber quiénes somos y dar ese valor añadido que sólo nosotros podemos dar”, defiende la presidenta de la PEB, Marisol Otero. Ilusión y ganas de seguir pedaleando a buen ritmo no faltan.