Economía

El juego se la ‘juega’ en Internet

El Málaga hizo historia llegando a cuartos de final de la Champions League de este año. Muy pocos contaban con que el equipo entrenado por Manuel Pellegrini fuera capaz de eliminar al Oporto. Entre los que sí confiaban en el conjunto andaluz se encontraba un anónimo jugador. Y para demostrarlo, entró en la página web de la casa de apuestas Paf y se jugó 42,54 euros a que el Málaga ganaba 2-0 al Oporto y alcanzaba el pase a cuartos. Además, repartió su apuesta con el resto de emparejamientos de octavos de final, incluyendo la remontada del Barcelona al Milán. Acertó. Esos 42 euros se convirtieron en 24.922, cuando el paraguayo Roque Santa Cruz marcó en las postrimerías del encuentro el tanto que daba el pase al Málaga.

Del afortunado ganador solo se conoce que realizó su apuesta desde un ordenador radicado en la localidad malagueña de Mijas. Y nada más. No se sabe si es hombre, mujer; si es un experto en fútbol o, simplemente, tuvo suerte; si es un habitual del juego, o no… En definitiva, desconocemos casi todo. Algo habitual en estos nuevos tiempos del juego, donde Internet se ha convertido en la plataforma favorita de unos apostadores anónimos, que no tiene el menor interés en que el público les vea cantando bingo, o acertando al rojo o al negro en la ruleta de cualquier casino.

ficha-dentrioSeñoras y señores. Bienvenidos al juego del siglo XXI. Un mundo nuevo donde el casino o el bingo es la pantalla del ordenador y donde todo es apostable. Internet se ha saltado todas las barreras y ahora el nuevo cliente se juega su dinero a cualquier cosa. La Red permite que se apueste por quién marcará el gol, por cómo quedará un partido en el descanso, por quién recibirá la primera tarjeta amarilla, por si el próximo gol se marcará de cabeza o por el ganador de un partido de tenis. Pero no todo es deporte. Con Internet también se puede vaticinar cómo irán vestidos los novios en una boda real, o si sus anillos serán de oro o plata. Incluso algunos se juegan el dinero tratando de acertar quién será el próximo expulsado en el reality de moda de la televisión, o por las veces que Mariano Rajoy repetirá una palabra en concreto en su próximo discurso en el Congreso. “Tenemos apuestas de todo tipo, no solo deportivas. Es lo que pide el jugador español, que estimamos que es varón y tiene una edad que oscila entre los 20 y 35 años de edad. Su juventud nos obliga también a adaptarnos, ya que debemos permitir que se pueda jugar en vivo, a través del teléfono móvil”, explica Albin Tiusanen, presidente de Paf en España.

Las nuevas tecnologías han convertido el día a día en una inmensa ruleta en la que se juega en tiempo real y sin salir de casa. De todos los juegos disponibles, el jugón de Internet bebe los vientos por el póquer (38% de los usuarios), las apuestas deportivas (52%) y las loterías online (69%). Lógicamente, esta fiebre de apuestas por Internet ha provocado que las cifras de negocio de este incipiente sector se hayan multiplicado en tiempos de crisis, que es justo cuando se ha originado este boom. Así, según estima Hacienda el juego online movió en 2012 unos 4.000 millones de euros. ¿Saben cuál era la cifra estimada en 2010? 300 millones. Respecto al número de jugadores, a 20 de marzo de 2013, había registrados más de 1,1 millones, 100.000 más que en diciembre de 2012.

dentro-2graficoOKA pesar de estos brutales incrementos, el juego online todavía no es la principal partida en las cifras totales del mundo de las apuestas. Según los últimos datos disponibles, que corresponden a 2011, el tamaño del mercado en España, en términos de cantidades jugadas, fue de 26.585 millones de euros. En cuanto a la distribución por operadores, el 37% de los ingresos corresponde a Loterías y Apuestas del Estado, el 35% a máquinas tragaperras, el 7% a la ONCE, el 8% a los bingos, el 6% a los casinos y el 7% a Internet.

Pero éstas son solo las cifras. Para conocer la transformación que Internet ha provocado en el mundo del juego es necesario conocer la evolución de los diferentes operadores. Loterias y Apuestas del Estado, ONCE y tragaperras resisten con dignidad la revolución virtual. Por contra, bingos y casinos son los que están pagando la ronda del despegue de la Red.

Competencia desleal. Buena prueba de ello son las cifras de las salas de bingo. Si tenemos en cuenta el año 2003, donde los jugadores se dejaron en cartones cerca de 4.000 millones de euros, el desplome de ventas en los años posteriores ha sido tan significativo que en 2011, los bingos solo ingresaron 2.140 millones de euros. Esta caída de ventas ha provocado que se hayan cerrado 100 salas en ocho años. En cuanto a los casinos, los números también son para echar a correr, ya que las cantidades jugadas han caído un 40% en solo cuatro años. “Nuestro problema no es exclusivamente Internet, lo que nos está hundiendo es la ley antitabaco. Desde su aprobación se han perdido el 30% de los clientes. España es uno de los pocos países donde no existen zonas de fumadores en bingos y casinos. Eso provoca que el jugador se quede en su casa, que es donde puede fumar”, asegura Juan José Sánchez, gerente de la Confederación Española de Juegos de Bingo.

sumario-dentroTanto la patronal de bingos como la de casinos claman contra la competencia desleal de los operadores de Internet. “Hasta la aprobación de la nueva Ley del Juego a mediados de 2012, estas empresas se han aprovechado de un vacío legal durante cuatro años. Al no estar reguladas, no pagaban impuestos y se les ha permitido hacer publicidad, algo que no está permitido para los bingos y que nosotros podemos hacer en algunas comunidades autónomas solo desde el año pasado”, asegura Heliodoro Giner, secretario general de la Asociación de Casinos de Juegos.

Cierto. Los operadores virtuales han aprovechado la alegalidad para darse a conocer en España, llenando las camisetas de los equipos de fútbol con su publicidad o lanzando anuncios en radio y televisión. Mientras, bingos y casinos no han tenido herramientas para tratar de captar al cliente joven que empezaba en el mundo de las apuestas. “También hay diferencia de trato tras la Ley en el tema impositivo. El online paga el 25% sobre el beneficio mientras que para nosotros es diferente. Cuando un cliente compra un cartón de bingo, el 60% del importe se destina a premios. Del 40% restante, el 62% son impuestos. Y con lo que queda, la sala de bingo tiene que mantenerse y, encima, ganar dinero”, se queja Sánchez. “La Ley nos obliga a pagar impuestos por los ingresos (el 60% se va en tasas) mientras que el operador online paga si hay beneficios. Eso es dañino para el negocio”, corrobora Giner.

Ante este panorama en el que Internet juega con cartas marcadas y varios ases en la manga, a los bingos y casinos no les ha quedado más remedio que tirar de materia gris para tratar de sobrevivir. Los primeros, han utilizado el bingo electrónico y la laxitud de las leyes en algunas Comunidades Autónomas para tratar de captar nuevos clientes. “En este negocio, la Administración te dice hasta los premios a repartir. Pero en Cataluña ha habido una nueva norma que permite al empresario manejar una bolsa del 14% del cartón en premios extra. Eso ha hecho que los clientes hayan crecido un 11% en ese territorio”, añade Sánchez. En cuanto a los casinos, la clave de que estén llevando la crisis y la competencia virtual con más dignidad tiene nombre y apellido: el Texas Hold’em. “Se trata de una modalidad de póquer que ha hecho que los jóvenes vayan a los casinos”, reitera Giner. Tanto es así, que en el Casino Gran Madrid se organizan más de 100 torneos de póquer al año, repartiéndose cerca de tres millones de euros en premios.

Como se puede ver, tanto casinos como bingos tratan de seguir contando con alguna carta ganadora. Pero poco más pueden hacer mientras la regulación obligue a tener que pedir permiso a la Comunidad Autónoma de turno hasta para cambiar de sitio las mesas o para incrementar el precio de los cartones. “Lo único que pedimos es que nos dejen jugar a ser empresarios. La regulación que tenemos es de los tiempos de la transición, donde el juego tenía mala prensa. Ahora no toca este tipo de leyes”, añaden desde la patronal binguera.

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De las tragaperras a la red. Otros a los que también les gusta “jugar a empresarios” es a los directivos de Codere y Cirsa, los dos mayores gigantes españoles del sector del azar. Ambas firmas comenzaron su carrera empresarial como meros vendedores de tragaperras y, con los años, han evolucionado. “Como los grandes, Codere empezó en un garaje, vendiendo ese tipo de máquinas. Pero las altas tasas impositivas que se estilaban en la década de los 80 para las tragaperras hizo que la empresa abriera negocios en América Latina y Europa. Ahora España solo supone el 9% de una facturación de 1.663 millones de euros”, explica Jaime Estalella, director de operaciones de Codere en Europa. Además de la expansión internacional, la empresa ha evolucionado en el tipo de negocio. Si en los comienzos todo se centraba en las máquinas de los bares (venta y fabricación al fusionarse con Recreativos Franco), ahora éstas suponen solo la mitad del negocio. “El resto viene de los bingos y casinos y de las apuestas deportivas, que es la revolución para la empresa. Con las tragaperras no ha habido una gran evolución. Pero estos terminales que podemos situar en bares y salas de juego, dependiendo de la comunidad autónoma, son todo tecnología. Se gestionan en remoto y, además, nos permite hacer publicidad. Algo que nunca pudimos hacer con el juego tradicional ”, añade Estalella.

Cirsa también se ha subido al tren de las apuestas deportivas, con la bandera de Sportium. En sus tiendas, la firma presidida por Manuel Lao permite jugar en 70 deportes diferentes. “Al mes se realizan más de dos millones de apuestas”, apuntan desde Cirsa.

Además de las apuestas, ambas empresas también están presentes en Internet, aunque su peso es, todavía, pequeño. “La falta de regulación ha permitido que los operadores extranjeros de Internet nos lleven cuatro años de ventaja. Los mismos que llevan pudiendo invertir en dar a conocer su marca mientras que las firmas de juego tradicional española no podían. El reto del sector pasa por normalizar las leyes y que todos juguemos con las mismas reglas. Ahora dependiendo de la comunidad donde estés puedes hacer unas cosas u otras”, explica Estalella.

Y si hablamos de permitir a todos jugar con la misma baraja, la llegada de Eurovegas (si finalmente tiene lugar) da esperanzas al sector de que, por fin, todo se normalice y se eliminen leyes que atacan a la línea de flotación del juego. “No creo que a Sheldon Adelson no le dejen cambiar las mesas de sitio. Y tampoco creo que no se permita fumar en ninguna zona de sus casinos, ni que no se le permita abrir las 24 horas del día. Así que su llegada al menos puede suponer que en la Comunidad de Madrid la tremenda ley antitabaco baje de nivel”, anhela Heliodoro Giner.

El tiempo dirá si finalmente el sector de juego tradicional puede competir de tú a tú con Internet. Casi 5.000 millones de euros en impuestos y cerca de 200.000 puestos de trabajo dependen de que los crupieres puedan seguir diciendo aquello de: ¡Hagan juego, señores!