Economía

Los reyes del 'turf'

Las carreras de caballos son sólo el escaparate de un complejo mundo que gira en torno a un elemento: el caballo pura sangre inglés. La foto macro refleja que el este sector mueve en España 113 millones de euros. “El turf es yeguas en los prados; caballos en la pista y aficionados apostando”, resume Federico Riopérez, propietario de Achtung, el purasangre de cuatro años que, contra todo pronóstico, entró el primero en la línea de meta del Gran Premio de Madrid, la carrera más importante de España –dotada con 50.000 para el ganador– que el pasado 30 de junio se corrió en el Hipódromo de La Zarzuela (ese mismo día, moría su entrenador tras dos años luchando contra la leucemia). Si falla alguno de estos tres ingredientes, la industria empieza a flojear. Y en España flaquea: hay poca cría, pocas carreras y poco juego. Más bien estamos a años luz de países como Estados Unidos, Francia o Reino Unido que han hecho de este deporte-espectáculo una industria de miles de millones. Sólo un dato: las apuestas en Francia movieron el pasado año 10.500 millones de euros; en España, 28 millones. Si aceramos el zoom, la foto micro muestra una galería de historias llenas de pasión, porque el turf es, ante todo, una afición. Cara, muy cara, pero una afición. Ni propietarios ni criadores viven de esto.

Si quiere conocer todo sobre el futuro de esta industria, los propietarios, los criadores y el mundo del juego, econtrará un reportaje en el número de Capital que ya está en el quiosco. Aquí, le ofrecemos una información extra que no incluimos en nuestras páginas en papel.

Anthony Forde: este súbdito inglés nacido en Marruecos y afincado en Canarias es el dueño de SafSaf. Hasta el pasado año, era el mayor propietario en España: 25 caballos y la cuadra que más ganancias ha obtenido en premios. Ahora ha vendido muchos, se ha quedado solo con dos aquí y el resto se los ha llevado a Francia –también tiene seis a medias con la cuadra Los Toneles–. “En España no es interesante tener cuarenta caballos en entrenamiento, sino cuatro o cinco buenos. Aquí se corren diez carreras a la semana y en Francia, cincuenta al día. Si no hay juego, no hay dinero”, se lamenta este propietario que, como el resto, afirma “haber perdido dinero en números finales”. Forde pertenece a la hornada de nuevos propietarios llegados al hipódromo madrileño tras la reapertura en 2006. A sus 50 años, este empresario, vive del trading de pescado [compra y vende en altamar con destino a África]. Un negocio poco conocido para el gran público y que le ha permitido lograr una acomodada vida como para meterse en esta afición. “En Marruecos había muchas carreras y algunos de mis amigos tenían caballos pero yo entonces no tenía dinero para ello”, rememora. Tiene un agente francés que la compra los caballos –ha habido años en los que ha podido comprar y vender hasta veinte ejemplares– y entrena con Mauri Delcher y Paquito Fernández.

Federico Riopérez: es propietario –una media docena de caballos y otros dos, a medias con otros– y criador, dueño de la Dehesa de Cantogordo. Lleva viniendo al Hipódromo de La Zarzuela desde 1973 como aficionado y no fue hasta 2005 cuando compró su primer ejemplar. Siempre repite que tiene un caballo bueno y cuatro malos y que gracias a eso, se mantiene en esto. Compró Achtung a la yeguada Dehesa de Milagro (la mayor de España), pagó unos 10.000 euros y, con el útlimo triunfo, lleva ganados más de 100.000 euros. Hace tres años, se metió en la cría aprovechando que tenía una finca estupenda con una vega fluvial.”Tengo cuatro yearlings (potros de unos 18 meses sin domar) propios y si los vendiera en una subasta, no me saldrían los números”, reconoce. Criar un caballo cuesta entre 12.000 y 14.000 euros, sin contar los gastos de cubrir a la yegua –hasta 4.000 euros con un buen semental–. El precio medio de una subasta en España ahora ronda los 15.000 euros.  Tiene una visión muy clara de lo que debe ser el turf en España y estudia presentarse a las elecciones a presidente de la Asociación de Propietarios: “En la economía española está el Ibex 35 pero el tejido industrial del país lo forman las pymes. El turf debe replicar ese tejido industrial, debe haber masa social no sólo grandes cuadras”.

Veronika Pucci (en la foto): es la cara visible de la escudería Di Benisichi, una de las cuadras más jóvenes pero que más está apostando por el turf.  Ella, una acomodada peruana, y su marido, un italiano dueño de la farmacéutica Antibióticos S.A., compraron sus dos primeros caballos en 2010. “Llegamos por casualidad y nos picó el gusanillo. Ahora tenemos trece caballos, pero espero quedarme con menos y mejores”. En 2012 tomaron también las riendas de la yeguada Haras de Ultzama. Takar, también en la foto, es un alazán irlandés de su propiedad. Tiene cuatro años y ha ganado, entre otras categorías, un Grupo 3. Fue criado por el Aga Khan.

Roberto White (el cuarto por la izquierda en la foto): es la excepción a la regla: ha tenido pocos caballos pero muy buenos. “Desde la reapertura de La Zarzuela he tenido dos de los mejores caballos: As de Trébol ganó un Grupo 3 y Plantagenet, que ganó en el meeting de Dubai. ¡El mundo entero del turf está allí durante los dos meses que dura el meeting [el caballo es invitado a participar]”. Plantagenet pasará a la historia del turf nacional por ser el primer caballo made in Spain –criado, entrenado y montado por españoles– en ganar esta prestigiosa carrera en Dubai. Lo vendió (no dice por cuánto), pero el negocio ha sido redondo. “He reinvertido todo lo que he ganado y tengo las cuentas equilibradas. Por ahora, es una historia digerible. Esto hay que vivirlo con corazón, pero sin perder la cabeza”, dice este propietario que, en su día a día, es empresario, abogado y emprendedor.

Reza Pazooki (segundo por la izquierda en la foto): Nació en Teherán y a los 17 años él y su familia tuvieron que salir del país. Como su hermano mayor conocía (y tenía negocios) con Juan Garrigues Walker acabó afincándose en España. Aquí estudió Ingeniería Agrónoma en la Universidad Politécnica de Madrid. No ejerce como tal. Conserva algunos negocios en su país y se dedica también a la importación de alfombras, caviar…  Frecuenta el Hipódromo de La Zarzuela desde que llegó a España. Aunque conoció los años dorados, más señoriales, y a grandes propietarios como Ramón Mendoza, reconoce que le gusta más ahora, “es más accesible para la gente”.  Compró su primer caballo en 2006 y desde entonces, la cuadra que regenta (con su mismo nombre) ha estado en el top ten por ganacias. Ahora tiene once caballos y se dedica también a la cría. BabyCookie, Ercorini (ya no corre, solo cría) y Nelson Groom (el único caballo blanco-gris del hipódromo) son algunas de sus estrellas. La ficha oficial de Nelson Groom, nacido en 2006, reza que lleva siete victorias y 18 carreras participadas y en este tiempo ha logrado 121.260 euros en premios.

Jesús Fernández Mur (tercero por la izquierda en la foto): es un histórico. Lleva toda la vida metido en esto, desde 1975.  Propietario de la cuadra Odisea, tiene en total (criando, entrenando y corriendo) 22 caballos. Este empresario (es dueño de un negocio de telefonía) madruga bastante casi todos los días –a veces a las 6.30 de la mañana– para ver los entrenamientos en general y, en particular, los suyos antes de ir a  trabajar. “Me gusta conocer un poco por lo menos de todo aquello en lo que estoy implicado y en este tema, lo estoy bastante”, confiesa.

Foto: Pedro Sánchez.

Vídeo de la emotiva victoria de Achtung el pasado 30 de junio: