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“Quien compró preferentes es partícipe del problema”

Guillermo Galey (Madrid, 1979) lleva casi diez años en Saxo Bank, pero antes de que el banco danés desembarcara en 2009 en España con él como director general, trabajó en el cuartel que la entidad tiene en Copenhague. Y se nota. La mentalidad nórdica le ha marcado y confiesa que es un enamorado de su compañía, le encanta que sus dos consejeros delegados no sean “directivos de sillón”. Él también quiere que le molesten, saber todo lo que ocurre en su empresa. Galey dice lo que piensa, sin medias tintas, algo excepcional en el sector financiero. “Soy directivo de un banco, pero en Dinamarca compartía casa con otros estudiantes y no era un problema. En España sería impensable”, reconoce. Critica abiertamente que muchos ciudadanos hayan vivido por encima de sus posibilidades y está en contra de la dación en pago, pero también es tajante al pedir que algunos banqueros y responsables del Banco de España paguen por su mala gestión. Y en Madrid, ¿tiene hipoteca? “Sí, y no tengo por qué justificarme. Es una casa a mi medida, pase lo que pase voy a tener tres o cuatro años para reinventarme, no dos meses… Ésa es mi cultura financiera”, defiende.

¿Y es una cultura extendida?
–Existe ansia de querer hacerse rico. Hay cultura del pelotazo. Cuando la gente acusa a la banca de que ofrecieron productos de inversión arriesgados es cierto, es exigible más cultura financiera en los comerciales, pero si la gente no entendió el producto, ¿por qué entró? Por hacer dinero. La ambición le hace partícipe del problema, no simplemente víctima.
¿Qué opina entonces de la gestión de las preferentes? ¿Cómo reparte la responsabilidad?
–Son un producto complejo del que se esperaba una rentabilidad, pero han explotado en una crisis sin precedentes. El comercial no creo que engañase y los inversores tenían que haber tenido claro qué dinero colocaban en esas inversiones, pero repartir la responsabilidad a partes iguales es mucho decir… El banco tiene una responsabilidad mayor de transparencia. Estoy en contra de que los directivos hayan ganado esas fortunas y tengan esas jubilaciones cuando su gestión ha sido incorrecta, pero los bancos se han llevado parte del golpe. Con la crisis se han convertido en inmobiliarias.
Los ciudadanos también están pagando una parte importante…
–Gracias a Dios los bancos han sido rescatados porque, si no, el mal no sería del banquero. Pagarían los muchos empleados de ese banco y todos los clientes. No nos interesa a ningún español que un banco quiebre.
¿Tenemos que tener miedo los ciudadanos a perder nuestros depósitos visto lo visto en Chipre?
–Yo tengo cierto miedo. Creo que no es casual que entrase en vigor una normativa por la cual existe una garantía de los depósitos a nivel europeo y, justo a continuación, en un país se hace a los inversores responsables de esa pérdida. Parece que contradice la norma, con lo que creo que a lo que nos vamos a enfrentar es incierto. Debe haber una cierta cautela, más que miedo.
¿Ha variado la aversión del inversor al riesgo con la crisis?
–Se han roto ciertos paradigmas como que la renta fija no tiene riesgo después de que emisiones en Chipre, Grecia o Portugal hayan concurrido en pérdidas importantes. La gente es más consciente de la realidad.
¿Pero se es más prudente? ¿El perfil del inversor es diferente?
–Hay algo más de prudencia, pero sigue existiendo ambición. Hay que marcarse metas claras, definir el riesgo por adelantado y no engañarse. Exige control. La crisis ha motivado que el cliente con un patrimonio medio-alto o experiencia, que había cedido su inversión a un tercero, haya tomado las riendas de su dinero.

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Ahí entra en escena Saxo Bank. ¿Qué ofrecen?
–Queremos democratizar los mercados de capitales, la inversión. Pensamos que el cliente particular debe tener acceso a las herramientas de que dispone un profesional para analizar el riesgo y tomar sus propias decisiones. Damos acceso a los mercados. Tenemos una oferta única a nivel mundial, ponemos 30.000 instrumentos en 35 mercados a disposición de nuestros clientes.
¿Qué productos se demandan? ¿Por dónde pasa el futuro?
–El inversor más tradicional sigue pensando en acciones y renta fija, pero el perfil del inversor, cada vez más joven, demanda productos con mayor apalancamiento que le permiten diversificar su cartera. El futuro pasa por las redes sociales financieras dentro de un marco de regulación.
¿Son muchos los que están ganando dinero con esta crisis?
–Tiempo de crisis, tiempo de oportunidades. Estoy en contra de definir la especulación como un mal. Sólo unos pocos pueden mover los mercados. Ver una oportunidad de inversión en momentos de crisis o comprar un activo a un precio bajo es bueno. Hay mucha gente que no ha hecho nada ilegal y si hoy dispongo de un dinero para rentabilizarlo, lo voy a intentar al máximo posible. No me debe doler que yo esté ganando dinero cuando hay gente en situación crítica.
Este año sí, ¿tendremos un verano tranquilo en los mercados?
–Vamos a vivir otro verano movido, pero no en las instituciones. No creo que la prima de riesgo busque un máximo, aunque abandonará los niveles actuales. La bolsa ya no tiene más fuerza. En verano la veremos por debajo de los 8.000 puntos.
¿Y el mercado de divisas? ¿Estamos ante una nueva guerra?
–Estamos ante una guerra como la que se ha producido en los últimos 50 años, pero ahora es más pública. Nuestro planteamiento pasa por una apreciación del yen en el tercer trimestre. Mientras, el euro tiene motivos para ser más débil que el dólar.
Hablemos de su inversión: patrocinan el ciclismo desde 2008. ¿Perjudican los casos de dopaje?
–Es el deporte con más horas de televisión, más presencia mundial y la identificación con la marca y el equipo es total. Es el paso anterior a llamar a la puerta de alguien: ahora nos conocen. Éste ha sido el retorno. Nuestro apoyo a Alberto Contador ha sido y es incondicional. Es una buena inversión, costosa, pero buena.