Economía

Los DJs revolucionan la industria de la música

Una encuesta realizada por el portal Yahoo lo dejaba muy claro: más del 60% de los jóvenes europeos querrían ser disc-jockeys profesionales. Nada de artista, ingeniero, médico o abogado, lo preferido hace años. Ni siquiera guitarrista o cantante. La juventud actual ve en los platos y las mesas de mezclas la mejor salida profesional de su vida. Y, la verdad es que, visto cómo les va a los pinchadiscos de éxito, no es de extrañar esas preferencias de futuro. El mejor ejemplo es Dj Tiesto, que en 2012 facturó la friolera de 17 millones de euros solo por los cerca de cien conciertos (sesiones) que celebró por las mejores discotecas del mundo. Es decir, cada vez que este holandés cuarentón se sube a un escenario y se coloca sobre su mesa de mezclas para tratar de hacer bailar al público durante dos horas cobra unos ¡240.000 euros!

1aOtros buenos ejemplos de millonarios de los platos son el californiano Skrillex que, a sus 25 años, registró ingresos en 2012 por más de 11,5 millones de euros; el trío escandinavo Swedish House Mafia, once millones de euros al año; el francés David Guetta, 10,5 millones de euros; o el tristemente famoso Steve Aoki, el disc-jockey estrella en la tragedia del Madrid Arena, que en 2012 actuó más de doscientas veces para acumular unas ganancias de más de nueve millones de euros. Pero estos datos corresponden a un solo año. Según Celebrity Networth, a lo largo de su carrera Tiesto acumula ingresos de 57,5 millones de euros, y cada uno de los componentes del duo francés Daft Punk, los pioneros de las mezclas del siglo XXI, 46 millones.

Teniendo en cuenta estas cifras de vértigo, parece lógico que muchos quieran parecerse a estos magos de las mezclas que, con su mera presencia, son capaces de llenar estadios como el Madison Square Garden, donde Swedish House Mafia colgó el cartel de no hay billetes en marzo. “Son como las estrellas del rock de antes. Unos flipados que lo tienen todo y están acostumbrados a que todo el mundo les diga que sí a cualquier cosa”, asegura Lucía Alonso, locutora de Fun Radio y organizadora de fiestas de música electrónica. La fiebre por la música electrónica ha convertido a los djs en los Madonna o Bruce Springsteen del momento, lo que ha originado que se les permita cualquier capricho por el mero hecho de contar con su participación en un evento.

Así, Steve Aoki, por ejemplo, cada vez que va a dar un concierto exige un bote hinchable, marihuana local, frutas orgánicas, champán para tirar al público, seis pares de calcetines, seis calzoncillos y camisetas negras de la marca American Apparel con cuello picudo. Otros pinchadiscos, como Deadmau5, piden siempre un animal inflable de metro y medio de altura. “Lo tenemos todo. Cualquier cosa que se nos ocurra se nos concede”, reconoce Alex Guerrero, uno de los pinchas nacionales más reconocidos.

2aA cambio de ser los reyes de la fiesta, estos profesionales responsables de que el respetable mueva el esqueleto a mil por hora sacrifican su tiempo en viajes y aviones llevando un ritmo de vida que, en ocasiones, les causa más de un quebradero de cabeza. “En un fin de semana de tres días suelo tener cuatro actuaciones en ciudades diferentes. Es una locura. Más de una ocasión me he despertado en un hotel y no era capaz de recordar en qué lugar me encontraba. Eso me pasó en Turquía hace unos años. Eso sí, en un fin de semana de esos puedo ganar 6.000 euros si toco solo en España o 18.000 si las sesiones son en el extranjero”, explica Guerrero, cuyo caché ronda como mínimo los 2.000 euros por sesión.

El auge electrónico. Aunque en las décadas de los 70 y 80 ya había djs, el comienzo de este fenómeno data de los años 90, gracias a factores como la celebración de raves –fiestas multitudinarias en las que se pincha música electrónica–, y la promoción de los djs que las amenizaban. “Las discotecas hemos sido fundamentales en la creación de estas estrellas gracias a nuestras sesiones. Nosotros organizamos como mínimo una por semana con los mejores djs del panorama mundial”, añade Daniel Perellón, director general de Fabrik, uno de los templos de la música electrónica. Junto a los clubes, los propios djs han sabido utilizar el arma de los discos para darse a conocer en el mundo. “La mayoría de nosotros somos productores que nos autopublicamos nuestros propios temas. Los lanzamos como reclamo para las actuaciones, ya que las ventas son muy bajas. Por ejemplo, mi último single fue número uno en ventas en iTunes España, con poco más de cien descargas”, explica Guerrero.

Como se puede ver los caminos seguidos por las estrellas de la electrónica tienen poco que ver con el tradicional negocio de la música basado en contratos con discográficas. Salvo excepciones, como David Guetta con EMI, con la que ha vendido ocho millones de álbunes, los discos de los djs no cuentan con el respaldo de grandes firmas. Se mueven en tiendas especializadas y en el mundo digital. “Hay algunos sellos reconocidos en el mundillo como Ultra Music Records pero la mayoría se autoproducen los temas y los dan a conocer en las redes sociales, ya que viven del directo”, añade Lucía Alonso.

Este curioso sistema basado en el yo me lo guiso y yo me lo como funciona a la perfección entre una generación de jóvenes que conviven desde siempre con las redes sociales, los reproductores portátiles de música digital, las descargas a través de internet y la transmisión online tipo streaming. Por este motivo, las grandes estrellas de los platos y del Traktor (el programa informático más prestigioso para mezclar y elaborar música electrónica) lanzan un buen número de temas y fomentan la relación con los fans tanto en Facebook como en Twitter. El mejor ejemplo lo tenemos en los millones de seguidores que tienen algunas de las grandes estrellas en sus perfiles sociales. Así, por ejemplo, Steve Aoki cuenta con 1,3 millones de seguidores en Twitter y 2,1 millones en Facebook; David Guetta, 10,8 millones en Twitter y 44 millones en Facebook; y Dj Tiesto 15 millones en Facebook y casi dos millones en Twitter. Con tal número de seguidores no es de extrañar que todos ellos suban temas nuevos en las redes sociales y cuelguen mensajes de forma continua.

3aPero, ¿cómo es posible que las 24 horas del día den para estar viajando de forma continua, crear nuevas canciones y ser tan activos en la red? “Es imposible abarcarlo todo. Aunque parezca que estamos todos los días metidos en redes sociales no es así. Todos los djs reconocidos tenemos un equipo de community managers que se encargan de ese trabajo. Es más, yo sí que saco tiempo para crear música nueva porque he reducido el número de conciertos que doy al año. Pero otros no hacen sus canciones sino que las compran a productoras fantasma. Es el caso de cualquiera que pinche más de trescientas veces al año”, asegura Alex Guerrero.

Por esta afirmación se deduce que alrededor de un dj hay una industria diferente a la tradicional (discográfica, representante, cantante), pero industria al fin y al cabo. La electrónica está sostenida por cuatro pilares fundamentales: el pinchadiscos estrella, la discoteca, el promotor y el empresario. Cada uno de ellos es parte fundamental de este negocio y todos ellos se llevan sus correspondientes beneficios. Empecemos por el empresario. En muchos casos, su figura y la del promotor van de la mano, aunque no es lo más normal. El empresario es el que arriesga el dinero en la celebración del evento y el promotor es el que se dedica a preparar el acontecimiento. “En nuestro caso, todo está unido. El Grupo Kapital se encarga del 90% del trabajo. Contactamos con los artistas, hacemos las contrataciones, preparamos el evento y ponemos la discoteca”, explica Perellón, cuya compañía controla los escenarios de Fabrik y Kapital, además de las empresas promotoras Supermartxe y Coda. “Lo más habitual es que el promotor sea una firma propia, que organiza todo, incluyendo la campaña de publicidad con especial incidencia en redes sociales, que es donde está el público. Luego se lleva un porcentaje, que suele rondar el 30% de los beneficios. El empresario se queda con el 70%”, explica Gonzalo Peña, de la promotora Enjoy Madrid, responsables de sesiones en la sala Marco Aldany en Madrid.

El dj es la parte central del negocio. Y no solo porque sea capaz de llenar aforos con su presencia al frente de la mesa de mezclas sino porque además suele ser el descubridor de nuevos talentos. El mejor ejemplo es Danny Ávila, un joven de 18 años que en la actualidad cobra 6.000 euros por sesión, y que hace bailar a celebridades como Paris Hilton o deportistas como Lebron James, además de compartir mesa de mezclas con los Black Eyed Peas o Dj Tiesto. Pues bien, este fenómeno de la música electrónica se dio a conocer gracias a que Dj Nano (el pincha nacional más popular), le apadrinó y le dio a conocer. “Cuando ves talento hay que apoyarlo”, reconoce Guerrero.

En cuanto a las discotecas, lo primero que hay que mencionar es que España es el paraíso de la electrónica. Tanto es así que según la biblia del sector, la página www.djmag.com, cinco discotecas nacionales (Space, Pacha y Amnesia en Ibiza, BCN en Mallorca y Fabrik en Madrid) están entre los diez mejores clubes del mundo. Si nos centramos en el negocio propiamente dicho, a los locales que albergan las sesiones de los djs se las paga un alquiler y se negocia un porcentaje de las consumiciones en las barras. “Pero la crisis se ha notado. Antes, no se cobraba entrada, ya que el dinero que salía de las copas daba para cubrir todos los gastos. Ahora, en cambio, hay que cobrar en la puerta, ya que el 90% de los ingresos vienen de allí. Los jóvenes no tienen dinero y las barras están muertas”, afirma Gonzalo Peña. “Con la crisis, estamos viviendo una situación complicada. El público potencial, que son los jóvenes, no tiene dinero y sólo con eventos consigues llenar el local y mantenerte”, corroboran desde la discoteca Groove en Pinto (Madrid).

Donde no están sintiendo la crisis demasiado es en Ibiza, el templo de la música electrónica. “Tenemos el lleno asegurado durante todo el verano “, aseguran desde la discoteca Amnesia. “En invierno sí se nota un poco. Por eso debes esforzarte en la organización de buenas sesiones”, añaden desde el club Space.

Con crisis o sin ella, lo que resulta evidente es que la música electrónica se ha convertido en una corriente que atrae a millones de jóvenes. Tanto es así que algunos protestan de que tal masificación ha originado que cualquiera se crea un profesional. “Paquirrín se gana la vida como pincha sin tener ni idea. Eso es una ofensa contra los buenos disc-jockeys. A la larga la música electrónica pagará este populismo”, concluye Lucía Alonso.