Economía General

Crédito

El PIB es la producción de bienes y servicios en un país en un periodo determinado. Para producir bienes, las empresas combinan trabajo y capital como principales factores productivos. La línea de separación conceptual no es sencilla. Por ejemplo, España abandonó la estrategia de salarios bajos y apostó por el capital humano en los años ochenta. Esto se contabiliza como trabajo pero realmente es capital y es la base de nuestro modelo de desarrollo.

Desde 2007 la destrucción de empresas y de empleo ha sido similar, y ambas acumulan una caída del 20%. Esto ayuda a explicar el fuerte aumento de la tasa de paro que siempre acaba siendo la variable residuo en las crisis y, con más intensidad, en el caso de las depresiones.
Para salir habrá que mejorar las ventas de las empresas y luego tendrán que determinar si producen con trabajo, con capital o le sacan más rendimiento a ambos: lo que llamamos productividad. O una combinación de las tres, que suele acabar siendo la fórmula que utilizan las empresas que tienen éxito.

Las ventas hay que buscarlas en el exterior ya que los fundamentos del consumo tardarán en volver. Las ventas de coches han caído hasta niveles de los años setenta y las del resto de bienes hasta principios de los años noventa. La variable fundamental es el empleo. Seguimos destruyendo puestos de trabajo y, en el mejor de los escenarios, nadie espera una recuperación del mismo hasta mediados de 2014. Los salarios caen, las pensiones pierden capacidad adquisitiva, los impuestos suben y las prestaciones sociales bajan. La gente confía en una recuperación de las expectativas como motor de la salida de la crisis, pero normalmente es al revés. Primero cambian los fundamentales y, luego, las expectativas. Los seres humanos tardamos un tiempo en perder el miedo.

Para acumular capital hay que invertir y, en la mayor parte de las ocasiones, hace falta crédito. Lamentablemente en España la financiación sigue desplomándose y se ha convertido en la principal dificultad de nuestras empresas para iniciar un ciclo de inversión que vendrá seguido de creación de empleo y, por último, llegará la tan ansiada recuperación del consumo.

Nuestra crisis es de deuda externa y la mayor parte de la misma es bancaria. Tenemos problemas de financiación en los mercados internacionales y tardaremos un tiempo en volver a tener un ciclo de crédito. Pero es importante parar la intensidad de la caída del mismo y estabilizarlo. Además es prioritario canalizar el poco que hay hacia las empresas más innovadoras, especialmente a las pymes que son más dependientes de la financiación bancaria. También a las nuevas hipotecas. De lo contrario será imposible absorber el exceso de casas sin vender y los precios de la vivienda seguirán cayendo sine die.

La clave en la salida de la crisis es buscar los clientes fuera y hacerlo sin muchos recursos. Por lo tanto, hay que innovar y mejorar la productividad, que es lo que están haciendo nuestras empresas. Pero con estas caídas de crédito es imposible salir de ella.

El crédito es la prueba del algodón de una crisis bancaria, y es evidente que nosotros aún no hemos resuelto la nuestra. Reconozcámoslo y tomemos más medidas y más efectivas. En mi libro hay varias que pueden implementarse inmediatamente, sobre todo para reestructurar las hipotecas de aquellas familias que han perdido el empleo y no podrán pagar. Esto sería la medida de estímulo más eficaz para salir de la crisis.