General Mercados

Y una franquicia, ¿por qué no?

En una época de crisis como la actual, cada vez son más las personas que se acercan a la franquicia. ¿La razón? “Minimiza los riesgos a la hora de montar un negocio”, destaca Xavier Vallhonrat, presidente de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). Y los reduce, lo que no quiere decir que los elimine, entre otras razones, porque existe un saber hacer contrastado y probado por parte del franquiciador, porque el producto o servicio que ofrece funciona, y porque tiene aceptación en el mercado. “Evidentemente no garantiza que la inversión sea segura pero aporta el prestigio y la experiencia de la marca o economías de escala en la adquisición de productos, entre otras virtudes”, asegura Santiago Barbadillo, director general de Barbadillo Asociados.

Por ejemplo, supongamos que alguien quiera montar una papelería. Si lo hace por su cuenta tiene que localizar proveedores, ubicación, suministros, optimizar los espacios, negociar los márgenes, las cantidades de compra… Hablamos de unas 35.000 referencias de las que se suelen vender unas 3.000. Para saber qué se vende y qué no, el emprendedor puede tardar bastantes meses. Mediante la franquicia, ese tiempo se reduce de forma muy considerable. “La franquicia aporta un conocimiento del mercado, una oportunidad de negocio, un modelo económico y comercial que la persona puede desarrollar desde el minuto uno”, subraya Javier Pelayo, socio-director de T4 Franquicias.

Ventajas a las que añadir otras como la posibilidad de negociar alquileres a mejores precios, una política de márketing continua, formación, zonas de exclusividad… “El hecho de ir de la mano de un franquiciador, que ya ha cometido errores y que los ha pulido antes de conceder franquicias, es una cualidad que permite andar el camino del éxito”, indica el presidente de la AEF. Además, hay inversiones para todos los bolsillos. El rango medio podría situarse entre los 30.000 y los 80.000 euros.

sifOK

Pero también hay contrapartidas. Junto a los derechos de entrada hay que pagar royalties (por término medio, un 5% sobre ventas), no se es propietario de la marca, hay que seguir unas normas y directrices estratégicas, supervisión por parte del franquiciador… “El franquiciado no es libre de hacer lo que quiera cuando quiera, hay un peaje económico y existe el riesgo de fracaso cuando se elige mal”, resume el director general de Barbadillo Asociados.

¿Y puede acceder todo el mundo? “Casi todo el mundo, pero haciendo una autoevaluación de su perfil”, matiza el socio-director de T4 Franquicias. Un examen en el que deberá ser honesto consigo mismo y estar convencido de que realmente quiere trabajar con el método de la franquicia. “Debe tener muy claro que entra a formar parte del mundo empresarial y eso requiere un gran esfuerzo y un trabajo constante para tomar las decisiones acertadas y poder crecer”, concreta Mario Rubio, presidente del Salón Internacional de la Franquicia (SIF). Asimismo, el franquiciado debe tener claro el sector de actividad en el que quiere operar. La asistencia a ferias, por ejemplo, le permitirá tener un contacto directo con el franquiciador y reunir la información necesaria acerca de las cadenas que más le interesan. Tampoco debe desdeñar su capacidad financiera ya que conseguir financiación está complicado. Y debe comprender, saber y aceptar cómo funciona la franquicia. No es que le vayan a poner una camisa de fuerza, pero su iniciativa está limitada. Además, es conveniente que haga un estudio de mercado detallado y minucioso del sector en el que quiere operar, que se asesore, y que visite a otros franquiciados que ya tienen negocios similares en marcha. Así, de primera mano, obtendrá información acerca de aquellos aspectos de la enseña que quiera conocer.

Una vez haya decidido dar el paso, deberá mirar una serie de puntos considerados clave en el contrato de franquicia: zona de exclusividad, tipo de contrato, royalties, obligaciones por ambas partes, causas de resolución del contrato y sus efectos… “A veces hay matices que no coinciden con la información comercial”, apunta Santiago Barbadillo. Y si puede tranmitir el negocio a un tercero, qué sucede en caso de incapacidad o muerte (herederos)…

Por último, ¿cuáles están funcionando mejor en estos momentos? Cadenas de alimentación, centros de ocio, centros de salud, deportes, energías renovables, enseñanza/formación, cómida rápida, moda/complementos, moda infantil/juvenil y servicios a empresas. “La hostelería tematizada está funcionando pero cada sector necesita un estudio previo a la implantación en cada zona comercial”, recomienda el presidente del SIF. Un amplio abanico de oportunidades que no hay que desdeñar. Más si tenemos en cuenta que su tasa de mortandad es bastante inferior a la del comercio tradicional: en los últimos cinco años, han fracasado el 89% de los negocios montados de manera independiente, mientras que ese porcentaje es el 20% en la franquicia.