Economía General

Los papeles de Solbes

El exvicepresidente económico Pedro Solbes también tiene sus papeles. Y su existencia, su carácter y, sobre todo, su contenido no están exentos de polémica porque han puesto de manifiesto sus diferencias con el que fuera su jefe durante cinco años, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y justifican su salida del Gobierno en abril de 2009, apenas un año después de iniciar su segunda legislatura. Solbes cuenta en su libro de memorias (Recuerdos, Deusto) que ha presentado esta mañana en Madrid, que el 8 de enero de 2009 entregó a Zapatero un documento que recogía un plan de choque contra la crisis con el que “hubiéramos ganado un año”.

Según Solbes ya estábamos “en un momento crítico”, aunque el jefe del Ejecutivo por aquel entonces aún no reconocía la crisis. Por eso, ha insistido, le hizo entrega de ese documento no oficial -unos “non-paper, en terminología europea”- pese a que el entorno del expresidente haya negado en las últimas horas que recibiera ese texto. Argumentan que no consta en los archivos de Moncloa ni en los papeles privados. “Existe. Se lo entregué al señor Zapatero, pero no se lo voy a enseñar [a ustedes], ha repetido Solbes esta mañana.

La negativa por parte de Zapatero a que fuera a llevar a la práctica el contenido de esos papeles llegó “dos o tres semanas después” porque podía derivar en dos huelgas generales y eso llevó a Solbes a verse desde entonces fuera del Ejecutivo. No dimitió porque dice que no le pareció propio por cómo veía la situación económica y prefirió esperar a que el expresidente realizara una remodelación del Ejecutivo, hecho que llegó en abril de ese año. Con todo, Solbes, que ha reconocido que ya en la primera legislatura pensó en dimitir dos o tres veces, ha mantenido esta mañana que tiene “una cierta buena relación personal con Zapatero” aunque que sus visiones sobre la política económica fueran diferentes.

Formas y polémica aparte, el fondo de ese informe titulado Una estrategia para la recuperación de la economía española, recogía iniciativas que, después, tuvo que hacer propias Zapatero. Eso sí, mucho más tarde. Solbes planteaba medidas drásticas que el Gobierno socialista no asumió hasta dieciséis meses después, en mayo de 2010. Entre ellas destaca la polémica congelación del sueldo de los funcionarios que Solbes planteó, directamente, para dos años, así como la supresión del cheque-bebé. Además, en materia de contención laboral, el exministro recomendó al sector privado “moverse entre la congelación y una subida máxima del 1%”. Solbes también advirtió entonces de que era necesario “retrasar la edad de jubilación”, dentro de una reforma de pensiones que el Gobierno de Zapatero no aprobó hasta julio de 2011, dos años y medio después. La supresión de la deducción de 400 euros en el IRPF, que también aparecía en el ya famoso documento, sí entró en vigor antes, el 1 de enero de 2010 tras ser aprobada en los Presupuestos.

Solbes fue más allá y planteó a Zapatero un contrato único que nunca asumió. “Para impulsar la contratación, se proponía introducir un contrato indefinido de fomento del empleo para todas las contrataciones que contemplara una indemnización creciente en función de la antigüedad del trabajador y cuya rescisión dependiera únicamente de la empresa, sin intervención judicial o administrativa”, recoge en el libro.

El hecho de que Solbes haga pública ahora la existencia de este documento no deja de ser una justificación de su adiós a pocos días de que Zapatero presente también sus memorias y contraataque con “su visión”. Con todo, Solbes ha asumido su error de “haber pecado de optimismo” y ha reconocido ser “coautor y corresponsable de la política económica de esos cinco años”. “Estoy bastante satisfecho en general de mis 40 años de servicio público, pero eso no quiere decir que no me arrepienta de cosas”, ha confesado Solbes para reconocer que no tenía que haberse presentado a la segunda legislatura de Zapatero.

En este sentido, Solbes ha relatado esta mañana que lo tuvo difícil en el Consejo de Ministros. “Los Gobiernos son siempre una coalición entre el ministro de Economía y Hacienda y todos los demás, que tienen la obligación de gastar dinero. Para que un Gobierno funcione el presidente tiene que estar del lado del ministro de Economía y Zapatero consideraba que era un árbitro”, ha reconocido para dejar claro entrelíneas que fue más fácil su etapa de ministro de Felipe González. Preguntado por cuál de los libros de memorias publicados últimamente o a punto de hacerlo (Aznar, González o Zapatero) se leería primero, ha contestado: “No tengo intención de leer ninguno, porque estoy saciado con las mías”.

Su relación con otros nombres propios, “gente de otras épocas”, también ha salido a la luz. Ha reconocido que nunca tuvo relación y sigue sin tenerla con el exjefe de la Oficina Económica y exministro Miguel Sebastián, tampoco con Rodrigo Rato y que, sin embargo, siempre tuvo una “buena relación” con Manuel Pizarro, con el que se midió en un debate “de guante blanco” en 2008 y a quien ha vuelto a ver en dos ocasiones. “En aquel debate ninguno podíamos hablar de crisis, sino de riesgo”, se ha justificado.

¿Y ahora? ¿Cómo ve la economía y la gestión económica? En su línea de no valorar la política económica posterior a su salida, se ha limitado a realizar una lectura general de la coyuntura: “Hemos tocado fondo y la perspectiva lógica es de mejora”.