General Opinion

La clave somos nosotros

Mi primer pensamiento al reflexionar sobre la marca España me lleva a Platón “Esta ciudad es lo que es, puesto que sus ciudadanos son lo que son”.

Ciertamente, y aunque muchos lo olvidan, tenemos evidentes motivos de orgullo, sólo hay que mirar a nuestra historia reciente para encontrarlos. Tal vez España sea el único país en el mundo que puede presumir en los últimos cincuenta años de haber superado enormes dificultades sociales, políticas y culturales a la vez que ha evolucionado con brillantez económica e industrialmente. Es innegable que la evolución es rotundamente positiva y debería ser motivo de orgullo.

La marca España tiene como objetivo mejorar la imagen de nuestro país tanto en el interior como más allá de nuestras fronteras en aras de un bien común. Esa definición debería hacernos a todos reflexionar ya que implica que en definitiva, para la marca España trabajamos todos.

Cada uno de nosotros tiene la obligación moral de polinizar y expandir ese sentimiento, nuestra imagen e identidad por todo el mundo. Debe ser un orgullo y una responsabilidad para todos. Y mucho me temo que no siempre somos conscientes de ello, ya que por definición, y por nuestro carácter, latino y por lo tanto un poco cenizo y crítico, hay veces que nos convertimos en deficientes embajadores de la marca España.

Y es que tendemos a criticar con o sin razón de puertas para dentro, y lo hacemos muchas veces de forma poco constructiva, sin aportar soluciones ni poner nuestro granito de arena para llegar hasta ellas. Sí, reconozcámoslo somos muy negativos con lo nuestro y un tanto pueblerinos al acoger por sistema lo que nos llega de fuera como si el venir del exterior aportara un marchamo especial. Eso no es necesariamente así.

Esa negatividad tan nuestra, cambia al hallarnos fuera de España, mi sensación es que somos mejores embajadores de la marca España en tanto en cuanto más lejos nos hayamos de casa.

Tenemos por delante una década apasionante, con infinidad de retos, algunos por cierto muy complicados y que implican una profunda trasformación del país. Ese cambio incluye un nuevo modelo productivo, un impulso hacia el emprendimiento, la investigación y las tecnologías, y ese reto necesita de un gran esfuerzo social colectivo por construir sobre las muchas cosas que nos unen y no sobre las que nos separan. Y no debe asustarnos, lo hemos hecho con éxito ya otras veces mediante generaciones menos preparadas que la actual.

Hago desde estas líneas en la revista Capital un llamamiento a todos los españoles, para que al unísono, cada uno desde nuestra posición, trabajemos para que el Alto Comisionado de la Marca España, creado por el Gobierno en el año 2012 y presidido por Carlos Espinosa de los Monteros, sea de facto la primera de nuestras instituciones contando con el impulso y respaldo unánime de más de 47 millones de almas.
No se trata de si podemos o no hacerlo. Hemos de enseñar al resto del mundo que volveremos a hacerlo, y demostraremos que este es un gran país como ya lo hemos hecho en otras ocasiones en nuestra historia reciente.

Volviendo a la frase inicial de Platon, podríamos significar que la grandeza de este país será también la grandeza de los individuos que lo componen. Lo lograremos siendo comprensivos entre nosotros, siendo constructivos y generosos en el esfuerzo por el bien común. Tenemos un apasionante reto por delante.