General Opinion

La evolución de la economía y la salida de la crisis, según Montoro

Pasados dos años desde las últimas elecciones generales, España ha logrado revertir una situación de graves desequilibrios macroeconómicos generados en la década anterior, y estabilizar la economía de manera que puede afrontar los retos del futuro desde una posición más saneada y sostenible.

Los problemas son bien conocidos: el elevado endeudamiento externo, el déficit por cuenta corriente y el déficit público, que añadieron inestabilidad a la zona euro en 2012, en un contexto de crisis financiera internacional.

Desde la política económica se ha contribuido de forma firme y, desde el primer momento, a recuperar la credibilidad en la economía española y a la estabilidad de la moneda única. En un contexto recesivo sin precedentes, se ha acometido la consolidación fiscal que era imprescindible para disminuir el déficit de las cuentas públicas, condición necesaria para garantizar la salida de la crisis, recordando que un 90 por ciento de reducción del déficit se ha llevado a cabo a través de un menor gasto.

Esta rápida actuación para salir de la crisis ha derivado en una vuelta a los mercados financieros en condiciones razonables, acercando precios a los fundamentales de la economía. Ello se ha realizado con el esfuerzo de todos los ciudadanos y empresas y desde todos los niveles de las Administraciones públicas. De hecho, hoy en día, las Administraciones territoriales no representan una amenaza para la estabilidad de las cuentas públicas, como ocurrió en el punto de partida de finales de 2011.

La imagen de España en los mercados internacionales ha dado un giro completo en los últimos meses, gracias al compromiso del gobierno por la estabilidad presupuestaria y las reformas estructurales, con calendarios concretos que se están cumpliendo al detalle. España ha contribuido a la estabilidad de la zona Euro, y se ve como un socio fiable, como un país donde invertir. Estas inversiones que han repuntado desde los últimos meses, a largo plazo, tanto en mercados de renta fija como variable, solo lo hacen si se recobra la confianza en el desarrollo de la economía, sustentando el punto de inflexión en el que nos encontramos, abriendo el camino futuro de generación de crecimiento y de empleo a largo plazo.

El esfuerzo de consolidación presupuestaria y la aplicación de la agenda de reformas estructurales está empezando a dar sus frutos. España tiene ya una capacidad de financiación del 2,7% del PIB en el segundo trimestre de 2013, como resultado del proceso de desapalancamiento en el sector público y del sector privado; la prima de riesgo se ha reducido más de 200 puntos básicos desde el máximo de julio de 2012; el Índice General de la Bolsa de Madrid ha recuperado desde mayo de 2012 hasta septiembre de 2013 el 40% de lo perdido en más de cinco años, y todo en un entorno de inflación muy reducida. Todos estos resultados son fiel reflejo de un proceso rápido y eficaz de devaluación interna, que ha permitido ganar competitividad, en un entorno de evolución controlada de los precios.

Las medidas económicas, anunciadas para el próximo año 2014, permitirán continuar en la senda de la estabilidad presupuestaria y con la agenda de reformas estructurales, para consolidar el punto de inflexión de la recuperción y de la generación de empleo.